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Dsalud
23/07/09

Que las radiaciones electromagnéticas pueden afectar gravemente a la salud de todos los seres vivos no es discutible por mucho que algunos se empeñen en negarlo. La evidencia la dan los hechos: son decenas de miles las personas que han enfermado -y muchas, muerto- a consecuencia de ellas. Y cuando alguien afirma que no está demostrada "científicamente" la causa de todas esas enfermedades y muertes demuestra que es un ignorante o un manipulador. Existen estudios científicos suficientes para afirmarlo. Aunque las empresas implicadas tengan tanto poder como para silenciarlos financiando otros estudios con la intención de sembrar la duda. Ya lo hicieron en su momento las compañías tabaqueras que se pasaron décadas afirmando también que no estaba "científicamente" demostrada la relación del tabaco con el cáncer.

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A muchos lectores les sorprenderá, teniendo en cuenta las declaraciones oficiales asegurando que no hay "evidencias científicas" de que la telefonía móvil sea peligrosa, que sea tan rotundo afirmando que sí existen. Pero lo mantengo. Como mantengo que quienes lo niegan tienen la misma información que yo.

En los recuadros que acompañan este artículo el lector podrá ilustrarse con datos que le servirán para reflexionar. Por mi parte, tengo intención de dar a conocer los trabajos que evidencian los peligros de la radiación electromagnética. Y no sólo de la telefonía móvil. Pero empezaré a hacerlo el próximo mes. En este instante prefiero que el lector tenga conocimiento de que mis afirmaciones no son producto de una creencia personal con escaso fundamento. Y afirman lo mismo ilustres científicos a los que, o no se escucha, o se les ignora. Veámoslo.

La Dirección General de Investigación del Parlamento Europeo recibió en su departamento de Evaluación de Opciones Científicas y Tecnológicas un informe (su resumen fue publicado en marzo del pasado año) titulado "Los efectos fisiológicos y medioambientales de la radiación electromagnética no ionizante" que fue elaborado conjuntamente por el Instituto Internacional de Biofísica de Neuss-Holzheim (Alemania) bajo la dirección del prestigioso doctor G. Hyland y el Departamento de Física de la Universidad de Warwick (Gran Bretaña). Pues bien, en él, además de todo tipo de consideraciones científicas sobre los peligros de la telefonía móvil, se hacen -a modo de conclusiones- varias recomendaciones muy concretas en la confianza de que tanto el Parlamento Europeo -en su calidad de órgano legislativo- como la Comisión Europea -en tanto órgano ejecutivo- las tuviesen en cuenta. ¿Y cuáles son?

Pues veámoslas.

Recomendaciones al parlamento europeo

El primer punto del informe en este sentido no deja lugar a dudas. Porque en él se dice textualmente lo siguiente: " Se desaconseja enérgicamente que los niños (sobre todo, los adolescentes) utilicen de forma prolongada y sin necesidad teléfonos móviles por su creciente vulnerabilidad a posibles efectos perjudiciales para la salud." Rotundo, ¿no? Pues inmediatamente a continuación echa un rapapolvo a las compañías implicadas: "La industria de la telefonía móvil debería evitar fomentar el uso prolongado de teléfonos móviles por parte de los niños utilizando tácticas publicitarias que explotan la presión de los compañeros y otras estrategias a las que los jóvenes son susceptibles, como la utilización (ahora interrumpida) de personajes DISNEY en los teléfonos."

La verdad es que hay ocasiones en que sobran los comentarios. Así que me voy a permitir transcribir -literalmente- las demás recomendaciones:

* "La industria de la telefonía móvil debería aclarar a los consumidores que el coeficiente de absorción específica (CAE) -que en algunos países aparecerá en breve anunciado en el aparato- sólo hace referencia al grado en que las emisiones de microondas desde la antena pueden calentar el tejido biológico y que, de ningún modo, es aplicable a los efectos no térmicos que las emisiones de un teléfono móvil tienen sobre el usuario."

* "La eficacia de aparatos tales como carcasas protectoras y auriculares ha de demostrarse teniendo en cuenta pruebas biológicas y no sólo la reducción del valor CAE (determinado por la utilización de cabezas "imaginarias") que podría conseguirse con el uso de tales protectores. Debe explicarse al consumidor que tales aparatos no proporcionan protección contra el campo magnético de impulso de baja frecuencia procedente de la batería del teléfono."

* "En cuanto a los mecanismos de protección personal con los que se pretende mejorar la inmunidad del usuario contra las repercusiones negativas de la exposición (entre ellas las que proceden del campo magnético de la batería) puede decirse que:

a) La eficacia de estos mecanismos debe establecerse mediante pruebas biológicas.

b) Tales mecanismos no deben ser rechazados (como ha sucedido en ciertas encuestas de consumo publicadas) alegando únicamente que su uso no reduce el CAE, según la medición obtenida utilizando una cabeza "imaginaria" puesto que no es esto para lo que se les ha diseñado.

Por consiguiente, el CAE es aquí una medida fundamentalmente inapropiada para evaluar su eficacia.

Aunque el texto es claro voy a comentarlo para los no expertos. El informe explica que decirle a los consumidores cuál es el grado de absorción por los tejidos del cuerpo de las radiaciones -eso es el CAE- no basta para determinar el grado de peligrosidad del aparato. Porque eso sólo indica el grado de calentamiento, la elevación de temperatura que las microondas provocan en él, sobre todo en la cabeza. Y no basta porque las microondas tienen otros efectos negativos no térmicos; es decir, que además del peligroso aumento de temperatura en los tejidos hay otros efectos igualmente peligrosos (en realidad más, como explicaré en su momento). Eso es precisamente lo que llevó a los autores del informe a sugerir varias opciones de actuación a la Comisión Europea. Y lo hace descalificando cómo se han hecho las investigaciones efectuadas hasta ahora. Así, en su primera recomendación aconsejan que las próximas investigaciones que patrocine la Unión Europea se hagan sobre "organismos vivos" y no con cabezas artificiales rellenas de una simple solución salina (cabezas fantasma las llaman) donde la realidad bioquímica del cerebro no existe y con "teléfonos móviles" reales y no con "sustitutos" -generalmente campos generados artificialmente- "puesto que las emisiones tienen una repercusión biológica bastante diferente a consecuencia de ciertas diferencias en la frecuencia de los impulsos." Asimismo, se sugiere que se "preste una especial atención a las diferencias en las condiciones de exposición: si la exposición es resonante con respecto al tamaño, si se encuentra cerca o lejos de] campo de la antena, y si afecta a todo el cuerpo o es más localizada."

Dicho de otro modo: es difícil encontrar evidencias científicas de algo cuando no se quieren encontrar. Y la mayor parte de los experimentos no se han hecho adecuadamente, es decir, con seres vivos y teléfonos reales. Eso sí, sirven para ganar tiempo y confundir a la opinión pública. Con la complicidad de algunos medios de comunicación que no quieren perder los sustanciosos ingresos que la publicidad de este sector les proporciona. Luego siempre podrán escudarse en que ellos se atuvieron a reflejar lo que decían los informes "científicos". Y no tanto para tranquilizar sus conciencias sino para justificarse ante sus lectores, oyentes o telespectadores. Salvo que en realidad sean, sin más, unos incompetentes profesionalmente.
Asimismo, se aconsejan otras cosas:

* Que "se investigue de forma sistemática la influencia de los diferentes tipos de impulsos (de teléfonos reales) sobre el EEG (electroencefalograma humano) y, en el mejor de los casos, sobre el MEG (magnetoencefalograma) y sobre si alguno de los cambios observados en los espectros de potencia tienen correlación con los cambios en el nivel de caos determinista."

* Que se utilicen "tecnologías nuevas no invasivas como la emisión de biofotones para investigar la influencia de la radiación de los teléfonos móviles en los organismos vivos."

* Que a la hora de evaluar los efectos de la radiación de los teléfonos móviles "se preste mayor atención a las lecciones aprendidas de la exposición a otros tipos de campos de radiofrecuencia afines como los Skrunda, los radares de policía y los militares."

-Que conociendo el negativo efecto que las microondas han tenido sobre el ganado vacuno que se encontraba en granjas en las que había una estación base de telefonía "debería establecerse un servicio de control veterinario que recogiera y analizara tales informaciones para difundirlas entre los ganaderos y fueran conscientes de este peligro potencial para su ganado."

* Y, por último, que "debería incrementarse (quizás bajo la tutela de organismos reguladores nacionales) el conocimiento de la naturaleza electromagnética de los organismos vivos y su consiguiente hipersensibilidad a las señales electromagnéticas ultradébiles y coherentes."
Y es que, como dice el informe, "lo que distingue a los campos electromagnéticos producidos tecnológicamente de la mayoría de los naturales es su mayor grado de coherencia. Eso significa que sus frecuencias están especialmente bien definidas y, por tanto, son más fácilmente perceptibles por los organismos vivos, entre ellos, los humanos. Lo cual incrementa su potencial biológico y "abre la puerta" a la posibilidad de distintos tipos de influencias no térmicas de frecuencia específica contra las cuales las directrices de seguridad -como las emitidas por la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante- no garantizan protección. "

Este último punto, debo añadir por mi parte, es crucial. Porque, contra lo que se dice y afirma, el mayor peligro de la telefonía móvil no está en su efecto térmico -que también- sino en las bajas frecuencias, en aquellas que se creen inofensivas porque no provocan aumento de calor. Y la razón es simple: actúan interfiriendo la comunicación celular de los seres vivos. Y, por tanto, provocar -entre otras muchas disfunciones- cáncer. Lo explicaré en detalle el mes que viene.
No quiero, en todo caso, terminar este primer texto introductorio sin recoger algunas otras expresiones significativas del informe que estoy comentando. Creo que su simple trascripción ilustrará al lector:

* En la actualidad, una de las principales amenazas para la salud de la sociedad es la "electrocontaminación" producida por el hombre. Esta contaminación electromagnética no ionizante de origen tecnológico es especialmente perniciosa porque escapa a la percepción de los sentidos, circunstancia que tiende a fomentar una actitud bastante inconsciente en relación con la protección personal. Con todo, la naturaleza de la contaminación es tal que, literalmente, "no hay lugar donde esconderse". Además, dado el tiempo relativamente escaso durante el cual la humanidad se ha visto expuesta a ella no tenemos ninguna inmunidad evolutiva ni contra los efectos nocivos que directamente pudiera tener sobre nuestros cuerpos, ni contra las posibles interferencias con los procesos electromagnéticos naturales de los que depende la homeostasis.

* Los intentos por abordar un problema que es intrínsecamente no lineal desde una perspectiva lineal solo empeora las cosas: el conocimiento obsoleto es peor que la ignorancia. El ignorante, por lo menos, sabe que no sabe. En el caso de la telefonía móvil, no sólo ha habido poca disposición por parte de los organismos oficiales para "coger la cuestión no lineal por los cuernos" sino un lamentable fracaso a la hora de prestar atención a las señales de perjuicio para humanos y animales causado por la exposición a campos de impulsos de microondas de intensidad subtérmica.

* Con bastante razón, la gente sigue siendo escéptica ante los intentos de dar noticias tranquilizadoras por parte del gobierno y de la industria del sector, sobre todo, teniendo en cuenta la forma inmoral en que con frecuencia actúan simbióticamente a fin de promover intereses creados, a menudo bajo el corretaje de los organismos reguladores cuya función, según cabe suponer, es asegurar que la seguridad de la gente no se vea comprometida por la exposición electromagnética. Claro que teniendo en cuenta la reciente experiencia con la duplicidad oficial respecto a la Encefalopatía Espongiforme Bovina o Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (con las garantías iniciales de inexistencia de riesgo y las posteriores revelaciones de encubrimientos) es comprensible que la gente sea cauta sobre las garantías que ofrecen las fuentes científicas estatales "oficiales" respecto a la contaminación electromagnética. Este escepticismo se intensifica cuando, en el peor de los casos, se silencian las opiniones contrarias al juicio oficial y, en la mejor de las ocasiones, se ignoran cuidadosa y deliberadamente.

* La preocupación de la gente no es infundada y la ironía de la situación actual respecto a los teléfonos móviles y las estaciones base es que las directrices de seguridad existentes, sorprendentemente, proporcionan mayor protección a la instrumentación electrónica que a los seres humanos.

¿Empieza a creerme el lector? Lo que le hecho llegar no es la elucubración de un grupo de alterados sino un informe científico editado -infiero que bien a su pesar- por el servicio de publicaciones del propio Parlamento Europeo y elaborado por científicos de renombre mundial. Y ahora continúe, si le place, escuchando los tranquilizadores mensajes de nuestras autoridades. Por mi parte, lo reitero una vez más: no nos van a callar. Ni en éste ni en otros muchos temas.

José Antonio Campoy

Demasiados casos

Los casos de cáncer generados por las ondas y campos electromagnéticos son conocidos y se han publicado en todo el mundo. Incluso en España. Veamos algunas de las noticias más recientes publicadas al respecto y que son sólo una pequeña muestra de la realidad.

* Ronda (Málaga). En Ronda está confirmada la existencia de diez casos de cáncer entre profesores, alumnos y personal de tres institutos situados en el barrio de El Fuerte. Y hay antenas de telefonía móvil situadas a escasos metros de ellos. En el Instituto Rodríguez Delgado se detectaron 6 casos; además, el anterior director del centro y una alumna murieron de cáncer. En el Instituto Pérez de Guzmán se han registrado ya dos muertes por cáncer: la del jefe de estudios hace tres años y la de una alumna de 20 años hace dos meses. Y en el Instituto Martín Rivero otros dos: un profesor y uno de los alumnos.

* Valladolid. Cuatro alumnos del Colegio García Quintana, situado a 100 metros de un edificio en cuya azotea hay instaladas 36 antenas de radiotelefonía, padecen leucemia. Dos más, alumnos de otro centro educativo cercano, han recibido el mismo diagnóstico. A ellos se suman cinco casos de cáncer confirmados entre los residentes del edificio colindante al "edificio repetidor".

* Madrid. En los números 2, 4 y 6 de la calle General Millán Astray -en el barrio de Aluche de Madrid- vivían 48 vecinos. Uno de ellos, Eladio Trell, de 55 años, falleció en marzo pasado a causa de un linfoma que le consumió en apenas un año. Según Amelia, su viuda, era un hombre fuerte y sano que nunca fue propenso a ninguna enfermedad. Antes que Eladio, el vecino de arriba había muerto también de cáncer y su mujer perdió un pecho a causa de otro cáncer. El vecino de al lado lleva tres años luchando contra un linfoma y uno del tercer piso ha fallecido en diciembre también de cáncer. Los vecinos supervivientes tienen clara la explicación: la antena de telefonía móvil que tienen enfrente.

* La Coruña. Veinte personas han fallecido en menos de un año en la coruñesa Calle de los Claveles. Los vecinos han llegado a la conclusión de que tantas muertes repentinas no pueden deberse a la casualidad y las atribuyen a la antena de telefonía móvil que luce en el tejado de uno de los edificios de esta calle. Infartos cardiacos o derrames cerebrales nutren los partes de defunción de la mayoría de los vecinos. Otra de las muertes se debe al suicidio de una joven que se arrojó por la ventana. Sufría, al igual que decenas de afectados de esta calle, constantes dolores de cabeza y no podía conciliar el sueño. Uno de los peores casos es el de una niña de 3 años que desde septiembre y sin causa aparente sufre ataques epilépticos.

* San Adrián (Navarra). El Ayuntamiento de la población de San Adrián pidió en mayo pasado a las tres compañías de telefonía móvil con instalaciones en el lugar que trasladaran sus antenas fuera del casco urbano. El motivo de esta petición es la ingente cantidad de reclamaciones y quejas recibidas por el consistorio por parte de los vecinos de las calles donde se encuentran los repetidores. Montserrat García, una vecina de 36 años, cuenta que los cuadros de insomnio, jaqueca y vértigo que sufre empezaron al poco de que se instalara una de esas antenas justo al lado de su casa. Eso mismo, además de otros síntomas como fatiga crónica y debilidad muscular, les ocurre a decenas de vecinos, incluso niños de 12 años, algunos de los cuales llevan meses en cama a causa de ello.

* Badalona (Barcelona). Tras cinco meses de alquiler y un extenso dossier de visitas al hospital, la familia de Rosario Espino decidió volver a su casa cuando supo que la antena repetidora de telefonía colocada a pocos metros de su balcón y que les había torturado durante meses se había quemado por recalentamiento. "Mucho antes de irnos nos dimos cuenta de que los mareos, la fiebre, las migrañas y las convulsiones de mi nieto eran por culpa de la antena", asegura Rosario. Ahora su temor es que vuelvan a instalarla.

También en Badalona viven Francesc Martí y su familia. "La antena -cuenta Martí- la instalaron en octubre de 1999. Enseguida uno de mis hijos y yo empezamos a sentir molestias, dolores de cabeza, fatiga e insomnio que no tardamos en asociar con ella. Nuestra casa está en el último piso y la antena a pocos metros de nuestros dormitorios". Sería el cese temporal de la actividad de dicha antena y la mejoría de sus síntomas en ese mismo tiempo lo que confirmó las sospechas de esta familia.

Sentencia pionera

En febrero se cumple un año desde que se hizo pública la primera sentencia que en España paralizaba la actividad de una antena de telefonía móvil por motivos de salud. En concreto, el Juzgado de Primera Instancia nº 2 de Bilbao obligó a Airtel a suspender la actividad de una de sus antenas -la instalada en la azotea del número 24 de las calle Obieta de la población de Erandio-, inmueble en el que residían Juan Carlos Castro, su mujer y su hija, una niña hiperactiva de 7 años.

La familia Castro había acudido al juzgado después de que la comunidad de vecinos autorizara la instalación de un repetidor de telefonía móvil en el tejado del inmueble y de que tuvieran conocimiento de los posibles efectos perniciosos de las radiaciones no ionizantes de la instalación sobre la salud de su hija. Antes de presentar la denuncia, el matrimonio había pedido la opinión de Ángel González Guija, ex director del Centro Nacional de Psiquiatría, que hizo un informe clínico de la menor y certificó que "en manera alguna deben situarse este tipo de antenas cerca de personas con patología del sistema nervioso. No podemos correr el menor riesgo de que determinadas situaciones originadas por estímulos externos y basadas en el avance tecnológico puedan dar lugar a graves perjuicios para la salud, añadidos a su patología neurológica, agravando ésta o creando otras nuevas". La sentencia en firme, después de los recursos interpuestos por Airtel -hoy Vodafone- llegó en julio del 2001 y consideraba "probable que la exposición a las radiaciones de las antenas de telefonía móvil afecte a la salud". Desde entonces, la antena está inactiva. Esta sentencia pionera debería sentar precedente y dar la vuelta a la tortilla: ahora las empresas deberían demostrar que las radiaciones son inocuas y no al revés.

Laura Jimeno

Numerosas investigaciones con datos concluyentes

* La primera señal de alerta sobre el peligro potencial para la salud de los campos electromagnéticos -de la que tengamos constancia- se dio en la ex Unión Soviética en 1972 cuando el científico V. P. Korobkova observó extraños síntomas en los trabajadores del sector eléctrico, sometidos constantemente a campos electromagnéticos intensos. Personas que presentaban cambios continuos de presión arterial, cefaleas persistentes, fatiga excesiva, estrés y depresiones agudas. Los resultados de ese estudio moverían al gobierno de la URSS a dictar una ley -aún en vigor en Rusia- según la cual las líneas de alta tensión deben situarse a una distancia mínima de 110 metros de cualquier edificio habitado.

* Otro ingeniero, el alemán Egon Eckert, llevó a cabo en la década de los setenta un estudio que concluía que la mayoría de los casos de muerte súbita de lactantes se producía en las cercanías de vías electrificadas, emisoras de radio, radares o líneas de alta tensión.

* La primera sospecha de que los campos electromagnéticos de muy baja frecuencia (hasta 300 hz) estaban vinculados a casos de cáncer no apareció hasta 1979 cuando los doctores Nancy Wertheimer y Ed Leeper publicaron los resultados de un estudio en el American Journal of Epidemiology (vol. 109 pp 273-284) sobre muerte infantil ocasionada por cáncer en Denver, Colorado (EE.UU.) El estudio demostraba que los niños tenían una probabilidad de dos a tres veces mayor de desarrollar leucemia, linfomas o tumores en el sistema nervioso si vivían cerca de una línea eléctrica de alta tensión que si no vivían en esas condiciones. Obviamente, las críticas a este trabajo no se hicieron esperar pero se limitaron a atacar el trabajo de Wertheimer y Leeper diciendo que no proporcionaban datos sobre la intensidad de campo en el aspecto físico del análisis, ni sobre los orígenes socioeconómicos de la población en la vertiente estadística del estudio.

* Tras la realización de varios estudios a principios de los 80 aparece en 1986 uno de los trabajos de más impacto. Su autor, el doctor David Savitz, catedrático de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.), repitió el trabajo de Leeper y Wertheimer con mejor método epidemiológico obteniendo conclusiones similares: relación entre un elevadísimo riesgo de cáncer infantil y la presencia de líneas eléctricas circundantes de alta potencia, creadoras de fuertes campos electromagnéticos.

* La investigación continuó en la Universidad del Sur de California en Los Ángeles (EE.UU). Un informe de 1991 descubriría vínculos entre la leucemia infantil y determinada distribución de la acometida (cableado) eléctrica en algunos hogares así como entre leucemia y la utilización de televisores en blanco y negro y secadores de pelo. Sin embargo, la falta de traza estadística significativa vinculada a medidas de intensidad de campo efectuadas a lo largo de 24 horas hicieron perder fuerza a las conclusiones que apuntaba el estudio.

* En Argentina, un estudio llevado a cabo por el profesor Adolfo Portela -miembro del Centro de Divulgación Científica de dicho país- establecería la zona de mayor riesgo en el rango de las radiofrecuencias entre los 30 y los 300 megahertzios que es precisamente la frecuencia más utilizada en los enlaces de las telecomunicaciones de corta distancia, en emisoras de radio y TV y en la telefonía móvil. Según este estudio, la exposición severa a estas radiaciones afecta principalmente a la vista, al sistema nervioso central, al hígado y a las glándulas de secreción interna.

* Mientras tanto, un estudio finlandés de 1991 realizado con niños que vivían dentro de un radio de 500 m en la proximidad de líneas de muy alta tensión no encontró un aumento significativo en la susceptibilidad a la leucemia y al linfoma aunque encontró un aumento de tumores en el sistema nervioso en jóvenes expuestos a campos magnéticos superiores a 0.2 microteslas.

* En 1992 los científicos María Feychting y Anders Ahlbom -del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia)- presentaron las conclusiones de uno de los estudios más concluyentes sobre la relación de los campos electromagnéticos generados por las líneas de alta tensión y el riesgo de padecer cáncer y leucemia por las personas que viven en su entorno. El trabajo se diseñó como un estudio de control por casos basado en una población que comprendía a todas aquellas personas que hubieran vivido en casas situadas dentro de un radio 300 metros de distancia de líneas de alta tensión de entre 220 y 400 voltios, en un periodo desde 1960 a 1985. Se estudió a medio millón de personas. Textualmente, el informe final dice: "Los resultados proporcionan una base para sostener la hipótesis de que la exposición a campos electromagnéticos aumenta el riesgo de cáncer; y ello resulta especialmente evidente en la leucemia infantil".

* Otro estudio sueco, en este caso dirigido por el oncólogo Lennar Hardell en 1992 pero publicado más tarde, contribuía a evidenciar más aún el eslabón campo electromagnético-cáncer. Mostraba que el riesgo de desarrollo de leucemia en niños que viven en entornos de campos magnéticos de al menos 0.2 microteslas, comparado con aquellos que viven en entornos de campo más débil (0.1 microteslas), era tres veces mayor y se cuadriplicaba cuando la intensidad era 0.4 microteslas. Es decir, el estudio vinculaba intensidad de campo a riesgo. Los investigadores suecos calcularon la intensidad media de campo durante un año a partir de registros de intensidad detallados de las propias compañías eléctricas. Tras la publicación de esos resultados, el Gobierno de Suecia llegó a reconocer la incidencia de los campos magnéticos generados por la línea de alta tensión en las crecientes estadísticas de los casos de leucemia infantil.

* En un documental, emitido por la cadena de televisión inglesa BBC en 1997, John Holt -cirujano y radioterapeuta de Darwin (Australia)- afirmó tener evidencias de la relación entre la evolución de ciertos cánceres situados al nivel de la cabeza y el teléfono móvil. Según el doctor Holt, él mismo había podido constatar en 20 de sus pacientes que el cáncer evolucionaba más rápido -hasta en un 20%- con la permanencia en la zona de influencia del campo electromagnético generado por el aparato. "Esa evolución más rápida tenía que deberse necesariamente -afirma este investigador- al calentamiento de las células por las microondas emitidas por el móvil ya que se ha observado que las células se recuperan vitalmente cuando son alejadas del teléfono".

* Más recientemente, científicos de la Universidad de Heidelberg (Alemania) han demostrado que los cables eléctricos de 220 voltios y 50 Hz instalados en las viviendas generan campos que elevan la presión parcial del oxígeno en sangre además de los valores de hemotocrito.

Laura Jimeno

Radiaciones y aborto

La conexión existente entre abortos de tipo natural y la exposición a campos magnéticos está también estudiada. Esta vinculación se sugirió por primera vez a finales de 1970 cuando se registró en Estados Unidos y Canadá un número significativo de abortos espontáneos y malformaciones en recién nacidos en madres que trabajaban con pantallas de monitor de televisión. La investigación se efectuó inicialmente en California como consecuencia de una fuga de pesticida. Se intentaba contabilizar el número de mujeres embarazadas que podían haber sufrido las consecuencias de la fuga en términos de abortos, malformaciones en el feto, etc... Curiosamente, no se encontró una relación directa con la fuga del pesticida pero la investigación reveló que había un incremento del 73% en la aparición de abortos espontáneos en las mujeres que utilizaban pantallas de televisión alrededor de 20 horas por semana durante el primer trimestre de embarazo. También se encontró un aumento de malformaciones congénitas aunque no era estadísticamente significativo. Otro trabajo ilustrativo fue publicado en 1992 en Helsinki por el Instituto de Seguridad e Higiene en el Trabajo de Finlandia. En aquel estudio se comparaban exposiciones ante campos magnéticos producidos por terminales de vídeo observándose que las mujeres embarazadas expuestas a campos de 0.3 microteslas tenían un riesgo 3 veces mayor de sufrir abortos espontáneos que otras expuestas a 0.1 microteslas. Aquellas que estaban expuestas a campos entre 0.2 y 0.3 microteslas tenían un riesgo doble de aborto espontáneo. En este caso, la duración de la exposición no tenía un efecto añadido importante.

Estudios sobre riesgo laboral

Los epidemiólogos han buscado también respuestas a los efectos de los campos magnéticos en trabajadores expuestos, en razón de su oficio, a altos niveles de radiación electromagnética. El ejemplo más evidente lo constituyen los trabajadores de las compañías eléctricas.

Esta área de investigación fue iniciada en 1982 por Samuel Milhom Jr, un epidemiólogo del Instituto de Seguridad e Higiene en el Trabajo del Estado de Washington. El doctor Milhom analizó las causas de la muerte en el estado de Washington de 438.000 personas entre 1950 y 1979 que tenían en común haberse dedicado a profesiones sometidas a la influencia constante de campos eléctricos y magnéticos. El resultado fue una proporción de muerte por leucemia muy elevada con respecto a la población general. Globalmente, encontró 137 casos de cáncer en estos trabajadores sobre 100 casos esperados en una población estándar.

Otros estudios, como el realizado en la Universidad de Pittsburgh (Pensilvania, EE.UU), encontraron que los trabajadores de una factoría de aluminio, en la que altas intensidades de corriente forman parte del proceso de refinado y producción, morían de leucemia y linfoma a un ritmo 5 veces superior al esperado en muestras de población no expuesta.- Y otro estudio de la Universidad del Sur de California (EE.UU) demostraba que los trabajadores de compañías eléctricas -operadores de líneas- tenían una probabilidad entre un 20 y un 30% más que los operadores de línea del sector telefónico de contraer leucemia. Y que los que pasaban la mayor parte de su tiempo expuestos a campos de gran intensidad tenían 2,3 veces mayor riesgo que los no expuestos de desarrollar leucemia mieloide.

Sumergidos en un mar de radiaciones

Es verdad que los seres vivos del planeta Tierra hemos estado a lo largo de toda la evolución expuestos a muy diversas radiaciones electromagnéticas -terrestres, solares o cósmicas- pero no es menos cierto que los niveles de intensidad de determinadas frecuencias se han visto multiplicados por cientos, miles o millones de veces en lo que va de siglo. Nuestro espacio vital actual está repleto de ondas electromagnéticas de baja y alta frecuencia de procedencia totalmente artificial. Entre las de alta frecuencia hallamos fuentes tan familiares como las líneas de alta tensión, los transformadores eléctricos, las instalaciones eléctricas domésticas, los electrodomésticos, las maquinarias eléctricas y todos los equipos informáticos -sobre todo, los ordenadores con pantalla de tubo catódico-. Y, entre las de baja frecuencia tenemos las emisoras de radio y de televisión, las emisoras de radioaficionados o de uso civil -policía, ambulancias, transportistas, transmisión de datos...- y las redes de telefonía móvil, de control de tráfico aéreo -con sus radares- y los cada vez más numerosos satélites de telecomunicaciones, bien meteorológicos, bien militares. A lo que deberemos sumar los mecanismos de mando a distancia por ondas de radio y los sistemas de vigilancia "permanente".

Síntomas del "estrés electromagnético"

Los síntomas que detallamos a continuación son los que a día hoy han podido relacionarse con la exposición a campos electromagnéticos pulsados emitidos por los teléfonos celulares así como por las pantallas de ordenador y de televisión. Conjunto de síntomas o "síndrome" de lo que ha terminado denominándose "estrés electromagnético" y cuyos efectos sobre el organismo, según los trabajos de Clements - Croome en la Universidad de Reading (Gran Bretaña), son los siguientes:

Sobre el sistema nervioso:

· Insomnio.
· Angustia.
· Depresión.
· Trastornos de la atención, de la concentración y de la rapidez.
· Trastornos de memoria.
· Dolores de cabeza.
· Irritabilidad, parestesias, espasmofilia.
· Desregulación de los ritmos circadianos por modificación de la secreción nocturna de melatonina.

Sobre el sistema vascular:

· Hipertensión arterial (con la particularidad de resistir a los diferentes fármacos -solos o asociados- probados por el paciente).
· Aumento de la viscosidad de la sangre con todas sus consecuencias.
· Alteraciones del ritmo cardiaco.

Sobre el sistema inmunitario:

· Alteración de la viabilidad de los linfocitos.
· Alteración de las secreciones de las diferentes inmunoglobulinas.
· Disminución de la secreción de ACTH y de corticoesteroides. (El resultado es una disminución de la resistencia a las infecciones así como de cansancio y aumento de las alergias).

Sobre el sistema visual:

· Ojos rojos con lágrimas que pican, sequedad y visión borrosa.
· Modificación de la convergencia cuya consecuencia es una modificación del tono postural.
· Interferencias con ciertos tratamientos de glaucoma.

Sobre el sistema osteoarticular:

· Adaptación de los diferentes captores electromagnéticos cuya consecuencia es una modificación de posición del cuerpo en el espacio con dolores que se vuelven crónicos (desaparecen cuando hay más de 4 o 5 días de descanso).
· Dolores, calambres, rampas, articulaciones tensas.

Sobre el sistema cutáneo:

· Piel seca con descamación.
· Picazón.
· Urticaria.
· Sensibilidad aumentada al herpes.

¿Inciden los campos electromagnéticos sobre los seres vivos?

La respuesta es afirmativa. Son varias las investigaciones efectuadas hasta hoy -y no sólo utilizando tejidos en el laboratorio- que demuestran sin lugar a dudas la interacción de los campos electromagnéticos con los seres vivos y, consecuentemente, con los seres humanos. Es más, a día de hoy se han efectuado incluso estudios que desarrollan sistemas de compensación electromagnética que permiten disminuir de manera eficaz los efectos secundarios de la exposición a tales campos electromagnéticos. Con la misma metodología científica convencional que se utiliza por la industria farmacéutica para desarrollar medicamentos. Trabajos que han sido publicados en congresos y revistas científicas (Bioelectromagnetics, Radioprotecçao, NIR-IRPA, EBEA, BEMS, PIERS...) Es más, se cuenta con experimentos realizados con teléfonos móviles, antenas y repetidores de telefonía móvil en los que se han analizado sus efectos biológicos y cómo llegan a menguarlos métodos de protección como la técnica de compensación magnética (CMO).

CONSECUENCIAS PATOLÓGICAS DE LOS CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS

Hay quienes argumentan que, aun admitiendo que los campos electromagnéticos inciden sobre el organismo, ello no demuestra por sí mismo que tengan necesariamente un "efecto biológico". Es decir, que no tienen por qué provocar disfunciones patológicas. Sin embargo, los hechos demuestran que es así. Es decir, indican que los campos electromagnéticos pueden interaccionar en el organismo tanto a nivel celular como genético afectando especialmente al sistema inmunitario. Estudios como el de los profesores Clements y Croome, según el cual las principales alteraciones o perturbaciones en el organismo se producen en los siguientes ámbitos:

1) En el ión calcio. El ión calcio esta implicado en la activación de varias enzimas del organismo y su acumulación en el interior de la célula hace suponer que hay un incremento de las funciones de esas enzimas; por ejemplo en la apófisis, donde se ha medido un aumento de la síntesis y de la excreción de la ACTH. Con variaciones de concentración -tanto intra como extracelulares- que obligan al organismo a "regular" esos niveles creando un estado de estrés electromagnético que lo termina agotando a largo plazo. A fin de cuentas, los desplazamientos iónicos del calcio traen como consecuencia el desplazamiento inverso de otros iones como el del magnesio. Por otra parte, al nivel del sistema nervioso central y del sistema neuromuscular sabemos que el ión calcio juega un papel importante en los fenómenos de excitación y que sus perturbaciones podrían favorecer los estados de excitabilidad que se describen y se califican de espasmofilia, con consecuencias tanto a nivel del corazón y de la circulación como de la respiración, la digestión o la sensibilidad al dolor.

2) En la cortiosterona y el ACTH. Se ha constatado que existen variaciones importantes de secreción de varias hormonas (ACTH, corticoides, calcitonina...). Y recuérdese que en Medicina se sabe que existe una relación directa entre una sintomatología endocrina y la hormona correspondiente.

3) En los niveles de melatonina. Conocida por el público por las virtudes que se la atribuyen, se habla de ella como la "hormona madre" ya que, al regular los ritmos del organismo, controla indirectamente la secreción de otras hormonas. Varios estudios indican que tiene propiedades antioxidantes -combate los radicales libres- y ayuda a inducir el sueño además de proteger contra el envejecimiento. Algunos estudios de laboratorio llegan a relacionar la disminución del nivel de melatonina con el incremento del riesgo de cáncer de mama.

4) En el óxido nítrico. El aumento de óxido nítrico por vía respiratoria hace aumentar el consumo de la melatonina periférica, lo que localmente es neurotóxico. Al nivel del oído interno produce una vasodilatación que se relaciona con mareos y vértigos.

5) En la respuesta del sistema inmunitario. La depresión -demostrada- que los campos electromagnéticos provoca en pollos y ratones hace pensar que toda persona sometida a los mismos puede, consecuentemente, sufrir una depresión del sistema inmune.

6) En la neurogénesis. La disminución de las células del hipocampo -estructura del cerebro implicada en los fenómenos de la memoria- permite explicar el origen de los trastornos de memoria a corto plazo que se observa en los afectados a esos campos y sus problemas de aprendizaje.

7) En los núcleos celulares. La multiplicación de micronúcleos en las células inmunitarias (macrófagos-linfocitos) son una señal de disfunción que conlleva a su muerte o a un desarrollo anárquico.

8) En la mortalidad embrionaria. El notable incremento de mortalidad en los embriones de pollo sometidos a la influencia de campos electromagnéticos ha llevado a plantearse seriamente si estos no serán, a su vez, los causantes del aumento de abortos espontáneos habidos entre las mujeres que se encuentran sometidos a ellos.

Dsalud
24/07/09

A mediados de enero todos los medios de comunicación dieron la noticia de que el salmón de piscifactoría está contaminado y que ingerirlo más de dos veces por semana es peligroso. La verdad, sin embargo, es que lo del salmón no es más que la punta del iceberg: la Mount Sinai School of Medicine analizó hace algo más de 2 años a 9 personas voluntarias que no pertenecían a grupos de especial riesgo y encontró en ellas hasta 167 sustancias tóxicas de las que 76 son cancerígenas, 94 dañinas para el sistema nervioso y el cerebro y 79 pueden provocan defectos de nacimiento o un desarrollo deficiente, entre otras cosas. Pero todo esto se oculta.

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La reciente publicación en la prestigiosa revista Science de un estudio sobre contaminantes químicos en el salmón de piscifactoría del que se han hecho eco numerosos medios de comunicación nacionales ha causado tan honda preocupación entre los españoles que su venta ha descendido alarmantemente a pesar de las palabras tranquilizadoras de la ministra de Sanidad y Consumo, Ana Pastor, a quien los españoles, vista su reacción en el mercado, no han creído. Ni que decir tiene que una información así no sólo perjudica seriamente a productores, distribuidores y minoristas sino que produce un revuelo importante en todo el sector, incluidos los estamentos oficiales encargados de la seguridad alimentaria. Claro que esos mismos estamentos saben desde hace mucho tiempo -pero, por supuesto, no se publica- que lo que pasa con el pobre salmón de piscifactoría no es más que la punta del iceberg de un problema gigantesco.

El lector debe saber que hace ahora algo más de dos años se hizo público un trabajo dirigido por la Mount Sinai School of Medicine -sita en Nueva York- en colaboración con el Enviromental Working Group and Commonwealth que fue completamente ignorado por la mayor parte de los medios de comunicación y, sin embargo, pone de relieve de forma clara, rotunda y analítica lo que sucede actualmente con la contaminación química que afecta al medio ambiente y, por tanto, a plantas, animales y seres humanos.

¿Y qué informaciones contiene dicho estudio? Pues en él se explica cómo los investigadores que participaron en el mismo buscaron la posible presencia de 210 sustancias diferentes en la sangre y orina de 9 personas voluntarias que no pertenecían a grupos de especial riesgo encontrando en ellas una media de 91 compuestos industriales, contaminantes y otras sustancias químicas. ¡Y eso a pesar de que las personas sometidas a análisis no trabajaban con sustancias químicas en su labor diaria ni vivían en zonas industriales!

De hecho, los datos son tan aplastantes que la comisaria de Medio Ambiente de la Unión Europea, Margot Wallstrom, ante las criticas que recibió hace algunos meses por denunciar que en el mundo se emplean alrededor de 30.000 sustancias químicas insuficientemente evaluadas... demostró de qué hablaba sometiéndose a un análisis de su propia sangre.

Nada del otro mundo a pesar de su gravedad, sin embargo, si se compara con las 167 sustancias químicas diferentes que encontraron los norteamericanos del Mount Sinai School of Medicine en los 9 voluntarios analizados. Porque de esas 167 sustancias se sabe que 76 son cancerígenas, 94 tóxicas para el sistema nervioso y el cerebro, 79 provocan defectos de nacimiento o desarrollo deficiente, 86 interfieren con el sistema hormonal, 77 son tóxicas para el sistema reproductor y 77 lo son para el sistema inmune (algunas de las sustancias tienen varios efectos).

Esas 167 sustancias son básicamente compuestos químicos como los policlorobifenilos (PCBs) -se encontraron 48 tipos que permanecen en el medio ambiente durante décadas y que si bien se prohibieron en Estados Unidos en 1976 se usan aún en otros países como aislantes en equipos eléctricos, bombas de vacío, etc.-, dioxinas y furanos, pesticidas organofosforados y metabolitos, pesticidas organoclorados y metabolitos, ftalatos, otras sustancias químicas volátiles y semivolátiles (solventes industriales e ingredientes de la gasolina como el xileno y el etilbenzeno) utilizadas en una variedad amplia de productos como las pinturas y los pegamentos - y metales tóxicos como el plomo y el mercurio.

Sin olvidar que hay otro grupo de sustancias no analizadas esta vez que se sabe que contaminan ya a la mayor parte de los estadounidenses. Dos ejemplos los constituyen la familia de los químicos perfluorinados y un grupo de compuestos conocidos colectivamente como retardantes brominados del fuego.

En suma, la contaminación que hoy sufrimos los seres humanos por sustancias químicas industriales y pesticidas es gigantesca. Claro que en muchos países -incluido Estados Unidos- no se le exige a la industria que comunique cómo utilizan sus compuestos químicos y cómo afectan al medio ambiente. La Agencia de Protección Medioambiental norteamericana, al menos, no posee información fidedigna al respecto. Claro que las leyes norteamericanas tampoco exigen que se realicen pruebas básicas de cómo las sustancias químicas que se fabrican pueden afectar a la salud y la seguridad de las personas antes o después de su comercialización. De hecho, el 80% de las solicitudes para producir una nueva sustancia son aprobadas por esa agencia en tan sólo tres semanas sin tener fiables de su posible incidencia en la salud. Sólo las empresas que las fabrican saben realmente si son peligrosas y pueden contaminar al ser humano.

Polución y Salud

La situación, en definitiva, empieza a ser dantesca. Un simple ejemplo: si se sabe desde hace décadas que los pesticidas y sustancias organocloradas actúan como disruptores endocrinos y están íntimamente ligados a la aparición de los tipos de cáncer hormonodependientes (mama, próstata, ovarios, testículos, etc.) y hay cientos de trabajos científicos que demuestran la intensa presencia de estas sustancias en la grasa de personas afectadas, ¿por qué la prevención se sigue basando en la detección precoz y no en la determinación de esas sustancias en la sangre y los tejidos? Haciendo detección precoz no hacemos otra cosa que huir hacia delante. Además, a los profesionales de la salud -médicos, farmacéuticos, veterinarios, etc.- no se les prepara para relacionar problemas de salud con la exposición individual a estas sustancias tóxicas... cuando es evidente que están íntimamente relacionadas con el incremento de las enfermedades crónicas y degenerativas en nuestra sociedad.

Y ahí están las cifras. Por ejemplo:

-Cáncer. Entre 1992 y 1999 aumentó en Estados Unidos la incidencia de cánceres de mama, tiroides, riñón, hígado, piel, tejido conectivo de la cavidad abdominal y algunos tipos de leucemias. Y la incidencia de cáncer en niños aumentó un 26% entre 1975 y 1999.

El mayor incremento se observa, en todo caso, en los que afectan al sistema nervioso y al cerebro (50%) así como en las leucemias linfocíticas agudas (62%). El cáncer de testículo también aumentó entre 1975 y 1999. Hoy, la probabilidad de que un residente en Estados Unidos desarrolle cáncer en algún momento de su vida es de un 50% en el hombre y de un 33% en las mujeres. Y eso que sólo entre el 5 y el 10% de todos los tipos de neoplasias están relacionados con la genética individual y la herencia. El resto está en gran parte provocado por los problemas medioambientales y el estilo de vida. Recordemos que en el estudio del Mount Sinai se encontraron 76 tipos diferentes de carcinógenos y que, por término medio, cada participante tenía 56 carcinógenos químicos en su organismo.

-Trastornos del sistema nervioso. Estudios recientes demuestran que la incidencia del autismo está aumentando y actualmente es diez veces mayor que a mediados de los años 80. Y el número de niños diagnosticados con problemas de hiperactividad y trastornos de la atención ha aumentado dramáticamente en la última década. Las causas no se conocen pero los factores medioambientales y la exposición a agentes químicos se consideran potencialmente implicados.

Como recordatorio añadiremos en este punto que se detectaron 94 sustancias químicas tóxicas para el sistema nervioso en todos los participantes del estudio. Cada individuo tenía una media de 62 tóxicos diferentes de este tipo.

-Defectos del sistema reproductivo. Hay muchos estudios sobre el recuento de espermatozoides, pubertad adelantada, desarrollo precoz de mamas, hipospadia (defectos de nacimiento en el pene), criptorquidia (retenciones del testículo), etc., que demuestran claramente la influencia de estas sustancias en su desarrollo.

Quizás su explicación esté en los 77 productos químicos encontrados en los voluntarios y que se relacionan con afecciones del sistema reproductor. La media era de 55 sustancias diferentes de este tipo en el organismo de cada uno de los voluntarios.

Resumiendo, los 9 participantes del estudio tenían almacenados en su organismo:
-76 sustancias químicas productoras de cáncer (una media de 53 por persona).
-94 sustancias químicas tóxicas para el cerebro y el sistema nervioso (una media de 62 por persona).
-86 sustancias químicas que interfieren con el sistema hormonal (una media de 58 por persona).
-79 sustancias químicas asociadas a la producción de defectos de nacimiento y desarrollo anormal ( una media de 55 por persona).
-77 sustancias químicas tóxicas para el sistema reproductivo (una media de 55 por persona).
-77 sustancias químicas tóxicas para el sistema inmune (una media de 53 por persona).

Carga Tóxica

Tan alarmantes datos son sólo ejemplos de nuestra "carga tóxica real". Dicho lo cual, ¿qué representa en realidad la noticia de la contaminación de los salmones de piscifactoría en todo esto? Pues que ese pescado no es sino una víctima más. De hecho, resulta ridículo hablar hoy en España de los peligros del salmón cuando hay una alarmante contaminación por anisakis en buena parte de los pescados que se venden en nuestros mercados, problema ante el que el Gobierno y los medios de comunicación afines guardan un incómodo silencio.

¿Y dónde, cuándo y cómo entran tantas sustancias químicas en nuestro organismo convirtiéndose, en palabras de la doctora Sherry Rogers, gran especialista americana en Medicina Medioambiental, "nadamos en una sopa química de la que no somos conscientes"? Son muchas las hipótesis. Por ejemplo, recientes análisis llevados a cabo por Greenpeace sobre el polvo doméstico revelan que nuestro propio hogar es una fuente contaminante que pasa más desapercibida. Y el problema es que el organismo es incapaz de metabolizar, detoxificar y eliminar totalmente muchas de las sustancias que se van acumulando durante años. El peligro de exposición a estas sustancias de forma combinada nunca ha sido estudiada.

Pero no sólo eso porque ocurre que la combinación de diferentes compuestos puede ser perfectamente sinérgica. Si valoramos así el riesgo, uno más uno no tiene por qué ser dos sino que pueden ser diez. A ese respecto el libro de Fagin y Lavelle, "Desengaño tóxico. Cómo la industria química manipula la ciencia, se escamotea de las leyes y hace peligrar su salud" (en inglés, "Toxic deception. How the chemical industry manipulates science, bends the law and endangers your health". Centro para la Integridad pública. Birchane Press) resulta especialmente revelador. También es nuestro país la editorial Vida Sana publicó hace ya varios años el libro "Nuestro futuro robado" donde se dejaba claro que la contaminación es una de las causas fundamentales del incremento preocupante del cáncer y otras enfermedades degenerativas que nos afectan. Además, cualquier persona puede hacer una revisión bibliográfica en apenas unos minutos entrando en distintas bases de datos científicas a las que tenemos acceso en Internet y comprobar lo que los toxicólogos llevan décadas denunciando.

No debemos, en cualquier caso, dejarnos arrastrar por el pesimismo. Los gobiernos son esclavos del statu quo y para tomar medidas necesitan ponerse de acuerdo con infinidad de sectores. Están amordazados y nadie quiere ponerle el cascabel al gato. Y así nos va. Los incumplimientos del Protocolo de Kyoto son un ejemplo. Sólo nos queda denunciarlo constantemente, tener paciencia y, sobre todo, empezar a desintoxicarnos e intentar ir eliminando poco a poco todas esas sustancias tóxicas que nos rodean. Pero para ello hay que conocerlas y eso implica un esfuerzo autodidacta nada sencillo de llevar a cabo.

La doctora Rogers antes mencionada acaba de publicar un libro fácil de leer para el público profano que explica en detalle lo descrito anteriormente exponiendo las medidas que podemos tomar individualmente para desintoxicarnos. Se titula Desintoxicarse o morir (Detoxify or die) y puede pedirse en www.prestigepublishing.com

Ante todo lo expuesto -y lo que expondremos en el próximo número de la revista-, cuando uno observa la persecución brutal que sufren actualmente en Europa las vitaminas, la fitoterapia o la homeopatía con la excusa de proteger nuestra salud sabiendo que en realidad las quieren considerar medicamentos para proteger los intereses de la industria farmacéutica tenemos cada vez más claro que nuestros representantes no cumplen el más elemental principio de proporcionalidad.

Rudolph Hawkins

Dsalud
31/07/09

La asociación alemana de consumidores Foodwatch -conocida tanto por analizar la calidad de los alimentos que se consumen en su país como de denunciar las prácticas poco éticas de la industria alimentaria- ha decidido otorgar el Premio a la mentira publicitaria más insolente del 2009 al probiótico lácteo Actimel de Danone. Y ello porque para esa organización la campaña publicitaria sobre él es “un burdo engaño” por afirmar lo de “Actimel activa tus defensas” ya que en realidad lo hace exactamente en la misma medida que cualquier yogur corriente por lo que no se justifica que cueste cuatro veces más. Y encima lleva bastante más azúcar que otros.

Lo singular es que el galardón se concede por votación popular a través de Internet y fue nada menos que el 47% de los votantes -unos 35.000- los que lo eligieron. Danone reaccionó de inmediato asegurando que todo lo que afirman sobre Actimel está “científicamente respaldado”. Cabe añadir que también la eficacia “terapéutica” de otros productos de Danone -como su yogur Activia y sus natillas- han sido puestas en tela de juicio.

Stephen Lendman
Global Research / Sott.net
10/06/2009
Traducción: El Averiguador

Al menos tres leyes federales deberían inquietar a todos los americanos e insinuar lo que podría venir – vacunaciones obligatorias para amenazas exageradas e inexistentes como la H1N1 (Gripe Porcina). Vacunas y medicamentos como el Tamiflu ponen en peligro la salud humana pero generan grandes ganancias a las empresas farmacéuticas.

El Acta del Proyecto Bio-Escudo del año 2004 se convirtió en ley el 21 de julio del 2004 “para proveer protección y medidas contra agentes químicos, biológicos o nucleares que podrían ser utilizados en un ataque terrorista contra EEUU, al otorgar a los Institutos Nacionales de Salud flexibilidad de contratos, mejoras en la infraestructura, aceleración de los procesos de evaluaciones científicas, y dinamizar la aprobación de procesos y contramedidas del Departamento de Control de Alimentos y Medicamentos de EEUU”.

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En otras palabras, el Departamento de Control de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA por sus siglas en inglés) podría ahora aprobar despiadadamente vacunas y otros medicamentos sin las pruebas adecuadas y potencialmente peligrosas en caso de que las Oficinas de Prevención de Enfermedades y Promoción de la Salud (HHS) o el Departamento de Defensa (DOD) declaren una emergencia nacional, existente o no, y sin tener en cuenta si los tratamientos disponibles son seguros y efectivos. Se destinarán seis mil millones de dólares, o más, para desarrollar, producir, y almacenar vacunas y otros medicamentos para contrarrestar a los supuestos agentes bio-terroristas.

El Acta de Preparación Pública y Emergencias (PREP) pasó desapercibida cuando George Bush la transformó en ley como parte del Acta de Asignaciones de Defensa en 2006 (HR 2863). Permite a la Secretaría de la HHS declarar a cualquier enfermedad como epidemia o enunciar una emergencia nacional que requiera vacunaciones obligatorias. Nada en el Acta muestra un criterio que justifique una amenaza concreta. Tampoco se especifican castigos para aquellos que se nieguen, pero probablemente incluyen cuarentena y posibles multas.

El sitio Web de la HHS también indica que la secretaría podría:

“emitir una declaración…que provea inmunidad respecto a la responsabilidad extracontractual objetiva en casos de un mal comportamiento intencionado que surja, se relacione, o resulte de la administración o uso de (vacunas u otros fármacos) medidas contra enfermedades, amenazas y condiciones determinadas por la Secretaría para constituir un presente, o creíble riesgo de una futura emergencia sanitaria…”
La FDA, manipulada por la industria, notoriamente lanza al mercado medicamentos probados inadecuadamente, poniendo en duda su eficacia y seguridad, y convirtiendo a aquellos que las usan en ratas de laboratorio. Si se ordena una vacunación masiva con la simple declaración de una emergencia pública, esto incluiría a todos – sin requerimiento de pruebas.

El Acta de Preparación para Pandemias y Toda Clase de Riesgos (S. 3678) es otra ley inquietante, efectiva desde el 19 de diciembre del 2006. Corrige “el Acta de Servicio de Salud Pública respecto a la seguridad de salud pública y de la preparación y respuestas ante toda clase de riesgos, y otros planes”. Incluso quienes la apoyan están preocupados por cuestiones de privacidad, responsabilidad, y la prioridad de las ganancias por sobre la salud pública. Los críticos expresan mayores preocupaciones acerca de los peligrosos medicamentos para amenazas exageradas o inexistentes, así como también la histeria masiva generada con propósitos políticos.

Al menos otra medida también es preocupante – El Acta del Modelo de Poderes en Emergencias de Salud (MSEHPA). Hasta el momento tan solo es una propuesta del Centro de Leyes y Salud Pública – “Una colaboración de las Universidades de Johns Hopkins y Georgetown, un recurso primario, internacional, nacional, estatal y local sobre la ley pública y de la política de salud pública, practicantes, jueces, académicos, y otros”.

En estos momentos el MSEHPA está rastreando respuestas legales a la emergente respuesta internacional del brote de H1N1 de 2009 (gripe porcina), incluyendo declaraciones de emergencia de salud pública a niveles internacionales, nacionales y estatales…” aunque incluso la evidencia forense no puede confirmar ninguna muerte de H1N1. En ningún lado existe emergencia alguna, y reportar una, es pura exageración para vender peligrosos medicamentos a la desprevenida población mundial.

En su sitio Web, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés) dice sobre el MSEHPA:
Está “escrita de manera tal que no protege adecuadamente a los ciudadanos contra el uso unadecuado de tremendos poderes que se conferirían en una emergencia. Está repleta de inconvenientes sobre las libertades civiles. Sus tres principales fallas son:

(1) Falla en incluir verificaciones y balances básicos mediante la conseción de poderes de emergencia extraordinarios, que nunca deberían aprobarse sin ser inspeccionados. Podría conducir a serias consecuencias para la libertad, privacidad, e igualdad de las personas”.

(2) “Va mucho más allá del bioterrorismo, con una equivocada definición de ‘emergencia de salud pública’, que cualquier autoridad local o nacional podría declarar sin evidencia o prueba concluyente.

(3) “Carece de protecciones a la privacidad y debilita la protección existente en cuanto a información médica delicada”.
El MSEHPA inquieta a otras organizaciones además de la ACLU, tanto conservadoras como progresistas – incluyendo a la Fundación del Libre Congreso, Consejo Americano de Intercambio Legislativo, Asociación Conservadora de Legisladores Estatales, Campaña de Derechos Humanos, y Proyecto de Privacidad de la Salud.

La verdadera amenaza de las peligrosas y obligatorias vacunaciones

Como consecuencia del exagerado temor por la Gripe Porcina, informes de diversos medios sugieren que tendremos vacunaciones masivas. Por ejemplo, un artículo de Kimberly Kindy - Ceci Connolly en el Washington Post del 6 de mayo, titulado “EEUU podría añadir vacunaciones contra la gripe aviar al régimen de otoño” sin decir que serían obligatorias, sino sugiriendo la posibilidad de realizarse este año o más adelante.

Las escritoras informan que “la administración de Obama está considerando una campaña de vacunación otoñal sin precedentes” para incluir inyecciones de gripe común y de gripe porcina, ésta última debido a que se está “diseminando alrededor del mundo”.

El Dr. Robin Robinson de HHS dijo “Estamos adelantando la fabricación de una vacuna”, y si el gobierno procede con un programa nacional, se producirán suficientes suministros para proveer dos dosis para todos los americanos y con voceros como el del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, Anthony Fauci, declarando que no se esperan reacciones adversas y que sumar otra vacunación para la Gripe Porcina “no debería presentar ningún problema”.

El New York Times también aumenta el temor con informes de escuelas cerradas en la ciudad luego de la aparición de casos sin confirmar de Gripe Porcina, algunas muertes de adultos atribuidas al H1N1, elevando el supuesto total de la ciudad a siete veces, y la Organización Mundial de la Salud (WHO) señalando el 3 de junio que está cada vez más cerca de declarar una pandémia mundial de Gripe Porcina (Nivel 6) – aunque no exista nada de esto.

Con toda la exageración, desinformación, y mentiras descaradas, el Dr. Keiji Fukuda de la OMS a cargo de la gripe, dijo que solo 117 muertes en el mundo eran “atribuibles” a la Gripe Porcina y que cualquier advertencia incluiría el consejo de que el virus no es tan letal. Una declaración más acertada, explicaría que no existe evidencia forense que relacione estas muertes con el H1N1, y que la influenza mata a 30.000 personas solo en EEUU – algo que los grandes medios nunca informan o que cifras aisladas de cualquier tipo de muertes por gripe a nivel mundial no son causa de alarma o razón para justificar titulares atemorizantes.

También es imprudente que la OMS, EEUU y las autoridades de otros países difundan mentiras, engaños, e histeria para que las grandes compañías farmacéuticas puedan inocular vacunas peligrosas y otros medicamentos en personas desprevenidas, dañando su salud y haciéndolas vulnerables a enfermedades posteriores y posibles muertes prematuras.

Massachusetts podría ser un precursor de lo que viene

El 28 de abril, el Senado de Massachusetts aprobó por unanimidad, un proyecto de preparación ante la gripe pandémica que llega al nivel de ley marcial. Si es aprobado por la Cámara y transformado en ley, se ubicará por encima de otras medidas:

- “vacunación, tratamiento, exámenes, o pruebas de” todos los individuos involucrados en proveer cuidados de la salud – como quizás el paso número uno antes de ordenar el mismo proceso para todos los residentes del estado;

- dueños u ocupantes de todas los establecimientos "permitir la entrada y la investigación de los establecimientos;"

- cierre, evacuación, y desinfección de todas las instalaciones sospechosas; y

- restringir o prohibir “reuniones de personas”.

Otros estados podrían planificar medidas similares como precursoras de vacunaciones obligatorias a nivel nacional y una suspensión total de las protecciones de la libertad civil.

Efectos adversos de la vacunación en soldados de la Guerra del Golfo

Antes de llegar al Golfo Pérsico en 1990-91 (y hasta estos días), todos los soldados norteamericanos pasaron por una serie de inoculaciones contra enfermedades infecciosas – las mismas aplicadas a todos los ciudadanos norteamericanos que viajan a la región. Una vez llegados, 150,000 personas también recibieron la vacuna contra el ántrax y 8000 recibieron la del botulismo, a pesar de las preocupaciones sobre las adversas consecuencias sobre la salud a largo plazo.

La Academia Nacional del Instituto de Ciencias de la Medicina (IOM) condujo un estudio para evaluar los resultados publicados en septiembre de 2000. En diciembre de 1997, el Departamento de Defensa (DOD) anunció que todas las fuerzas militares norteamericanas recibirían vacunaciones contra el ántrax. El Programa de Vacunación para la Inmunización del Ántrax (AVIP) comenzó en marzo de 1998, incluso aunque la IOM encontró poco material científico publicado sobre su seguridad.

En este estudio, la IOM publicó evidencia de la relación entre las vacunas investigadas y los efectos en salud en común, incluyendo enrojecimiento, inflamación, y fiebre, comúnmente asociadas con otras vacunaciones. Sin embargo, no se han determinado pruebas concluyentes de inconvenientes a largo plazo – probablemente porque los descubrimientos del estudio fueron sesgados para no encontrarlos.

La IOM también investigó las vacunas del botulismo y encontró evidencia de la realción entre la vacuna y los efectos sistémicos agudos similares a los de las vacunaciones contra el ántrax. Nuevamente, no se han determinado pruebas concluyentes de problemas a largo plazo – otra conclusión bastante dudosa según explica la evidencia más abajo.

Por lo general, el personal militar recibe múltiples vacunaciones. La IOM estudia sus efectos pero no aprueba ni desaprueba ningún efecto a largo plazo. Sin embargo, numerosos estudios independientes de veteranos británicos de la Guerra del Golfo, descubrieron ciertas relaciones entre las múltiples vacunaciones y problemas de salud.

Gary Matsumoto es un
periodista investigador premiado de Nueva York. Su libro del año 2004, “Vacuna A: El experimento encubierto del gobierno que está matando a nuestros soldados y porqué ellos son las únicas víctimas” se opone firmemente a los resultados de la IOM y a la negación del síndrome de la guerra del golfo por parte del Pentágono.

Investigando el sombrío mundo del desarrollo de vacunas, descubrió que doctores y científicos norteamericanos condujeron experimentos médicos secretos en ciudadanos norteamericanos, violando el Código de Nuremberg y la ética médica fundamental.

Por su parte, Nuremberg estableció modelos legales de experimentación médica ahora incorporados a los códigos éticos médicos, que incluyen:

- requerir el consentimiento voluntario de sujetos humanos sin coerción, fraude, engaño, y con absoluta comunicación de los riesgos involucrados;

- los experimentos deben evitar “todo sufrimiento y lesión física y mental innecesaria”;

- los experimentos nunca deben ser llevados a cabo si existe “una razón a priori para creer que producirá la muerte o una lesión deshabilitante”;

- el riesgo “nunca debe exceder lo determinado por la importancia humanitaria del problema a resolver”; y

- los experimentos deben finalizar si existe razón para creer que causarán “heridas, incapacidad, o muerte de la persona sujeta a experimentación”.

Según Matsumoto, el Pentágono violó estos y otros modelos, traicionaron a los soldados, y al deber fundamental de la armada y de los líderes civiles para protegerlos. Al menos desde 1987, el desarrollo de la guerra biológica socavó el bienestar de miles de soldados utilizados como conejillos de India humanos para la aplicación de vacunas experimentales y sin licencias contra el ántrax que contienen escualeno - un potenciador con base de aceite (para aumentar la inmunidad) conocido durante décadas como el causante de severas enfermedades autoinmunes en animales de laboratorio, y aún así se administra involuntariamente sin informar los efectos perjudiciales en la salud humana. Matsumoto escribió:
“Los experimentos no-éticos detallados en este libro son incompletos, con poca posibilidad de resolución, porque han sido apartados del escrutinio y de la responsabilidad pública por parte de quienes están a cargo de la seguridad nacional”
Sugirió que la "anticipación" de lo que vendrá posiblemente sea pronto.
“Cuando Michael Whitehouse y Frances Beck, de la UCLA, inyectaron escualeno en combinación con otros componentes en ratas y cobayos en 1970, algunos aceites eran más efectivos en provocar versiones animales de artritis y esclerosis múltiple”.
En 1999, el inmunólogo Dr. Johnny Lorentzen del Instituto Karolinska de Suecia, descubrió que con la inyección, una “molécula habitualmente benigna como el escualeno puede estimular una respuesta inmune autodestructiva”, aunque ocurra en el cuerpo naturalmente.

Otra investigación muestra que el escualeno es el ingrediente de la vacuna experimental contra el ántrax, que porvocó enfermedades autoinmunes devastadoras y la muerte de muchos veteranos de la Guerra del Golfo de EEUU, Inglaterra y Australia, y todavía continua siendo utilizada en la actualidad para el desarrollo de nuevas vacunas en laboratorios. Existe una relación cercana ente las enfermedades inducidas por el escualeno en animales, y aquellas observadas en humanos inyectados con este aceite: artritis reumática, esclerosis múltiple y lupus sistémico eritematoso”.

Otras enfermedades autoinmunes también están relacionadas con humanos que recibieron inyecciones de escualeno:
“Ahora existe información en más de dos docenas de informes científicos comprobados, por parte de diez laboratorios diferentes en EEUU, Europa, Asia y Australia, que documentan que los potenciadores con base de escualeno pueden inducir enfermedades autoinmunes en animales...observados en ratones, ratas, cobayos y conejos. El Instituto Karolinska de Suecia ha demostrado que solo con el escualeno se puede inducir la versión animal de la artritis reumática. La Academia de Ciencias polaca ha mostrado que el escualeno en animales puede producir heridas catastróficas en el sistema nervioso y en el cerebro. La Escuela de Medicina de la Universidad de Florida ha demostrado que en animales, el escualeno solo puede inducir la producción de anticuerpos asociados específicamente con lupus sistémico eritematoso."
El micropaleontólogo, Dr. Viera Scheibner, condujo investigaciones sobre los efectos adversos de los potenciadores en vacunas y escribió:
El escualeno “contribuyó a una cascada de reacciones denominadas como síndrome de la Guerra del Golfo, artritis, fibromialgia, linfadenopatía, sarpullidos, sarpullidos fotosensibles, urticaria, fatiga crónica, jaquecas crónicas, pérdida anormal de vello corporal, lesiones de la piel de difícil curación, aftosa ulcerosa, mareos, debilidad, pérdida de memoria, apoplejías, cambios de humor, problemas neuropsiquiátricos, efectos antitiroideos, anemia, ESR elevado (recuento de sedimentación de eritrocitos), lupus eritematoso sistémico, esclerosis múltiple, ALS, fenómeno de Raynaud, síndrome de Sjorgren, diarrea crónica, sudor nocturno y fiebre”.
El libro de Matsumoto incluye numerosos estudios de casos de soldados afectados por uno o más de los síndromes mencionados, sus devastadores efectos, y la extraña reacción del gobierno norteamericano – ignorando su existencia o relación entre ellos y las vacunas administradas. Negando también los efectos de otras toxinas (como el uranio empobrecido) y ocultando tratamientos o protocolos importantes.

El Capitán de la armada norteamericana, George L. Skypeck, habló elocuentemente cuando señaló:
“¿El carácter de mi valor fue menos intenso que el de aquellos en Lexington? ¿El dolor de mis heridas fue menos severo que el de aquellos en Normandía? ¿Y mi soledad fue menos desconsoladora que la de aquellos en Inchon? ¿Entonces por eso soy olvidado entre aquellos recordados como ‘héroes’?”.
Si se ordenan vacunaciones masivas, millones de americanos podrían preguntarse: ¿Por qué continúan utilizando vacunas inseguras y otros medicamentos cuando existe evidencia clara que demuestra sus peligros? ¿Por qué engañan a todos los americanos desatando una futura plaga de severas enfermedades e incapacidades? ¿Por qué han arruinado mi salud intencional y maliciosamente?

La inmunóloga, Dr. Pamela Asa, primero reconoció las enfermedades autoinmunes observadas en soldados reflejadas en animales de laboratorio inyectados con potenciadores de escualeno con aceite. Para 1997, cientos de millones de dólares han sido derrochados probando vacunas con dichos contenidos en estudios animales desde 1988 y en ensayos clínicos humanos desde 1991 – por parte de importantes institutos como NIH, el Instituto Nacional del Cáncer, y los Institutos Nacionales de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID).

Según Matsumoto, en la actualidad, los “potenciadores de escualeno son un ingrediente clave en toda una nueva generación de vacunas con la intención de inmunizar de manera masiva a todo el mundo”, aunque investigadores de la Escuela de Medicina de Tulane y del Instituto de Investigación Walter Reed de la armada, probaron “que el sistema inmune responde específicamente a la molécula del escualeno”.

El sistema inmune “ve y reconoce que es una molécula de aceite original del cuerpo. El escualeno no es solo una molécula que se encuentra en la rodilla o en el codo – se encuentra en todo el sistema nervioso y en el cerebro”. Cuando se inyecta en el cuerpo, el sistema inmunológico lo ataca como un enemigo a ser eliminado. Ingerir y digerir escualeno no es un problema. Pero al inyectarlo “el sistema inmune se galvaniza atacándolo, lo cual puede producir reacciones autodestructivas cruzadas contra la misma molécula en los lugares del cuerpo donde se encuentra de forma natural – y donde es crítico para la salud del sistema nervioso”.

Una vez comenzada la autodestrucción, esta no se detiene mientras el cuerpo continúe fabricando la molécula que el sistema inmunológico está entrenado para atacar y destruir.

El inmunólogo, Dr. Bonnie Dunbar, también realizó extensas investigaciones sobre las enfermedades originadas por la Hepatitis B y descubrió procesos autoinmunes similares involucrados en la imitación molecular, en personas con síndromes neuroinmunes devastadores luego de recibir inyecciones de la vacuna.

Matsumoto indica que el “escualeno es una clase de detonador para una verdadera arma biológica”, lo que los investigadores soviéticos llamaron “¡una bomba de tiempo biológica!” y Matsumoto dice que es “el sistema inmune”. Cuando “todo el repertorio de células y anticuerpos atacan tejidos que deberían proteger, los resultados pueden ser catastróficos”. Él y el Dr. Pam Asa concluyeron que los “potenciadores de aceites son el arma química más insidiosa jamás vista”, incluyendo aquellas que contienen escualeno – algo que los soviéticos sabían que podía ser utilizado como arma en los 80s.

Matsumoto señala que “el verdadero problema del uso del escualeno no es que imite a una molécula que está presente en el cuerpo; es la misma molécula. Por lo tanto, lo que los científicos americanos concibieron como un elemento que mejora la vacuna, era otra ‘nano-bomba’, instigando enfermedades crónicas impredecibles y debilitantes. Cuando el NIH argumentó que el escualeno era seguro porque es nativo del cuerpo, es justamente lo opuesto”, y por supuesto, todavía lo es. “La presencia natural del escualeno en el cuerpo hizo que sea una de las moléculas más peligrosas jamás inyectadas en el hombre” y utilizarlo en vacunas es descabellado y criminal.

¿Entonces por qué Washington aprueba su uso? Según Matsumoto:
Los científicos en EEUU están muy involucrados con el escualeno. Los científicos de la armada que desarrollaron la segunda generación de vacunas contra el ántrax tienen reputaciones que proteger y otorgan licencias para obtener beneficios, así como también derechos a nivel mundial para desarrollar y comercializar la nueva vacuna recombinante para el ántrax y para otras amenazas de la salud”.
De manera perturbadora, “Muchas de las vacunas de avanzada, actualmente en desarrollo por el NIH y sus socios corporativos, contienen escualeno en una fórmula u otra. Hay escualeno en los prototipos de vacunas recombinantes para el VIH, la malaria, el herpes, la influenza (incluyendo la cepa H1N1), el citomegalovirus y el virus del papiloma humano”. Algunas de estas “están fabricadas para una inoculación masiva alrededor del mundo” y esa posibilidad debería aterrar lo suficiente a cualquiera como para rechazar cualquier prescripción obligatoria de inoculación por parte de un médico.

Otro problema es que la “autoinmunidad tarda años en diagnosticarse” porque los primeros síntomas (jaquecas, dolores en articulaciones, etc.) son tan vagos, que fácilmente podrían ser por otras causas.

Desde su origen, las vacunas siempre han sido peligrosas, como para que ciertos expertos las denominen armas biológicas que perjudican a la salud, manipulando y agobiando el sistema inmune, y creando la posibilidad de enfermedades debilitantes futuras. Entonces la solución de las Grandes Farmacéuticas son vacunas y nuevos medicamentos genéticamente más potentes, que puedan terminar lastimando o matando a cualquiera que las tome, especialmente personas con sistemas inmunológicos debilitados.

Matsumoto y otros hicieron sonar la alarma para que todos evitemos estos venenos enmascarados como medicamentos preventivos. De hecho, solo benefician a las compañías que las fabrican y a los científicos que obtienen generosas ganancias.

Stephen Lendman es un Socio Investigador para el Centro de Investigación sobre Globalización. Vive en Chicago y puede ser contactado en lendmanstephen@sbcglobal.net.

F. William Engdahl
Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
06/08/09

En la actualidad, cualquier prueba científica sobre los mismos tiene que ser aprobada primero por la industria

Uno de los grandes misterios que rodean la propagación de las plantas GMO [siglas en inglés de organismo genéticamente modificado] por todo el mundo desde que se obtuvieron las primeras cosechas comerciales en los primeros años de la década de los noventa en EEUU y en Argentina, ha sido la ausencia de estudios científicos independientes sobre los posibles efectos a largo plazo en los seres humanos, e incluso en las ratas, de la dieta a base de plantas GMO. Ahora tenemos muy clara ya la razón real. Las compañías agropecuarias GMO, como Monsanto, BASF, Pioneer, Syngenta y otras, prohíben las investigaciones independientes.

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Un editorial de la respetada revista científica mensual estadounidense “Scientific American”, de agosto de 2009, revela la alarmante y escandalosa realidad existente tras la proliferación, desde 1994, de productos GMO por el planeta a través de toda la cadena alimentaria. Es por una sencilla razón que no se ha publicado ningún estudio científico independiente en ninguna revista científica seria del mundo: Que resulta imposible verificar de forma independiente que las cosechas GMO, como por ejemplo la soja preparada Monsanto Roundup o el maíz MON8110, actúan como la compañía afirma, o que, como la compañía también proclama, no tienen efectos dañinos colaterales, porque las compañías GMO ¡prohíben llevar a cabo esas pruebas!

Eso es como les cuento. Como condición previa para comprar semillas, o para plantar cosechas o para utilizar en estudios de investigación, Monsanto y las compañías de productos transgénicos gigantes deben firmar primero un Acuerdo de Consumidor Final con la compañía. Durante la década pasada, el período en el que tuvo lugar la mayor proliferación de semillas GMO en la agricultura, Monsanto, Pioneer (DuPont) y Sygenta vienen exigiendo a todo aquel que compre sus semillas GMO que firme un acuerdo que prohíbe explícitamente que las semillas se utilicen para realizar cualquier investigación independiente. Se prohíbe a los científicos que hagan pruebas con las semillas GMO para explorar bajo qué condiciones fructifican o se malogran. No puede compararse ninguna característica de las semillas GMO con cualquier otra semilla GMO o no GMO de cualquier otra compañía. Y lo más alarmante, tienen prohibido examinar si las cosechas genéticamente modificadas provocan efectos colaterales no previstos en el medio ambiente o en los animales o en los seres humanos.

La única investigación que se permite publicar en periódicos científicos serios, previamente revisados por científicos, son los estudios que habían sido aprobados con anterioridad por Monsanto o el resto de firmas de la industria de GMO.

Todo el proceso seguido en EEUU para conseguir que se aceptaran las semillas GMO, empezando por la proclamación, en 1992 y a petición de Monsanto, del entonces Presidente George H. W. Bush de que no se iba a realizar ninguna prueba especial de seguridad para las semillas GMO porque el Presidente consideraba que eran “sustancialmente equivalentes” a las semillas que no eran GMO, está plagado de intereses especialmente corruptos. Baste decir, como ejemplo, que se nombró a ex abogados de Monsanto como responsables en la EPA [siglas en inglés de Agencia de Protección Ambiental de EEUU] y en la FDA [siglas en inglés de Administración Alimentaria y Farmacéutica de EEUU] para elaborar las normas relativas a las semillas GMO y que, hasta el momento, el gobierno no ha realizado prueba alguna sobre la seguridad de dichas semillas. Todas las pruebas que se le han proporcionado al gobierno estadounidense sobre la seguridad de los GMO han sido llevadas a cabo por las mismas compañías, como en el caso de Monsanto. No es de extrañar que los GMO parezcan algo positivo y que Monsanto y otros puedan falsamente afirmar que los GMO son la “solución al hambre en el mundo”.

En EEUU, un grupo de veinticuatro importantes científicos universitarios especializados en los insectos del maíz han escrito a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) del gobierno estadounidense exigiendo que un cambio en las prácticas de censura de las compañías. Es como si Chevrolet o Tata Motors o Fiat trataran de censurar pruebas comparativas sobre los accidentes que se producen con sus coches en Consumer Reports, o en cualquier publicación comparativa dedicada al consumidor, porque no les gustan los resultados de las pruebas. Sólo sucede esto con la cadena alimentaria humana y animal. Los científicos defienden con toda razón ante la EPA que la protección ambiental y la seguridad alimentaría “dependen de que los cultivos estén a disposición del escrutinio científico regular”. Deberíamos pensárnoslo dos veces antes de comernos la próxima caja de cereales estadounidenses para el desayuno si el maíz que se ha utilizado es GMO.

N. de la T.:

Enlace con lista de alimentos transgénicos elaborada por Greenpeace:

http://www.greenpeace.org/raw/content/espana/reports/gu-a-roja-y-verde.pdf

F. William Engdahl es autor de “Full Spectrum Dominante: Totalitarian Democracy in the New World Order” y de “Seeds of Destruction: The Hidden Agenda of Genetic Manipulation” ( http://globalresearch.ca/books/SoD.html ). Puede contactarse con él en su página web: www.engdahl.oilgeopolitics.netc.

Carlos M. Requejo
Dsalud
15/08/09

La peligrosidad de las radiaciones producidas por las torres de alta tensión y los centros de trasformación está fuera de toda duda. Y otro tanto cabe decir de las antenas de telefonía, los teléfonos móviles y los Wi-Fi. En la revista hemos dedicado varios artículos a ello y el lector tiene la información que lo demuestra. Pero no sabíamos si son igualmente peligrosos los teléfonos inalámbricos así que decidimos averiguarlo y la respuesta es contundente: sí. Especialmente los modernos inalámbricos digitales DECT. Nos lo explica en detalle Carlos M. Requejo, experto en Domobiótica -disciplina que estudia los edificios enfermos- y fundador del gabinete Domobiotik que se dedica al asesoramiento profesional en bioconstrucción.

...Siga leyendo, haciendo click en el título...

Tras muchos años de investigación y evaluación del peligro potencial de las emisiones radioeléctricas que emiten las antenas de telefonía móvil los expertos nos encontramos ahora con una sorpresa: empieza a ser mayor el número de personas afectadas por las radiaciones de microondas generadas ¡dentro de los domicilios! Y no sólo a causa de los teléfonos móviles y las redes WiFi, Wimax o similares, sino cada vez más por ¡los teléfonos inalámbricos!

Evidentemente la alarma social ante las antenas está justificada porque la abundante investigación científica -incluidas numerosas evidencias experimentales- permite ya afirmar que toda antena de telecomunicación emite radiofrecuencias potencialmente peligrosas. Lo que muchos ignoran es que en la actualidad la primera fuente de radiaciones de microondas en una vivienda la constituyen los teléfonos inalámbricos digitales tipo DECT, hoy prácticamente presentes en todas las casas. Y es que la radiación que recibe el usuario de un teléfono DECT puede ser ¡cientos de veces más potente! que la recibida de las antenas de telefonía móvil exteriores.

A fin de cuentas la tecnología digital DECT -la más usada hoy en los teléfonos inalámbricos- es muy similar a la de los móviles GSM pues emiten señales pulsantes de la misma estructura. Una tecnología que además se está extendiendo aceleradamente al aumentar cada día sus aplicaciones comerciales que no se limitan ya a la telefonía, al RDSI sin hilos (centralita sin hilos) o a cubrir micro-células sino que hasta existen m onitores para bebés tipo DECT ( style baby monitors ).

QUÉ ES UN TELÉFONO DECT

La siglas DECT corresponden a la expresión Digital Enhanced Cordless Telecommunication, es decir, Telecomunicación inalámbrica intensificada digitalmente. Y el acrónimo GAP que aparece con frecuencia asociado corresponde a Generic Access Profile y es un estándar de los fabricantes que garantiza compatibilidad entre una base y un terminal inalámbrico de fabricantes distintos.

Dicho esto el lector debe saber que la radiación de un teléfono inalámbrico con tecnología DECT es similar a la de un teléfono móvil, que la frecuencia portadora está situada entre 1,88 y 1,9 GHz y la información se transmite en "paquetes" digitalizados mediante "pulsos" a una frecuencia de 100 Hz -con lo que se producen picos en dientes de sierra y los correspondientes armónicos-, que la potencia -depende de cada fabricante- está alrededor de los 10 miliwatios pero los picos máximos de la pulsación pueden alcanzar los 250 miliwatios, que la estación base emite radiaciones continuamente ( non stop ) -incluso cuando el aparato está colgado- y, finalmente, que puede interferir con otros aparatos electrónicos (ordenadores, equipos de música, aparatos médicos, etc.).

ATRACTIVAS VENTAJAS

En Europa los teléfonos inalámbricos DECT se comercializan de manera masiva por las grandes marcas como "teléfono doméstico sin hilos". Su principal ventaja es que una única estación base central conectada a la red eléctrica y a la red telefónica permite usar varios teléfonos supletorios sin necesidad de cables merced a la emisión constante de señales desde la estación base. Con un alcance que puede llegar a varios cientos de metros.

Además existen ya modelos DECT a partir de 19,90 € y resulta barato y sencillo pues crear una red telefónica interna no ya para domicilios sino para fincas de gran tamaño. Y la gente los ha aceptado encantada porque los fabricantes afirman que los teléfonos digitales DECT mejoran la seguridad en las comunicaciones y reducen las interferencias obteniéndose un sonido más claro que con los analógicos. Añadiendo que al transmitir en formato digital la privacidad de las conversaciones está más protegida. Además ofrecen opciones comunes con los móviles como pantalla digital con identificación de llamada, memorización de agenda de teléfonos, tarjeta SIM, bloqueo de teclado, manos libres, auriculares Bluetooth, mensajes SMS, conferencia a tres, función walkie-talkie con llamadas gratuitas entre terminales... Y por si fuera poco tienen contestador. Es más, algunos son auténticas centralitas que incorporan repetidores que permiten extender la cobertura 300 metros más.

TENER UN TELÉFONO DECT ES COMO INSTALAR UNA ANTENA DE TELEFONÍA DENTRO DE CASA

En suma, las ventajas son muchas y por eso se dan a conocer pero lo que no se les dice a los usuarios es que un teléfono DECT emite radiaciones de alta frecuencia ( microondas 1.8 GHz ) las 24 horas del día. Incluso cuando no se usa el teléfono. Emite radiaciones siempre que la estación base esté enchufada a la red eléctrica. Por tanto, instalar un teléfono de tecnología DECT es instalar una antena de telefonía dentro de nuestra propia casa. Con una diferencia importante: su peligrosidad suele ser mayor que la de una antena exterior porque aunque la potencia sea inferior la fuente emisora está más cerca. En muchos casos, en la mesa de nuestra oficina o, aún más grave, en la cabecera de la cama o cerca de ella. Y dónde se halla la fuente emisora es vital pues la radiación se atenúa de manera proporcional al cuadrado de la distancia. Es decir, a doble distancia se recibe la cuarta parte de radiación (2 x 2 = 4); a una distancia triple una novena parte (3 x 3 = 9); y a una distancia diez veces mayor la radiación recibida es cien veces menor (10 x 10= 100).

Así que si sufre usted de dolores de cabeza, insomnio, nerviosismo y otros problemas de salud compruebe ante todo si tiene un teléfono DECT en su vivienda... o en el trabajo. E, incluso, si lo tiene un vecino. Porque ello podría ser la causa.

Piénsese que un teléfono tipo DECT es en realidad un radioemisor short range (de corto alcance) con una potencia de 250 mW y se concibió como una estación base de telefonía. Con un alcance de más de 400 metros en espacio abierto y de unos 60 si hay tabiques de por medio. Y, sobre todo, que emite microondas las 24 horas del día aunque no se hagan llamadas.

Para que pueda comparar le diremos que una antena de telefonía móvil exterior estándar emite con 20 W de potencia y alcanza varios kilómetros en campo abierto (cientos de metros si es en medio urbano). En cambio, el sistema Bluetooth que se utiliza en informática para poder manejar un ratón inalámbrico -es decir, sin cable- funciona con potencias de entre 1 y 100 mW alcanzando hasta 100 metros.

ALTERACIONES DE SALUD

La radiación pulsante de los teléfonos DECT atraviesa hasta las gruesas paredes de cemento por lo que, por razones obvias, atraviesa igualmente los huesos del cráneo, mucho más finos. Y de ahí que estén especialmente expuestos los niños -porque sus cráneos no se han formado aún por completo- así como las personas mayores y los enfermos -porque sus defensas son menores- y las mujeres embarazadas -pues las radiaciones llegan al feto.

En cuanto a las alteraciones de salud que pueden producir son similares a las de la telefonía móvil. Es decir:

Trastornos nerviosos: dolores de cabeza, insomnio, déficit de concentración, agotamiento, cansancio, depresiones e irritabilidad.
Alteraciones del comportamiento en niños como hiperactividad y agresividad; trastornos del aprendizaje, niños "llorones" y alteraciones en el crecimiento y desarrollo.
Arritmias y presión arterial alta.
Ruidos y vibraciones en el oído (acúfenos), mareos y vértigos.
Conjuntivitis y alteraciones de la vista.
Alteraciones en el cuadro hemático, especialmente en niños en los que a veces los glóbulos rojos no alcanzan su total madurez y debido a ello ven limitada su capacidad de trasportar oxígeno provocando síntomas similares a la anemia.
Compactación de los glóbulos rojos y formación de trombos con el consiguiente riesgo incrementado de sufrir trombosis/ictus.
Posibilidad de agravamiento de enfermedades preexistentes.
Cáncer; especialmente tumores cerebrales.
Tales son los principales efectos observados pero otras investigaciones han encontrado que las microondas pulsantes también pueden:
Lesionar el material genético (rotura de ADN).
Alterar la comunicación intercelular.
Influir en el sistema nervioso central.
Romper la barrera hematoencefálica.
Provocar alteraciones del sueño.
Disminuir la capacidad de aprendizaje.
Debilitar el sistema inmunitario.
Afectar al sistema hormonal.
Disminuir la secreción de melatonina.
Aumentar el riesgo de contraer cáncer.
Coadyuvar en los problemas de infertilidad y provocar malformaciones y trastornos al feto y a la madre durante el embarazo.

CÓMO SOLUCIONAR EL PROBLEMA

La única manera de asegurarse de que no recibe radiaciones por esta causa es no instalar un teléfono inalámbrico digital tipo DECT en casa o en la oficina. Y si lo tiene lo mejor es quitarlo y sustituirlo por uno tradicional con cable. O por uno analógico pero sabiendo que éstos también funcionan a alta frecuencia de microondas si bien no emiten pulsaciones y además sólo contaminan cuando se telefonea, no las 24 horas.

Al hacerlo logrará, si se siente mal, que en unas semanas mejore su estado de salud. Aunque librarse de las radiaciones por completo también depende de si sus vecinos más próximos tienen teléfonos con tecnología DECT o cerca de su casa hay una instalada alguna antena de telefonía móvil.

Agregaré que si en su caso cree "imprescindible" usar un inalámbrico puede optar por un teléfono de emisión analógica tipo CT (como el modelo KX-TC1220SPB de Panasonic o el modelo ZET-Phone 600 CT 1 de DSC-Zettler ). Aunque son difíciles de encontrar ya en el mercado pues hoy día la mayoría de los teléfonos inalámbricos comercializados son DECT.

Desde hace poco existen además modelos de teléfonos que siguen la Norma ECO DECT -llamados ecológicos - cuya contaminación radioeléctrica es menor. Como el modelo ZET-Phone 1100, también de DSC-Zettler. Menor contaminación que se debe a que con ellos la emisión de ondas de la base se desconecta automáticamente cuando el teléfono no está siendo usado... pero siempre que tengamos un solo terminal y éste esté colocado en su zócalo o base. Por otro lado, el alcance de la radiación se reduce automáticamente en un 75%: a 25 metros dentro de edificios y a 150 metros al aire libre. Si sobrepasamos esas distancias mientras hablamos por el teléfono éste recupera su potencia máxima.

Ahora bien, entienda que aunque el modelo llamado ecológico es potencialmente menos peligroso emite igualmente radiaciones y por tanto sólo puede aceptarse para un uso breve y puntual debiendo excluirse totalmente su uso si existen niños o personas electrosensibles.

LOS TELÉFONOS INALÁMBRICOS DECT DEBERÍAN PROHIBIRSE

En suma, la preocupación actual por las radiaciones de las grandes antenas externas de telefonía móvil está justificada pero afectan seriamente sólo a un 1% de la población mientras que los teléfonos móviles y los inalámbricos afectan ya a la mayoría de la población y con dosis de radiación mucho más altas. De ahí la importancia de los diversos llamamientos hechos en los últimos años por numerosos científicos advirtiendo de este peligro. Desde las declaraciones de Friburgo, Catania y Benevento pasando por el Informe ECOLOG o la Declaración de Alcalá hasta la más reciente conocida como Bioinitiative Report.

La ministra de Sanidad francesa Roselyn Bachelot, por ejemplo, alertó recientemente en televisión a los padres del riesgo que suponen los teléfonos móviles e inalámbricos para los niños. Y Gerd Oberfeld, miembro del Departamento Público de Salud de Salzburgo (Austria), hizo un llamamiento público para que ni la tecnología WLAN (WiFi-Wimax) ni la DETC se use en escuelas y guarderías.

Es más, muchos expertos están pidiendo ya la prohibición de los teléfonos con tecnología DECT y otros sistemas de telecomunicación pulsantes y que se investiguen de inmediato los efectos sobre la salud a largo plazo de las tecnologías GSM, UMTS, DECT, Bluetooth, WiFi y Wimax.

Para empezar, en un estado de derecho todos esos dispositivos tendrían que indicar la banda de frecuencia (GHz), el sistema de modulación (GPS, UMTS, DECT o WiFi), la potencia de salida (W), la densidad de potencia máxima (mW/m 2 ) y el impacto energético sobre el cerebro humano (SAR o similar). Y, por supuesto, dada su peligrosidad exigir para ellos un etiquetado que diga algo como "El uso continuado de este producto puede tener efectos nocivos sobre la salud".

En suma, conviene eliminar todo emisor de microondas de nuestras casas sustituyendo el teléfono inalámbrico por uno fijo, cambiando la red Wifi interna por una red informática por cable tipo Ethernet y limitar el uso de los teléfonos móviles a las llamadas urgentes para hablar el menor tiempo posible. Y por supuesto, no usar el teléfono móvil cerca de los niños y mucho menos permitir que tengan uno a su disposición.

En cuanto a las radiaciones externas sepa que es posible blindar electromagnéticamente una casa pero es costoso hacerlo cuando ya está construida. A fin de cuentas usando un escáner de microondas con antena logoperiódica (direccional) se puede identificar por dónde entran las radiaciones en la vivienda; sabiendo de antemano que el principal punto de peligro son las ventanas ya que los muros y forjados atenúan en cierta medida las radiaciones.

Carlos M. Requejo
Dsalud
15/08/09

La peligrosidad de las radiaciones producidas por las torres de alta tensión y los centros de trasformación está fuera de toda duda. Y otro tanto cabe decir de las antenas de telefonía, los teléfonos móviles y los Wi-Fi. En la revista hemos dedicado varios artículos a ello y el lector tiene la información que lo demuestra. Pero no sabíamos si son igualmente peligrosos los teléfonos inalámbricos así que decidimos averiguarlo y la respuesta es contundente: sí. Especialmente los modernos inalámbricos digitales DECT. Nos lo explica en detalle Carlos M. Requejo, experto en Domobiótica -disciplina que estudia los edificios enfermos- y fundador del gabinete Domobiotik que se dedica al asesoramiento profesional en bioconstrucción.

...Siga leyendo, haciendo click en el título...

Tras muchos años de investigación y evaluación del peligro potencial de las emisiones radioeléctricas que emiten las antenas de telefonía móvil los expertos nos encontramos ahora con una sorpresa: empieza a ser mayor el número de personas afectadas por las radiaciones de microondas generadas ¡dentro de los domicilios! Y no sólo a causa de los teléfonos móviles y las redes WiFi, Wimax o similares, sino cada vez más por ¡los teléfonos inalámbricos!

Evidentemente la alarma social ante las antenas está justificada porque la abundante investigación científica -incluidas numerosas evidencias experimentales- permite ya afirmar que toda antena de telecomunicación emite radiofrecuencias potencialmente peligrosas. Lo que muchos ignoran es que en la actualidad la primera fuente de radiaciones de microondas en una vivienda la constituyen los teléfonos inalámbricos digitales tipo DECT, hoy prácticamente presentes en todas las casas. Y es que la radiación que recibe el usuario de un teléfono DECT puede ser ¡cientos de veces más potente! que la recibida de las antenas de telefonía móvil exteriores.

A fin de cuentas la tecnología digital DECT -la más usada hoy en los teléfonos inalámbricos- es muy similar a la de los móviles GSM pues emiten señales pulsantes de la misma estructura. Una tecnología que además se está extendiendo aceleradamente al aumentar cada día sus aplicaciones comerciales que no se limitan ya a la telefonía, al RDSI sin hilos (centralita sin hilos) o a cubrir micro-células sino que hasta existen m onitores para bebés tipo DECT ( style baby monitors ).

QUÉ ES UN TELÉFONO DECT

La siglas DECT corresponden a la expresión Digital Enhanced Cordless Telecommunication, es decir, Telecomunicación inalámbrica intensificada digitalmente. Y el acrónimo GAP que aparece con frecuencia asociado corresponde a Generic Access Profile y es un estándar de los fabricantes que garantiza compatibilidad entre una base y un terminal inalámbrico de fabricantes distintos.

Dicho esto el lector debe saber que la radiación de un teléfono inalámbrico con tecnología DECT es similar a la de un teléfono móvil, que la frecuencia portadora está situada entre 1,88 y 1,9 GHz y la información se transmite en "paquetes" digitalizados mediante "pulsos" a una frecuencia de 100 Hz -con lo que se producen picos en dientes de sierra y los correspondientes armónicos-, que la potencia -depende de cada fabricante- está alrededor de los 10 miliwatios pero los picos máximos de la pulsación pueden alcanzar los 250 miliwatios, que la estación base emite radiaciones continuamente ( non stop ) -incluso cuando el aparato está colgado- y, finalmente, que puede interferir con otros aparatos electrónicos (ordenadores, equipos de música, aparatos médicos, etc.).

ATRACTIVAS VENTAJAS

En Europa los teléfonos inalámbricos DECT se comercializan de manera masiva por las grandes marcas como "teléfono doméstico sin hilos". Su principal ventaja es que una única estación base central conectada a la red eléctrica y a la red telefónica permite usar varios teléfonos supletorios sin necesidad de cables merced a la emisión constante de señales desde la estación base. Con un alcance que puede llegar a varios cientos de metros.

Además existen ya modelos DECT a partir de 19,90 € y resulta barato y sencillo pues crear una red telefónica interna no ya para domicilios sino para fincas de gran tamaño. Y la gente los ha aceptado encantada porque los fabricantes afirman que los teléfonos digitales DECT mejoran la seguridad en las comunicaciones y reducen las interferencias obteniéndose un sonido más claro que con los analógicos. Añadiendo que al transmitir en formato digital la privacidad de las conversaciones está más protegida. Además ofrecen opciones comunes con los móviles como pantalla digital con identificación de llamada, memorización de agenda de teléfonos, tarjeta SIM, bloqueo de teclado, manos libres, auriculares Bluetooth, mensajes SMS, conferencia a tres, función walkie-talkie con llamadas gratuitas entre terminales... Y por si fuera poco tienen contestador. Es más, algunos son auténticas centralitas que incorporan repetidores que permiten extender la cobertura 300 metros más.

TENER UN TELÉFONO DECT ES COMO INSTALAR UNA ANTENA DE TELEFONÍA DENTRO DE CASA

En suma, las ventajas son muchas y por eso se dan a conocer pero lo que no se les dice a los usuarios es que un teléfono DECT emite radiaciones de alta frecuencia ( microondas 1.8 GHz ) las 24 horas del día. Incluso cuando no se usa el teléfono. Emite radiaciones siempre que la estación base esté enchufada a la red eléctrica. Por tanto, instalar un teléfono de tecnología DECT es instalar una antena de telefonía dentro de nuestra propia casa. Con una diferencia importante: su peligrosidad suele ser mayor que la de una antena exterior porque aunque la potencia sea inferior la fuente emisora está más cerca. En muchos casos, en la mesa de nuestra oficina o, aún más grave, en la cabecera de la cama o cerca de ella. Y dónde se halla la fuente emisora es vital pues la radiación se atenúa de manera proporcional al cuadrado de la distancia. Es decir, a doble distancia se recibe la cuarta parte de radiación (2 x 2 = 4); a una distancia triple una novena parte (3 x 3 = 9); y a una distancia diez veces mayor la radiación recibida es cien veces menor (10 x 10= 100).

Así que si sufre usted de dolores de cabeza, insomnio, nerviosismo y otros problemas de salud compruebe ante todo si tiene un teléfono DECT en su vivienda... o en el trabajo. E, incluso, si lo tiene un vecino. Porque ello podría ser la causa.

Piénsese que un teléfono tipo DECT es en realidad un radioemisor short range (de corto alcance) con una potencia de 250 mW y se concibió como una estación base de telefonía. Con un alcance de más de 400 metros en espacio abierto y de unos 60 si hay tabiques de por medio. Y, sobre todo, que emite microondas las 24 horas del día aunque no se hagan llamadas.

Para que pueda comparar le diremos que una antena de telefonía móvil exterior estándar emite con 20 W de potencia y alcanza varios kilómetros en campo abierto (cientos de metros si es en medio urbano). En cambio, el sistema Bluetooth que se utiliza en informática para poder manejar un ratón inalámbrico -es decir, sin cable- funciona con potencias de entre 1 y 100 mW alcanzando hasta 100 metros.

ALTERACIONES DE SALUD

La radiación pulsante de los teléfonos DECT atraviesa hasta las gruesas paredes de cemento por lo que, por razones obvias, atraviesa igualmente los huesos del cráneo, mucho más finos. Y de ahí que estén especialmente expuestos los niños -porque sus cráneos no se han formado aún por completo- así como las personas mayores y los enfermos -porque sus defensas son menores- y las mujeres embarazadas -pues las radiaciones llegan al feto.

En cuanto a las alteraciones de salud que pueden producir son similares a las de la telefonía móvil. Es decir:

Trastornos nerviosos: dolores de cabeza, insomnio, déficit de concentración, agotamiento, cansancio, depresiones e irritabilidad.
Alteraciones del comportamiento en niños como hiperactividad y agresividad; trastornos del aprendizaje, niños "llorones" y alteraciones en el crecimiento y desarrollo.
Arritmias y presión arterial alta.
Ruidos y vibraciones en el oído (acúfenos), mareos y vértigos.
Conjuntivitis y alteraciones de la vista.
Alteraciones en el cuadro hemático, especialmente en niños en los que a veces los glóbulos rojos no alcanzan su total madurez y debido a ello ven limitada su capacidad de trasportar oxígeno provocando síntomas similares a la anemia.
Compactación de los glóbulos rojos y formación de trombos con el consiguiente riesgo incrementado de sufrir trombosis/ictus.
Posibilidad de agravamiento de enfermedades preexistentes.
Cáncer; especialmente tumores cerebrales.
Tales son los principales efectos observados pero otras investigaciones han encontrado que las microondas pulsantes también pueden:
Lesionar el material genético (rotura de ADN).
Alterar la comunicación intercelular.
Influir en el sistema nervioso central.
Romper la barrera hematoencefálica.
Provocar alteraciones del sueño.
Disminuir la capacidad de aprendizaje.
Debilitar el sistema inmunitario.
Afectar al sistema hormonal.
Disminuir la secreción de melatonina.
Aumentar el riesgo de contraer cáncer.
Coadyuvar en los problemas de infertilidad y provocar malformaciones y trastornos al feto y a la madre durante el embarazo.

CÓMO SOLUCIONAR EL PROBLEMA

La única manera de asegurarse de que no recibe radiaciones por esta causa es no instalar un teléfono inalámbrico digital tipo DECT en casa o en la oficina. Y si lo tiene lo mejor es quitarlo y sustituirlo por uno tradicional con cable. O por uno analógico pero sabiendo que éstos también funcionan a alta frecuencia de microondas si bien no emiten pulsaciones y además sólo contaminan cuando se telefonea, no las 24 horas.

Al hacerlo logrará, si se siente mal, que en unas semanas mejore su estado de salud. Aunque librarse de las radiaciones por completo también depende de si sus vecinos más próximos tienen teléfonos con tecnología DECT o cerca de su casa hay una instalada alguna antena de telefonía móvil.

Agregaré que si en su caso cree "imprescindible" usar un inalámbrico puede optar por un teléfono de emisión analógica tipo CT (como el modelo KX-TC1220SPB de Panasonic o el modelo ZET-Phone 600 CT 1 de DSC-Zettler ). Aunque son difíciles de encontrar ya en el mercado pues hoy día la mayoría de los teléfonos inalámbricos comercializados son DECT.

Desde hace poco existen además modelos de teléfonos que siguen la Norma ECO DECT -llamados ecológicos - cuya contaminación radioeléctrica es menor. Como el modelo ZET-Phone 1100, también de DSC-Zettler. Menor contaminación que se debe a que con ellos la emisión de ondas de la base se desconecta automáticamente cuando el teléfono no está siendo usado... pero siempre que tengamos un solo terminal y éste esté colocado en su zócalo o base. Por otro lado, el alcance de la radiación se reduce automáticamente en un 75%: a 25 metros dentro de edificios y a 150 metros al aire libre. Si sobrepasamos esas distancias mientras hablamos por el teléfono éste recupera su potencia máxima.

Ahora bien, entienda que aunque el modelo llamado ecológico es potencialmente menos peligroso emite igualmente radiaciones y por tanto sólo puede aceptarse para un uso breve y puntual debiendo excluirse totalmente su uso si existen niños o personas electrosensibles.

LOS TELÉFONOS INALÁMBRICOS DECT DEBERÍAN PROHIBIRSE

En suma, la preocupación actual por las radiaciones de las grandes antenas externas de telefonía móvil está justificada pero afectan seriamente sólo a un 1% de la población mientras que los teléfonos móviles y los inalámbricos afectan ya a la mayoría de la población y con dosis de radiación mucho más altas. De ahí la importancia de los diversos llamamientos hechos en los últimos años por numerosos científicos advirtiendo de este peligro. Desde las declaraciones de Friburgo, Catania y Benevento pasando por el Informe ECOLOG o la Declaración de Alcalá hasta la más reciente conocida como Bioinitiative Report.

La ministra de Sanidad francesa Roselyn Bachelot, por ejemplo, alertó recientemente en televisión a los padres del riesgo que suponen los teléfonos móviles e inalámbricos para los niños. Y Gerd Oberfeld, miembro del Departamento Público de Salud de Salzburgo (Austria), hizo un llamamiento público para que ni la tecnología WLAN (WiFi-Wimax) ni la DETC se use en escuelas y guarderías.

Es más, muchos expertos están pidiendo ya la prohibición de los teléfonos con tecnología DECT y otros sistemas de telecomunicación pulsantes y que se investiguen de inmediato los efectos sobre la salud a largo plazo de las tecnologías GSM, UMTS, DECT, Bluetooth, WiFi y Wimax.

Para empezar, en un estado de derecho todos esos dispositivos tendrían que indicar la banda de frecuencia (GHz), el sistema de modulación (GPS, UMTS, DECT o WiFi), la potencia de salida (W), la densidad de potencia máxima (mW/m 2 ) y el impacto energético sobre el cerebro humano (SAR o similar). Y, por supuesto, dada su peligrosidad exigir para ellos un etiquetado que diga algo como "El uso continuado de este producto puede tener efectos nocivos sobre la salud".

En suma, conviene eliminar todo emisor de microondas de nuestras casas sustituyendo el teléfono inalámbrico por uno fijo, cambiando la red Wifi interna por una red informática por cable tipo Ethernet y limitar el uso de los teléfonos móviles a las llamadas urgentes para hablar el menor tiempo posible. Y por supuesto, no usar el teléfono móvil cerca de los niños y mucho menos permitir que tengan uno a su disposición.

En cuanto a las radiaciones externas sepa que es posible blindar electromagnéticamente una casa pero es costoso hacerlo cuando ya está construida. A fin de cuentas usando un escáner de microondas con antena logoperiódica (direccional) se puede identificar por dónde entran las radiaciones en la vivienda; sabiendo de antemano que el principal punto de peligro son las ventanas ya que los muros y forjados atenúan en cierta medida las radiaciones.

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Según el médico y destacado homeópata Ángel Minotti, un doctor especializado en homeopatía puede curar hasta el 90% de los casos que llegan a su consultorio

En respuesta a las inquietudes de los lectores de BBC Mundo, Minotti destacó el caracter preventivo de muchos tratamientos homeopáticos: "Hay que enderezar los árbolitos antes de que se tuerzan".

Dijo que quienes atacan a la homeopatía es porque no la conocen e incluso calificó de falacia la reciente advertencia de la Organización Mundial de la Salud.

Según la OMS no se deben usar medicamentos homeopáticos para tratar algunas enfermedades con alta tasa de mortalidad. Minotti no está de acuerdo y explica por qué.

El médico afirma que la homeopatía puede ser más eficaz que la alopatía para tratar condiciones como la gripe porcina.

El titular de medicina homeopática de la Asociación Médica Homeopática Argentina ha viajado por varios países de América y Europa dando charlas y disertando en congresos.

La homeopatía es una rama de la medicina, es una opción más. No es una medicina complementaria, es una medicina en sí misma. Hay países como Francia en donde la mitad de la población se atiende con homeopatía y la otra mitad no.

Cuando un niño tiene anginas, la alopatía le da un antibiótico para matar al gérmen, nosotros no le damos antibióticos, le damos un medicamento para que el gérmen se muera de hambre.

La alopatía dice, "este niño está enfermo porque tiene anginas", y nosotros decimos "este niño tiene anginas porque está enfermo". Nosotros le curamos el momento agudo y tratamos también la predisposición del niño a esa enfermedad, así que no vuelve a enfermarse.

La homeopatía es la terapia de elección. Tengo pediatras alópatas que me canalizan a sus niños porque no los quieren agredir con los corticoides y con los antibióticos, porque saben que la homeopatía es inocua.

En Estados Unidos, la agencia gubernamental de administración de Alimentos y Fármacos (FDA, por sus siglas en inglés) ha permitido la venta libre del medicamento homeopático, no se necesita prescripción, no se necesita receta, y no existe en EE.UU. ninguna demanda por mala práctica por uso de medicamentos homeopáticos, como sí pasa con los alopáticos. Observe cuán inocua y cuán útil es la homeopatía.

Rubén González, de Guadalajara, México, dice que lleva 9 años usando homeopatía y la recomienda ampliamente, pero, ¿no son demasiado largos los tratamientos?

Depende de la enfermedad. Si usted tiene una tuberculosis importante que no pudo ser curada por alopatía porque hay resistencia a los antibióticos, con un enfermo muy grave, usted no le puede decir que en un mes va a estar curado 100%, tal vez necesite un año.

Sin embargo, tengo casos de cánceres que se curaron en 15 días y lo voy a presentar en un congreso el año que viene.

Los tratamientos no son muy largos. El tratamiento para una úlcera de estómago, por ejemplo, puede durar cinco meses.

Ante la gripe porcina, ¿Tamiflu u homeopatía?

El Tamiflu nunca ha curado a nadie, es una falacia total. El Tamiflu y la vacuna no sirven absolutamente para nada, porque el virus muta y cambia.

Nosotros hemos ideado un preventivo que tiene unos 10 componentes y que está dando resultados maravillosos en poblaciones de cientos de pacientes.

Es una fórmula desarrollada a partir de los síntomas encontrados en México. No es la panacea, pero protege muy bien a los pacientes para evitar el contagio.

Pero la OMS acaba de advertir contra el uso de homeopatía en casos de alta mortalidad como gripe, tuberculosis, malaria y SIDA.

Quien haya redactado ese informe no tiene experiencia homeopática. En todas esas enfermedades se han logrado éxitos muy grandes, excepto en SIDA.

En la Unión Europea mueren 70.000 pacientes por año de tuberculosis debido a la resistencia a los antibióticos, ¿por qué a esas 70.000 personas no les ofrecen una oportunidad homeopática? Se podrían curar a más de la mitad. ¿Qué intereses económicos existen en el fondo?

El SIDA no se puede curar con homeopatía, pero las consecuencias del SIDA, por ejemplo, los herpes, tumores, tendencia a la neumonía, eso se cura de la forma más fácil y simple que hay con la homeopatía.

¿Y qué responde a las acusaciones de que la homeopatía es una "pseudociencia" y "dinero tirado a la basura?

Habrá que ver qué intereses guían a esa gente. Siempre van a existir personas que se contraponen a la homeopatía, porque no la conocen, porque no la trataron, o porque tienen otros intereses y no les conviene que la homeopatía progrese, porque recuerde que es muy barata.

¿Cuáles son, entonces, los límites de la homeopatía?

Si viene un paciente a preguntar si lo podemos curar de algo, no le podemos decir nunca que sí ni tampoco que no.
Hemos visto enfermedades gravísimas, como el cáncer, que se han curado con homeopatía y, a veces, no es matemático.

A veces, otras enfermedades que no son graves, como la psoriasis (enfermedad crónica de la piel) me temo que no la podemos curar. De 10 casos de psoriasis se curan cinco.

Tampoco podemos tratar todos los trastornos de las glándulas, como el hipotiroidismo, el hipopitituarismo, no se pueden tratar con homeopatía. La diabetes no la podemos curar, la artrosis (enfermedad reumática) no la podemos curar.

Los límites son el 10% de las consultas, pero el 90% de los pacientes que nos llegan sí se pueden curar.

¿Cuándo NO debemos ir a un homeópata?

La pregunta no es cuando no ir, es cuándo no volver.

Si usted va a un homeópata, y lo atiende en 10 minutos, y le prescribe una lista de remedios que son seis o siete, y no lo examina, no le toma la presión, no le manda hacer un estudio clínico, tiene que huir y no volver más porque es un estafador.

El verdadero homeópata, que hace medicina unicista, va a estar con el paciente una o dos horas, interrogándolo por su historial, desde que nació hasta ahora, buscando las causas de los desequilibrios o la enfermedad que tiene ahora. Y va a buscar el remedio que le corresponde a usted.

Si vienen al consultorio 10 pacientes con una úlcera gástrica, los 10 pacientes se van a ir con un remedio distinto. En alopatía, los 10 pacientes se van con el mismo medicamento, porque no hay individualización. Por eso hay que conocer muy bien al paciente.