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17/08/10

El impacto de la toxicidad ambiental en la salud es aterrador; la exposición a sustancias toxicas en el ambiente cuesta miles de millones de dólares en salud al año. Varias enfermedades están directamente relacionadas con la exposición ambiental incluidas: síndromes que se caracterizan por provocar fatiga, debilidad muscular y disfunción cognitiva así como enfermedades neurodegenerativas y muchos tipos de cáncer, además de contribuir a varias condiciones. Los tóxicos en el ambiente incluyen una gran variedad de compuestos tales como, metales pesados, pesticidas orgánicos, drogas y compuestos industriales. Nuestro cuerpo debe ser capaz de manejar y eliminar esta gran cantidad de substancias potencialmente dañinas. Uno de los procesos bioquímicos más importantes para la eliminación de toxinas en el cuerpo es el proceso de biotransformación, también conocido como sistema de desintoxicación que incluye la fase I: cytochrome P450 y la fase II de conjugación de enzimas. Este sistema de desintoxicación depende en gran parte de los nutrimentos para su óptimo funcionamiento. No es de sorprender entonces, que los nutrimentos apoyen el proceso de biotransformación además de aminorar síntomas o detener el proceso de varias enfermedades y condiciones asociadas a exposiciones con tóxicos.

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¿CÓMO AFECTAN LAS SUSTANCIAS TÓXICAS A LAS ENFERMEDADES DEGENERATIVAS?

Un reporte reciente sugiere que en Canadá y Estados Unidos se gastan entre $568 a $793 mil millones de dólares en la lucha contra las enfermedades causadas por problemas con el medio ambiente.

Una razón para este impacto en la salud es la magnitud de la exposición que tenemos a las sustancias toxicas del medio ambiente. Estamos expuestos a través del aire, los alimentos, el agua y la piel.

Un creciente número de literatura sugiere una relación entre la exposición a los tóxicos y la etiología de un gran número de condiciones crónicas tales como, Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), sensibilidad a los químicos, fibromialgia (FM), y ateroesclerosis. Síntomas como fatiga, mialgias, artralgia, y disfunción cognitiva son comunes entre estos síntomas.

Por otra parte un reporte de la Academia de Ciencias de Nueva York indica que la respuesta de cada persona a los tóxicos, varía de manera individual y es un factor importante en la susceptibilidad a estas condiciones.

La teoría de la relación que existe entre los síndromes tales como SFC, FM, etc. y la exposición a los elementos tóxicos del medio ambiente, esta ganando aceptación, pero aun más alarmante son las conexiones entre el medio ambiente y el desarrollo de muchas enfermedades degenerativas (tabla 1).

Por ejemplo, el interés en el papel que juega el medio ambiente en la etiología del mal de Parkinson, se despertó después de un extenso estudio realizado a unos gemelos quienes no demostraban tener mayor influencia genética de Parkinson que aquellos que contrajeron la enfermedad después de lo 50 años.

Se sabe desde hace tiempo, que la exposición a compuestos orgánicos de bajo peso molecular producen síntomas de mal de Parkinson. Estudios epidemiológicos demuestran que la exposición a pesticidas, cultivos, beber agua de los pozos, las plantas de impresión, las minas y la exposición continua al manganeso o cobre o una combinación de plomo y hierro están también asociadas al mal de Parkinson. Se desconoce el mecanismo de esta exposición a los tóxicos, pero la forma en que una persona elimina las toxinas es un factor importante.

Tabla 1 Síntomas y condiciones clínicas comunes asociadas a la toxicidad del medio ambiente.

* Dolores de cabeza
* Desbalance de minerales (en especial de zinc y calcio)
* Malfuncionamiento de los riñones
* Infertilidad
* Embarazos o productos anormales
* Supresión del sistema inmunológico
* Sensibilidad a compuestos químicos
* Fibromialgia
* Hongos recurrentes y resistentes
* Zumbidos
* Dermatitis de contacto
* Problemas de aprendizaje
* Ataques de pánico
* Perdida de memoria
* Mal de Parkinson
* Cambios del estado de ánimo
* Fatiga
* Síndrome de fatiga crónica
* Debilidad en los músculos
* Reacciones extrañas a medicamentos o suplementos
* Aumento de sensibilidad a compuestos externos, olores o medicamentos
* Empeoramiento de los síntomas después de una anestesia o un embarazo
* Cáncer

Posiblemente la mayor investigación se enfoca en las implicaciones de las toxinas a largo plazo y el riesgo de adquirir y desarrollar un grana gran variedad de cáncer. El cáncer es la tercera causa de muerte en niños, sobrepasada sólo por heridas y violencia y la tasa de mortandad sigue en aumento . Por ejemplo las muertes por cáncer en niños, aumentó en 13 % entre 1973 y 1997. La incidencia de Linfoma no Hodgkins y cáncer de cerebro en niños, aumentó 30% y 21% respectivamente en el mismo período de tiempo. Existe una fuerte relación entre estos tipos de cáncer y la exposición a toxinas, en particular pesticidas organoclorinados, muchos de los cuales han demostrado dañar el ADN.

¿QUÉ SON LOS TOXICOS, INTOXICANTES Y TOXINAS?

La palabra toxina no describe por si sola una clase de compuesto especifico, pero significa que es algo peligroso para el cuerpo. Una toxina o sustancia tóxica es una mezcla o un químico que puede representar un peligro o riesgo para la salud o puede dañar un organismo expuesto. Algunas definiciones limitan el uso de la palabra toxina a: compuesto peligroso de origen animal o vegetal, así que para evitar confusiones, La Agencia de Protección del Medio Ambiente y otras asociaciones gubernamentales usan la palabra tóxico para denotar una toxina. Cada sustancia tóxica tiene una definida concentración o dosis tóxica con la cual produce ciertos efectos tóxicos. Sin embargo, muchos de los compuestos llamados tóxicos para el medio ambiente nos están dañando poco a poco. A continuación se presenta una lista de los tóxicos más comunes.

Químicos industriales y agentes contaminadores por combustión. Esta es una de las categorías de tóxicos más extensa, Virtualmente todos estamos expuestos en algún nivel, en un día promedio, a los hidrocarburos halogenados tales como, bifenilpoliclorinado. Los tóxicos volátiles orgánicos, son una extensa categoría de toxinas que pueden incluir hidrocarburos halogenados que son de especial preocupación por su volatilidad.

Pesticidas: Más de 800 diferentes químicos pertenecen a esta categoría. Muchos de los químicos industriales se desarrollan por su efectos tóxicos en ciertos organismos y después son comercializados como pesticidas, insecticidas, y herbicidas. A pesar de que los fabricantes tratan de hacerlos específicos para estos organismos, tratando de reducir el riesgo en humanos, es imposible ser tan precisos y muchos de los pesticidas sí son tóxicos para los humanos.

Inhibidores endócrinos: Los inhibidores endócrinos más comunes en el ambiente son el vinilo, presente en los plásticos, el polychlorobiphenyl, algunos pesticidas, esteroides sintéticos en la carne y el DDT. Los biólogos han notado problemas de esterilidad y malformaciones de los órganos sexuales en muchas especies animales y han sido relacionadas con la presencia de estos contaminantes en el ambiente. Es importante notar que no todos los compuestos con estrógenos activos son considerados inhibidores endócrinos. Por ejemplo: Los compuestos como las isoflavonas de la soya y los fitoestrógenos del lino, están asociados con promover la salud y balancear la función de los estrógenos y son considerados modificadores receptores selectivos de estrógeno, o (SERM) por sus siglas en inglés y no inhibidores endócrinos.

Métales tóxicos: Estos, incluyendo plomo, mercurio, cadmio y arsénico son omnipresentes en el ambiente y por lo general tienen efectos retardados porque se acumulan en el cuerpo. Por ejemplo el plomo se deposita en el hueso remplazando el calcio, en donde tiene una vida media de 62 años. Las consecuencias de la toxicidad del plomo incluye: daño al ADN, supresión del sistema inmunológico, anemia, hipertensión, problemas de riñón y problemas dentales.

Aditivos de alimentos, conservadores y drogas. Estas toxinas son las mayores toxinas que introducimos en nuestro organismo. Los alimentos, las drogas y el agua, todas contienen substancias tóxicas y estos tóxicos transitan por nuestro sistema gástrico hacia los intestinos en donde se absorben. Las drogas entran a nuestro organismo en más formas que sólo aquellas que intentamos consumir; están consideradas como uno de los principales contaminantes de los alimentos, los cuales incluyen hormonas y antibacteriales.

CARGA TOXICA Y ALMACENAJE DE TÓXICOS

La preocupación por los efectos a la exposición de bajos niveles de toxinas a largo plazo se está evaluando debido a la acumulación de evidencia epidemiológica que indica que la exposición a dosis bajas, está asociada con incontables enfermedades. Se está haciendo aparente que la exposición tóxica no se puede considerar individualmente, porque no estamos expuestos a toxinas individuales exclusivamente. Por otra parte las toxinas pueden actuar en forma añadida si ejercen sus efectos tóxicos a través de la misma forma y otras toxinas pueden actuar de forma sinérgica. Ya que las toxinas se mezclan en la grasa, se pueden depositar en los tejidos y permanecer ahí por muchos años, lo que lo hace aun mas preocupante. De ésta forma se continua acumulando y los tejidos están expuestos a dosis mucho más altas que las que se cree están concentradas en el medio ambiente.

¿CÓMO ELIMINA EL CUERPO LAS TOXINAS?


La mayoría de las toxinas y drogas son moléculas solubles en grasa. Mientras que las moléculas solubles en agua se eliminan a través de la orina, las moléculas solubles en grasa no pueden penetrar en la orina y son atraídas hacia los lípidos de la membrana de la célula. Esta atracción les permite transportarse dentro de las células con facilidad en donde pueden depositarse y producir efectos tóxicos.

Para poder deshacerse de ellas, el cuerpo tiene un complejo

sistema integrado, diseñado para convertirlas de moléculas solubles en grasa a moléculas solubles en agua. Después de este proceso pueden eliminarse por medio de la vías biliares o renales. Este sistema se llama de desintoxicación o sistema de biotransformación e incluye dos pasos: fase I Bioactivación y fase II Conjugación. Primer paso el metabolismo utiliza reacciones de biotransformación para convertir las toxinas solubles en grasa en moléculas solubles en agua antes de entrar en el torrente sanguíneo. En ocasiones las toxinas son transformadas incluso antes de ser transportadas al hígado por las mismas reacciones de biotransformación en el tracto intestinal . Cerca del 25% de la actividad de biotransformación en nuestro cuerpo, ocurre en la mucosa intestinal, lo cual la convierte en el segundo tejido más activo en el proceso de desintoxicación. Todas las células tienen la capacidad de desintoxicarse.

Las reacciones de biotransformación de las fases I y II, ocurren en armonía y trabajan juntas en la remoción de toxinas. En resumen, el sistema de desintoxicación convierte las moléculas solubles en grasa en moléculas solubles en agua uniendo la toxina a otra molécula soluble en agua (conjugación).

Esto suena fácil, pero es complicado por el echo de que muchas toxinas no tienen un sitio reactivo para unirse a la parte de la molécula soluble en agua.

Es por eso que la toxina debe crear un sitio reactivo antes de juntarse con una molécula soluble en agua. Esta activación se completa con la fase I, enzimas.

Bioactivación fase I

Las reacciones de la fase I, están catalizadas por un diferente número de enzimas; de la cual el grupo más importante es la familia del citocromo P450. El CYP450 (por sus siglas en inglés) tiene una amplia especificidad y utiliza una forma reducida de nicotinamida-adedina-dinucléotido (NAD) como cofactor para convertir al oxígeno en un grupo de hidroxilos en los tóxicos solubles en grasa.

El resultado de esta reacción, es la generación de un sitio reactivo. Este hidroxilo reactivo es muy parecido a las especies reactivas de oxígeno (ERO) y se puede unir fácilmente a otras moléculas tales como el ADN y las proteínas.

En ocasiones, el producto de esta parte del proceso de desintoxicación se convierte en soluble en agua, a partir de la adición del grupo de hidroxilo y puede ser eliminada directamente. Tal es el caso de la cafeína, que experimenta sólo la fase I de activación antes de ser eliminada.

Sin embargo, este proceso de eliminación en un sólo paso no es muy común. La mayoría de los tóxicos activos, o intermediarios reactivos, requieren del proceso de conjugación con una mayor cantidad de partes solubles en agua, para poder alterar sus características de lípidos.

Más de 10 familias de enzimas CYP450 han sido identificadas en humanos, y cada una contiene varias subfamilias. Muchos ingredientes en nuestra dieta apoyan las reacciones del CYP450, incluyendo la niacina, la cual se requiere para la generación de NAD. Además, en ocasiones la reacción de activación, genera ERO directamente como un producto derivado; es por eso que los antioxidantes de la dieta pueden ayudar a proteger los tejidos que se podrían dañar por este proceso.

Conjugación Fase I

Una de las consecuencias de la activación de la fase I es que el producto, llamado intermediario reactivo, es en ocasiones mas activo y potencialmente más tóxico que la molécula principal. Es por esto que es importante convertir a esta molécula, en una molécula no tóxica y soluble en agua lo antes posible. La conjugación del intermediario reactivo a una molécula soluble al agua se completa por la reacción de conjugación de la fase II, la cual incluye, glucuronidación, sulfación, conjugación de glutatión, conjugación de aminoácidos, metilación y acetilación.

Estas reacciones no sólo necesitan de la parte soluble en agua que se va a unir a los tóxicos – tales como el sulfación en el caso de la sulfoxidación y el ácido glucurónico en el caso de la glucuronidación. Pero también utiliza una gran cantidad de energía en forma de adenosín trifosfato (ATP). Las reacciones de la fase II, requieren de un adecuado número de cofactores que son continuamente rellenados puesto que estos cofactores se combinan con las toxinas y se eliminan después. Varios nutrientes y fitonutrientes apoyan las reacciones de la fase II, además la fase II utiliza grandes cantidades de ATP, el cual debe ser rellenado para una óptima desintoxicación.

El papel de la producción de energía y la toxicidad oxidativa del estrés

Como se puede observar en el párrafo anterior, la producción de ATP es vital para una biotransformación adecuada. La apropiada generación de ATP requiere de una mitocondria nutrida y sana. Desgraciadamente muchas toxinas pueden inhibir la función de la mitocondria lo que puede llevar a una menor capacidad de bíotransformar otras toxinas.(21) Por ejemplo, la toxina MPTP o tetrahidropiridina, inhibe el complejo 1 de la cadena respiratoria y la reproducción del ADN mitocondrial. La producción de EOR es también consecuencia de la producción de energía y el exceso de estas moléculas dañinas, llamadas estrés oxidativo, están asociadas con la toxicidad. Los nutrientes que apoyan la función mitocondrial incluyen los cofactores esenciales para la producción de energía: Timina, Riboflavina, Niacina, acido pantoténico y magnesio. Además, los nutrientes que ayudan a proteger del estrés oxidativo, tales como vitamina C y E, Zinc, Selenio y Cobre son muy benéficos.

Toxicidad, digestión y excreción

Una digestión sana puede tener un efecto positivo en la desintoxicación. Se sabe que el consumo de alimentos influye en la absorción de drogas, alterando la evacuación del intestino, el tránsito gástrico, el PH, y la secreción de bilis. Ya que las drogas son un ejemplo de cómo las toxinas entran al cuerpo, es razonable que las toxinas se verán afectadas de igual modo. En particular, las toxinas que están en el tracto intestinal que se eliminan por las vías biliares durante la primera fase metabólica del hígado y para esto se necesita una producción fecal sana.

La fibra dietética apoya la correcta evacuación, que es importante para remover las toxinas biotransformadas. Estas, se unen en el camino a otras toxinas y las ayudan a salir del cuerpo antes de dañarlo. También ingerir suficientes cantidades de agua, es esencial para mantener los riñones funcionando correctamente y promover una adecuada eliminación de las toxinas circulantes por la vía urinaria.

Para apoyar la eliminación en general, la nutrición integral proporciona apoyo a la biotransformación en muchas otras formas. Los correctos niveles de azúcar en la sangre, son importantes para mantener la generación del cofactor de glucuronidación. Es interesante notar que una de las enfermedades asociadas con la alteración de las actividades de la Fase I es la Diabetes.

El apoyo a la producción de energía, así como la generación de nuevas enzimas (producción de proteínas,) es también vital durante la desintoxicación. Por lo tanto el consumo adecuado de carbohidratos, grasas activadoras de energía y proteínas de alta calidad son esenciales para apoyar los mecanismos contra el daño tóxico. Dado que la mayoría de las personas consumen demasiadas grasas de las llamadas “malas”, estas pueden ser un problema. Por otra parte, las personas bajo exposición tóxica, no pueden absorber correctamente los nutrientes a través del tracto intestinal, si además están teniendo alteraciones en la permeabilidad del intestino. Por lo tanto, proveer de una fuente de grasas altamente biodisponible que pueda usarse directamente para apoyar la producción de energía es benéfico. Los triglicéridos de cadena media TCM, son grasas que entran en este grupo. Es interesante que el aceite de oliva, en contraste con el de girasol, el de maíz, o el de pascado, resultó proteger mejor a las ratas, de la fibrosis inducida químicamente. Sugiriendo que puede ser una buena fuente de grasa en un programa de desintoxicación.

UNA DESINTOXICACION SANA Y BALANCEDA

La insuficiencia o inexistencia, de algún cofactor esencial en el proceso de desintoxicación es un factor importante en la susceptibilidad a la toxicidad. La fase I, prepara una toxina por conjugación para el sistema de la fase II, en donde el grupo soluble con agua se agrega a la toxina y promueve la eliminación.

Ambas actividades se realizan en armonía y deben balancearse. En especial las actividades de la fase II, deben tener la capacidad de continuar con la generación de intermediarios reactivos o se podría originar un desbalance en la producción de sustancias reactivas. Cuando la fase I genera intermediarios reactivos que no se conjugan y eliminan inmediatamente, pueden llegar a actuar como EOR y sacar el ADN, las proteínas y el RNA causándole una daño irreversible a la célula.

Existen muchas actividades en la fase II. Apoyar todas estas actividades, es esencial para que la desintoxicación sea sana, balanceada y completa. Muchos fitonutrientes que están asociados con la protección al daño causado por las toxinas, pueden promover genes de enzimas en la fase II, las cuales promueven la producción de enzimas conjugadas, resultando así un aumento en las actividades de la fase II. Dentro de los fitonutrientes, que son en especial benéficos para inducir las actividades de la fase II, se encuentran: el ácido elágico, que se encuentra en las granadas, frutos del bosque, las catequinas del té verde y las uvas, y los glucosinolatos que se encuentran en las crucíferas, tales como berros y brócoli.

Como se mencionó anteriormente, la Bioactivación fase I es necesaria para proporcionar un sitio para la unión del grupo soluble en agua; Sin embargo, como su nombre lo indica, la bioactivación fase I “convierte” la toxina en un compuesto mas reactivo.

Esta fase I significa que alguna actividad es esencial, pero mucha actividad puede generar estos reactivos demasiado rápido para que la fase I pueda neutralizar los intermediarios reactivos y convertiros en moléculas no toxicas y eliminables.

Algunos fitonutrientes apoyan la actividad de la fase I como el indol 3 carbinol, presente en el brócoli, que provee un poco de apoyo a la enzima CYP1A. Si embargo, la sobre activación de la fase I es una preocupación y esta asociada con altos y continuos niveles de toxinas que son especialmente efectivas en inducir las actividades de la fase I. Por ejemplo el tabaco, las aminas heterocíclicas que se forman en la carne cocida al carbón y la dioxina. Todas han demostrado sobre inducir a las enzimas CYP1A. Bajas dosis de estos compuestos, inducen a la enzima CYP1A mucho mas efectivamente que el poco apoyo que obtiene del indol 3 carbinol.

APOYO BIFUNCIONAL EN LA DESINTOXICACION; CONSIGUIENDO EL EQUILIBRO

Como lo dice su nombre, un compuesto bifuncional , es aquel que proporciona una actividad bifuncional en la desintoxicación y apoya una sana y optima actividad para ambas fases I y II del sistema enzimático. En el caso de la fase II la actividad optima y sana esta asociada con la inducción de estas enzimas, de tal modo provistas para una mayor actividad, así como para promover la generación de sus respectivos cofactores. Como existen muchas enzimas de la fase II, es necesario un modulador bifuncional efectivo para promover varias de esta actividades al mismo tiempo. Entre ellos se encuentran: el ácido elágico, las catequinas y los glucosinolatos, algunos de los cuales se describen en detalle posteriormente. Apoyar una actividad optima de la fase I requiere de manejar un nivel balanceado de enzimas de la fase I. Los moduladores bifuncionales, en ocasiones son capaces de inhibir las enzimas de la fase I, cuando están presentes en niveles altos, sin inhibir por completo su producción. Por ejemplo, el ácido elágico puede inhibir la inducción de CYP1A por el mutágeno alfa benzo pireno, posiblemente enganchándose directamente al mutágeno mismo, pero sin inhibir directamente la secuencia de la actividad necesaria del CYP1A

Muchos de los moduladores bifuncionales promueven el balance óptimo por su habilidad para actuar como antioxidantes y enganchar intermediarios reactivos y la ramificación de EOR en las reacciones de la fase I. Por lo tanto los moduladores bifuncionales apoyan el optimo balance desintoxicante armonizando las actividades de la fase I, induciendo varias actividades de la fase II y minimizando el daño con intermediarios reactivos. Todas las actividades de los moduladores bifuncionales, son una de las razones que da la asociación de dietas altas en frutas y verduras, para reducir la susceptibilidad de contraer enfermedades como el cáncer, puesto que las frutas y verduras son una fuente de moduladores bifuncionales.

AYUNO DE AGUA Y DESINTOXICACIÓN

El ayuno de agua puede afectar la habilidad del organismo de desintoxicarse. El ayuno y el alcohol sobre inducen la producción de enzimas del grupo CYP450E produciendo una desintoxicación desbalanceada. El ayuno produce catabolismo y el músculo sobre acumula grasa, lo que es perjudicial para la salud. El ayuno inhibe la desintoxicación pues no promueve la ingesta de cofactores necesarios, lo que provoca un descenso del sulfación, del glutatión y de los cofactores de conjugación de la glucuronidación. En pruebas en animales el ayuno resultó en un descenso del glutatión y en una elevada susceptibilidad a la toxicidad, tras exposiciones tóxicas. Las reacciones de la fase II disminuyen y los intermediarios reactivos permanecen en el cuerpo.

EL APOYO NUTRICIONAL EN LA BIOTRANSFORMACIÓN

La ingesta de macro nutrientes es en extremo importante en un programa de desintoxicación. El ayuno tiene demasiados efectos negativos para la salud, incluyendo, descenso en la producción de energía, catabolismo de los tejidos blandos, sobre inducción de algunas de las actividades de la fase I, con el respectivo aumento de estrés oxidativo, y un descenso en el aprovisionamiento de los cofactores de la fase II. La desintoxicación es un proceso que requiere de energía ya que supone una carga metabólica para el organismo, así que, en lugar de disminuir el apoyo de los nutrientes, es esencial enfocarse en una fuente nutricional de alto impacto. Sin embargo esta fuente nutricional no debe producir alergias, para así disminuir la carga de inflamación y de toxinas, potencialmente alergénicas para el organismo.

Una dieta integral, a base de proteína, carbohidratos, fibra y nutrientes grasos, con potencial alergénico bajo, es importante para mantener el metabolismo sano durante un programa de desintoxicación.

Beneficios de la fibra

La fibra puede beneficiar la desintoxicación en muchas formas. La fibra apoya las células de las barreras de la mucosa intestinal, y el bienestar del colon, lo cual disminuye la carga toxica en el organismo y proporciona un sistema de defensa de primer nivel. La fibra promueve la limpieza de las toxinas acumuladas que se excretan por vía biliar y puede disminuir la absorción de algunas toxinas. Lo mas notable que se ha demostrado es, que la fibra, engancha algunas toxinas y las remueve , aun antes de que puedan interactuar en el organismo y puedan causar daño a cualquier nivel. Por ejemplo: Se ha demostrado que el salvado de arroz, engancha al mutágeno, mejor que el trigo, el maíz, la cebada o las fibras de avena.

Proteínas de alta calidad

Además de la fibra y los nutrientes, una proteína de alta calidad que proporcione metionina y cisteína en forma de proteína de rápida absorción, es también benéfica en la fase II de conjugación, dado que estos aminoácidos pueden usarse para producir cofactores de sulfación y glutatión. La proteína de alta calidad también puede ayudar a aquellos con cargas tóxicas de mercurio, pues la exposición al mercurio está asociada con la pérdida de aminoácidos específicos que son precursores de los nervio transmisores. La metionina es un compuesto del S – adeno-silmetionino SAM, (por sus siglas en inglés) que se requiere para la metilación.

Apoyo al sulfación con N acetil cisteína NAC y sulfato de sodio

Donadores de sulfato, tales como, NAC y sulfato de sodio, son muy importantes en la desintoxicación. El NAC en forma oral demostró incrementar el nivel de glutatión que produce el cuerpo y no sólo actúa como cofactor para la conjugación del glutatión, si no que también es una ruta para la desintoxicación de metales pesados por la habilidad de los metales de engancharse al sulfuro del glutatión. Debido a su apoyo en la producción de glutatión, el cisteína se vacía en la presencia de metales pesados tóxicos y es un factor primordial en el combate a la toxicidad por metales. Se sugiere que la utilización de cofactores de sulfato con cisteína (en forma de NAC) de 200 a 500 mg. por día mantienen el grado del cofactor de sulfación y la producción de glutatión.

Apoyo por metilación con vitamina B12, folatos, metionina y colina

Los donadores de metilo, colina metionina y folatos, son llamados “metilos inestables” pues se vacían durante el proceso metabólico y después deben rellenarse. Se demostró, que la deficiencia de estos, es la única deficiencia de nutrientes, que por si misma es cancerígena. También se demostró que las enzimas CYP1A fueron inducidas perjudicialmente en animales con deficiencia de metilos inestables. El papel de estos “metilos inestables” en la promoción de la salud, es, debido en parte, al importante papel que tienen en apoyar el balance de la biotransformación suministrando de cofactores a las reacciones de conjugación de la fase II. La vitamina B12 y el folato proporcionan apoyo para el ciclo de la homocisteína, que permite la remetilación de SAM. La forma natural, biológicamente activa del folato es el metilentetrahidrofolato-5.

El suministro de colina es importante. Porque la colina puede sintetizarse de manera endógena de la metionina, se asume que la ingesta de esta no es necesaria; sin embargo, hay datos que desafían esta suposición y demuestran que la ingesta de colina es esencial. Por ejemplo la deficiencia de colina resulta en hígado graso y otros problemas hepáticos. Recientemente, la Junta de Alimentos y Nutrición de la Academia Nacional de Ciencias, designó a la colina como un nutriente esencial.

Ácido elágico de la granada

En estudios animales, el ácido elágico demostró reducir la incidencia de tumores en tumorgénesis inducida de pulmón e hígado, protegiendo al hígado del daño causado por el carbón tetraclorido, produciendo glutatión y disminuyendo la peroxidación lipídica. El ácido elágico actúa directo en contra de la toxicidad por metales como el níquel, quelando el metal y promoviendo su eliminación, protegiendo al organismo de estrés oxidativo y de daño al hígado.

El ácido elágico, es un modulador bifuncional que promueve la desintoxicación balanceada por medio de varios mecanismos: induce la producción de glutatión S transferasa y otras actividades de la fase II al nivel del gen, modula las actividades del CYP1A para que estas enzimas no se sobre induzcan, y se puedan enganchar directo con otras sustancias toxicas relacionadas con la contaminación como el benzo alfa pireno, volviéndolas no toxicas y promoviendo su eliminación. El ácido elágico se puede enganchar directo al ADN protegiéndolo de mutaciones carcinógenas.

Catequinas del té verde

Existe un creciente número de estudios acerca de los beneficios del catequinas. Estos datos sugieren que las catequinas, una clase de flavonoide concentrado en grandes cantidades en el té verde, son moduladores bifuncionales que proporcionan muchas actividades benéficas, incluyendo la inducción de la glucuronidación de la fase II y la conjugación de enzimas del glutatión. Experimentos en animales demostraron que el catequinas posee potencial anticancerígeno y antimutagénico. Estos compuestos son antioxidantes muy poderosos y también se demostró que enganchan muchas sustancias tóxicas.

Estudios epidemiológicos sugieren que las catequinas en humanos protegen en contra de varios tipos de cáncer. Algunos datos sugieren que consumir bebidas que contengan catequinas, como el té verde, esta inversamente asociado con el mal de Parkinson. Estás actividades incitaron al Instituto Nacional de Cáncer a investigar el potencial del extracto del catequinas como un agente quimioterapéutico.

Se demostró que las catequinas inducen algunas actividades de la Fase I; sin embargo, recientes estudios sugieren que las catequinas, selectivamente, también inhibe algunas actividades de la fase I. Un reciente estudio en células de cultivo demostró que las catequinas inhiben la sobre inducción de las actividades de la fase I por sustancias toxicas, pero pudieron inducir la actividad de la fase I por ellas mismas cuando el cancerigeno no estaba presente. Esta habilidad para modificar los niveles de la fase I promoviendo una moderada inducción e inhibiendo una sobre inducción, puede indicar los beneficios de las catequinas. Este estudio también demostró que fue necesario todo el espectro de catequinas para lograr este efecto, y las diferentes moléculas de catequinas proveen diferentes funciones CYP450 agonista y antagonista.

La fuerte capacidad antioxidante de las catequinas, no permite a estos compuestos, engancharse a los reactivos intermediarios que se producen en la fase I y que no están inmediatamente conjugados por la reacción de la fase II. Esta es una razón más por la que este tipo de flavonoides puede generar equilibrio.

Una taza de té verde contiene entre 100 y 200 MG. de catequinas, lo que cubre por lo menos el 90% de lo recomendado para obtener los efectos benéficos que observamos anteriormente. Las catequinas también es un promotor de la salud de la microflora intestinal y el PH así como la función del intestino, que por consiguiente favorece la desintoxicación.

Los glucosinolatos del berro

EL berro y otras crucíferas como los brotes de brócoli, contienen altos niveles de glucosinolatos. Los glucosinolatos son precursores de varios isotiocianatos bíoactivos incluyendo el feniletil isotiocianato PEITC, (por sus siglas en inglés) y el berro es en especial una rica fuente de PEITC. Las investigaciones en humanos demostraron que, después de ingerir berros, los glucosinolatos se pueden convertir en PEITC en la flora intestinal.

Se demostró que el PETIC de los berros inhibe la carcinogenosis químicamente inducida en pulmón y colon en ratas, además de promover la eliminación de los carcinógenos en humanos. Los mecanismos propuestos en estas actividades incluyen la inhibición de una selección de actividades d la fase I con la consiguiente inducción del glucuronosil transferasa y glutatión S-transferasa. Esta actividad bifuncional del berro es una de las razones que se exponen para explicar la información epidemiológica de porqué las crucíferas son químioprotectores.

Silimarina del cardo lechoso

Varias investigaciones recientes, discuten el uso tradicional del cardo lechoso como un hepatoprotector. Estos mismos estudios mostraron funciones protectoras más especificas en el hígado. Por ejemplo, se demostró que 400 mg. de cardo lechoso por día mejora el índice de la función hepática con pacientes con varias etiologías de enfermedades de hígado incluyendo aquellos expuestos a niveles tóxicos de fenólicos industriales como el tolueno. El cardo lechoso también demostró que aumenta el suero glutatión y la glutatión peroxidasa en pacientes con daño hepático e induce la actividad de la glutatión transferasa en animales. Los glicósidos de cardo lechoso pueden actuar como moduladores bifuncionales.

Alcachofa


La medicina tradicional utiliza extracto de alcachofa como hepatoprotector desde hace mucho tiempo y varios bioactivos se identificaron, incluyendo ácido clorogénico, acido caféico, cynarin y luteolina. Se demostró que la ingesta de extracto de alcachofa en cápsulas, ayuda a la absorción de estos bíoactivos en humanos, repercutiendo en la producción de metabolitos benéficos como el ácido ferúlico. El ácido clorogénico, el ácido ferúlico y el cynarin proporcionan una alta protección antioxidante, que se puede tomar en cuenta en la promoción de sus cualidades curativas. Por otra parte, en cultivos de células, el extracto de alcachofa no sólo proporciona protección antioxidante contra las fuentes toxicas químico inducidas, sino que también disminuye la perdida de las reservas de glutatión.

CONCLUSIONES

Optimizar la habilidad del cuerpo para manejar y eliminar las toxinas es esencial para una salud óptima. Muchos estudios recientes difieren de las terapias de intervención de desintoxicación natural en pacientes con SFC, FM, SMQ (sensibilidad múltiple a químicos) y mal de Parkinson, así como en individuos al parecer saludables.

Disminuir la exposición a las toxinas es muy importante en cualquier programa. Las toxinas volátiles son de particular preocupación, dado que entran por las fosas nasales y pueden sobrepasar la capa del cerebro y viajar desde el nervio olfativo directamente al cerebro. Sin embargo minimizar la exposición toxica es sólo una parte de una estrategia exitosa para disminuir la susceptibilidad a las condiciones relacionadas con los tóxicos. Un perfil alérgico bajo, una nutrición adecuada que provea toda la gama de precursores de cofactores, excreción apropiada así como inductores bifuncionales de biotransformación para balancear la fase I y la fase II puede promover una optima, sana y balanceada desintoxicación que se traduce en una buena salud para toda la vida.

Bibliografía

Deann L. Liska y Robert Rountree, The Role of Detoxification in the Prevention of Chronic Degenerative Diseases, Advance Nutrition Publications, 2002.

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