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21/05/10

Espero que no te tomes el descanso a la ligera porque cada vez hay más estudios que remarcan la importancia de una buena noche de sueño. Se relaciona incluso con la pérdida de peso, puesto que la falta de descanso afecta a tu metabolismo y a la liberación de las hormonas que regulan el apetito.

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¿Cómo afecta nuestra alimentación al sueño?

Miles de mujeres tienen problemas a la hora de disfrutar de una buena noche de descanso, les cuesta mucho conciliar el sueño, se despiertan constantemente o no se encuentran recuperadas al día siguiente. Por suerte, yo me cuento entre las afortunadas que se duerme en cuanto cierra los ojos.

Patrones que marcan la diferencia

Sabemos que se aconseja tomar una cena ligera. También, se aconseja dejar pasar varias horas entre esta comida y la hora de acostarnos. Lo creamos o no, esto es muy importante, aunque puede resultar difícil de seguir. Muchas de nosotras solemos cenar mucho y tarde, unas 2 horas antes de irnos a dormir. A veces, por nuestras obligaciones profesionales, no podemos decidir la hora, pero sí que podemos asegurarnos de comer bien durante el día para no llegar vorazmente hambrientas a la última comida de la jornada. Para ello, toma un buen desayuno, comida y merienda.

En ocasiones, pensamos que una comida copiosa es lo mejor para hacernos sentir soñolientas y relajadas. Parece lógico, pero incorrecto. Una gran comida pide que nuestro sistema circulatorio mueva más sangre hacia nuestro sistema digestivo, que nuestro estómago segregue más jugos gástricos, que nuestro páncreas produzca más enzimas digestivas, etc. Además, nuestro aparato digestivo está diseñado para funcionar mejor cuando nos encontramos de pie. Así que, aunque a muchas nos encanta la idea de echarnos una siesta después de comer, no es algo ideal desde el punto de vista digestivo.

También debemos tener en cuenta que los nutrientes y la energía se liberan después de comer, no antes. Así nuestra vitalidad se incrementa horas después de ingerir alimentos y lo más normal es comer bien durante el día, sobre todo por la mañana, para hacer frente a las tareas que tenemos que llevar a cabo durante la jornada, y no por la noche.

Esto no quiere decir que nos vayamos a la cama hambrientas. Este otro extremo también interfiere con el descanso al privar a nuestro cerebro de glucosa. Un pequeño tentempié una hora antes de irte a dormir es posible, si tienes hambre.

Alimentos estimulantes

Evita alimentos que contengan cafeína porque este estimulante te mantendrá despierta y te impedirá conciliar el sueño. Elimina el café, el té, el chocolate y los refrescos en la cena, y verás como mejoras tu noche de descanso.

Ejercicio y descanso

Podemos estar mentalmente exhaustas al final del día, pero si nuestro cuerpo no está físicamente igual de agotado, no estaremos preparadas para disfrutar de una buena noche de descanso. El ejercicio nos ayuda a regular nuestro apetito y nuestro descanso. Aunque hagas algo simple como salir a andar a paso ligero durante 20 minutos, marcarás la diferencia.

Nutrientes y descanso

Durante el complejo proceso del sueño, todos los nutrientes son necesarios en cantidades óptimas para soportarlo. Algunas de las funciones más importantes de nuestro sistema nervioso tienen lugar mientras dormimos. Asegúrate de comer bien y variado para proporcionarle a tu cuerpo todos los nutrientes que necesitas.

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