Tendencias 21
20/11/09
Un estudio realizado por científicos del Jonson Comprehensive Cancer Center de la UCLA (en Estados Unidos) ha demostrado que las nanopartículas de dióxido de titanio (TiO2) presentes en productos muy comunes, como los cosméticos o los bronceadores, causan daño genético sistémico en ratones.
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Según los científicos, concretamente estas nanopartículas indujeron roturas en las cepas del ADN y también causaron daño cromosómico e inflamación, así como aumentaron el riesgo de cáncer en los animales. Este estudio es el primero que demuestra que las nanopartículas pueden tener un efecto nocivo.
Los problemas que generan, explican los investigadores, de deben a que las nanopartículas se acumulan en diversos órganos porque el cuerpo no cuenta con un medio efectivo para eliminarlas. Al ser tan pequeñas, además, pueden ir hasta cualquier parte del cuerpo, incluso atravesar las células, en cuyo interior interfieren con mecanismos subcelulares.
Hasta ahora, se había creído que las nanopartículas no eran tóxicas porque no producían reacciones químicas. Sin embargo, este descubrimiento alerta de su peligrosidad.
Público
19/11/09
Los niños serán los siguientes. Todos aquellos de entre seis meses y cinco años de edad –unos tres millones en todo el país– deberían ser vacunados contra la gripe A, según la recomendación que ha hecho pública el Gobierno británico.
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El programa de vacunación voluntaria comenzará a finales de diciembre, cuando haya concluido la primera fase destinada a las once millones de personas catalogadas como grupo de riesgo (personas con dolencias crónicas, embarazadas y personal sanitario).
La gripe A afecta a niños y jóvenes en mayor medida que la gripe corriente. Los menores de 16 años son el grupo de edad que más posibilidades tiene de acabar hospitalizado, según las cifras oficiales. Un 21% de los muertos por gripe en el Reino Unido tenía menos de 14 años.
La inmensa mayoría de los niños menores de cinco años que han sido hospitalizados no tenían ninguna enfermedad previa (como asma o diabetes) por la que pudieran ser considerados grupos de riesgo.
Sin embargo, en estos momentos sólo hay unos 200 niños de menos de cinco años hospitalizados en Inglaterra por la gripe. Puede que sean muchos los que tengan que pasar por un centro sanitario, pero su estancia no suele superar unos pocos días.
Las autoridades sanitarias ya no están tan alarmadas por la posibilidad de un contagio masivo de la población. Sí han reconocido que les preocupa el alto porcentaje de hospitalizaciones.
El número de nuevos afectados en Inglaterra continúa descendiendo. La semana pasada, la cifra fue de 53.000. La anterior, habían sido 64.000, que a su vez era la más reducida desde agosto.
216 personas han muerto en el Reino Unido cuando tenían la gripe A. Las autoridades advierten, al igual que en otros países, de que eso no quiere decir que hayan fallecido a causa de la gripe.
Público
18/11/09
Los españoles consumen 9,7 gramos de sal por persona y día, casi el doble de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud, según un estudio presentado el miércoles por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN).
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La agencia, que depende del Ministerio de Sanidad, ha puesto en marcha un plan de reducción del consumo de sal en España con el objetivo de disminuir a la mitad su ingesta para evitar miles de muertes cada año por isquemia cerebral e infartos.
En el marco de este plan, ha realizado por primera vez un estudio para conocer cuánta sal consumen los españoles y otro en el que se han analizado 1.200 alimentos para saber cuál es su contenido en sal.
"La reducción del consumo de sal es una de las formas más sencillas, eficaces y coste-efectivas de reducir la prevalencia actual de las enfermedades cardiovasculares y, por estas razones, se ha convertido en una prioridad para las autoridades de salud pública", dijo el presidente de la AESAN, Roberto Sabrido.
El primer estudio, realizado por dos doctoras del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, concluyó que el consumo medio de sal en España es de 9,7 gramos por persona al día y dedujo que más del 80% de la población consume más sal de la recomendada.
El segundo fue encargado a la Organización de Consumidores y Usuarios, y determinó cuáles son los grupos de alimentos que más sal aportan a la dieta de los españoles: los embutidos, el pan y los panes especiales, los lácteos y derivados y los platos prepardos.
El ministerio también señaló que alrededor del 70-75%o de la sal consumida procede de alimentos procesados y consumidos fuera del hogar, lo que denomina como "sal oculta", ya que las personas no son conscientes de la cantidad que consumen.
Las autoridades debe coordinarse con la industria alimentaria para reducir el contenido en sal de los alimentos procesados, como se hizo con el pan de panadería.
La agencia ya impulsó la reducción paulatina del contenido de sal en el pan en un 26,4%, que ha llevado según ella a que el pan que se vende en España en uno de los panes menos "salados" de la Unión Europea.
El 33% de las muertes ocurridas en España - 123.867 fallecimientos en 2004 - se atribuyen a las enfermedades cardiovasclares. Una de cada tres personas padece hipertensión arterial, proporción que aumenta a dos de cada tres en mayores de 65 años, según los datos facilitados por Sanidad.
El cinco por ciento de las defunciones por enfermedades cardiovasulares "fueron provocadas directamente por enfermedad hipertensiva", según Sabrido. La OMS estima que aproximadamente el 62% de las enfermeades cerebro-vasculares y el 49% de la enfermedad isquémica cardiaca es atribuible a la presión arterial elevada.
La Crónica de Hoy
15/11/09
El gobierno chino reportó ayer los dos primeros casos de personas que han fallecido poco después de haber sido vacunadas contra la gripe A/H1N1.
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El anuncio fue realizado por el portavoz del Ministerio de Sanidad, Deng Haihua, quien no facilitó detalles de las víctimas, pero explicó que la autopsia indicaba que uno de los pacientes murió de un ataque cardiaco repentino.
El vocero dijo que se descarta en principio que exista una relación entre la “muerte repentina de los pacientes por una reacción alérgica inmediata”, aunque agregó, no obstante, que esperan más resultados del laboratorio.
Según informó ayer el diario China Daily, una de las víctimas es un profesor de secundaria de la provincia central de Hunan, que falleció cuando jugaba al baloncesto, ocho horas después de haber sido vacunado. No se facilitaron detalles de la segunda víctima.
Aunque las autoridades creen que la muerte del profesor es una coincidencia, han retirado de la circulación el lote de vacunas con el que fue inyectado como medida de precaución.
Pekín espera inmunizar con la campaña de vacunación al 5 por ciento de una población de mil 300 millones de habitantes.
Reacciones graves. Quince vacunados han mostrado reacciones graves y anormales como choques anafilácticos (una reacción inmunológica con caída de presión arterial y problemas respiratorios), señaló Liu Dawei, experto en vacunaciones del Centro de Control de Prevención de Enfermedades de China.
Otros casos graves incluyen edema laríngeo inducido por alergia a la inoculación.
Casi 13 millones de chinos han sido vacunados contra la gripe A/H1N1, de los que sólo mil 235 presentaron efectos secundarios leves y temporales, según el Ministerio.
En China se han registrado cerca de 66 mil hospitalizaciones por gripe A/H1N1, de los que 43 han fallecido. En todo el mundo el número de muertos asciende a 6 mil 260.
migueljara.com
16/11/09
En España ha comenzado la vacunación contra la “pandemia” de gripe A. Como han advertido muchos profesionales sanitarios durante los últimos meses el remedio puede ser peor que la enfermedad. Esta vacuna se ha vendido expandiendo el miedo entre la población para se inocule una vacuna que sin el marketing del miedo no se pondría, al menos en la medida que interesa a los laboratorios fabricantes de la misma. La gripe A es una enfermedad leve, más que una gripe estacional y las vacunas siempre pueden producir reacciones adversas de diferente gravedad. Han de saber que la Comisión Europea ha autorizado para toda Europa dos vacunas: Focetria, del laboratorio Novartis y Pandemrix, de GlaxoSmithKline. Ambas llevan como conservante mercurio, el polémico timerosal. Este excipiente puede producir autismo (trastorno generalizado del desarrollo que se caracteriza por una alteración de la interacción social y de la comunicación, así como por patrones de comportamiento repetitivos y estereotipados) en los niños, entre otros daños neurológicos.
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La Audiencia Nacional española ha admitido a trámite una reclamación de responsabilidad patrimonial al Ministerio de Sanidad y los laboratorios GlaxoSmithKline, Sanofi Pasteur MSD, Wyeth, Lederle y Berna Biotech España, fabricantes de vacunas con timerosal por los posibles daños que haya causado. La demanda está impulsada por la Asociación Vencer el Autismo (AVA) y la Asociación para Protección Ambiental a través del Ecoturismo y en la Defensa de la Salud (ANDECO), en nombre de 59 familias (hay otras 35 por formalizar) y gestionada por el abogado Felipe Holgado, un especialista en derecho sanitario. Es la primera vez que se presenta en España una demanda colectiva que cuestiona los efectos de las vacunas en nuestro organismo, al menos de las que contienen mercurio (la denuncia también incluye los daños que pueden provocar las amalgamas dentales fabricadas con dicho metal). En la Audiencia Nacional el asunto está en trámites previos, los de demanda y contestación. El Ministerio de Sanidad ha respondido al requerimiento de dicho juzgado que no está demostrada científicamente la relación del mercurio de la vacunas con el autismo. Lo ha hecho con consideraciones genéricas, sin adjuntar estudios individualizados de cada niño con autismo. Ahora le toca el turno a los cinco laboratorios demandados.
“Se ha comprobado que tras la vacunación o la colocación de amalgamas dentales que llevan mercurio, aumentan los niveles de este metal en el cuerpo de los pacientes. Existen estudios que han demostrado que, tras una vacunación con timerosal, se detectan en el organismo del receptor niveles de mercurio superiores a los recomendados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y la Organización Mundial de la salud (OMS)”, afirma Felipe Holgado, el abogado responsable de la demanda. “Un informe de evaluación terapéutica sobre las vacunas con timerosal publicado por el antiguo Insalud en el año 2000 argumenta su peligrosidad –continúa-. Además, se sugiere que los laboratorios fabriquen vacunas sin esta sustancia”. Eso sí, dicha publicación destaca que en ningún momento se corte el límpido chorro de la vacunación de niños pues sus beneficios “son muy superiores a los riesgos potenciales derivados de la exposición a vacunas que contienen timerosal”. Existen más de 10.000 estudios relacionados con la toxicidad del mercurio.
Los laboratorios conocen los daños en la salud del mercurio de las vacunas. En 2005, Robert F. Kennedy Jr, abogado de prestigio en temas de salud y ecología y sobrino del presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, publicó su informeDeadly Immunity (Inmunidad mortal). Entre otras muchas informaciones, el trabajo ofrece datos sobre una reunión desarrollada en Simpsonwood (Georgia, EE.UU.), en junio de 2000. La reunión fue convocada por el Centro para el Control de las Enfermedades (CDC), sin comunicados públicos, tan sólo las invitaciones privadas a 52 asistentes. Entre ellos: funcionarios de alto nivel del CDC y de la FDA (la agencia de medicamentos estadounidense), el especialista en vacunas más destacado de la Organización Mundial de la Salud y ejecutivos de los principales fabricantes de vacunas, como Merck, Aventis, GlaxoSmithKline y Wyeth (tres de estos laboratorios están demandados en España ante la Audiencia Nacional).
¿Cuál era el objetivo de tan inquietante cita? Una investigación había suscitado dudas sobre la seguridad de una gran cantidad de vacunas administradas a bebés y niños pequeños. El epidemiólogo del CDC Thomas Verstraeten había analizado una enorme base de datos con los historiales médicos de 100.000 niños y había descubierto que un conservante con mercurio incorporado a las vacunas -el timerosal- parecía ser elresponsable de un aumento espectacular de los casos de trastornos por déficit de atención, hiperactividad y autismo en niños. En ese momento en EE.UU. había 4.200 demandas de padres de niños autistas.
Tras analizar numerosas estadísticas que confirmaban dichos datos aquellos funcionarios y representantes de los laboratorios, en lugar de tomar medidas para alertar al público y eliminar el suministro de timerosal de las vacunas, dedicaron buena parte del tiempo a discutir sobre cómo ocultar una información tan importante para la ciudadanía y en los años siguientes así lo hicieron.
Más info: El libro La salud que viene. Nuevas enfermedades y el marketing del miedo (Península, 2009) contiene un capítulo específico sobre este asunto, además de otros capítulos sobre cómo se ha hecho la campaña de lobby y marketing del miedo de la vacuna contra el virus del papiloma humano o sobre cómo se inventan enfermedades.
UDR / Sott.net
09/11/09
¡Altamente recomendable!
Teresa Forcades es una monja Benedictina del monasterio de San Benet en Montserrat, en las cercanías de Barcelona, España. Antes de ingresar al monasterio Teresa ejerció la medicina durante varios años como médica especializada en medicina interna. Es médica de Salud Pública habiendo estudiado en la Universidad de Barcelona. También tuvo un período de investigación en la Universidad del Estado de Nueva York.
En este video presentación (divido en 6 partes con un total de 50 minutos) Teresa debate los probables origenes del actual virus de la gripe H1N1, y porque, a pesar de las declaraciones de la OMS, no existe una pandemia. También discute los detalles y riesgos del programa de vacunación, la política y economía que la conducen, y el peligro de que, bajo una artificial locura de "pandemia" por parte de la OMS, se introduzcan las vacunaciones obligatorias.
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Hechos y datos objetivos principales sobre la vacunación 2009
Para quien no pueda o no quiera ver los videos señalados ponemos aquí las afirmaciones principales de la Dra. Teresa Forcades:
1) PRIMER HECHO Y DATO CIENTÍFICO: La Influenza A/H1N1 o “Gripe porcina” NO ES UNA ENFERMEDAD NUEVA (Virus A hay varios, de la Gripe común o “estacional”, así como también hay B y C de esta “Gripe común”)… Los “antígenos H y N” tampoco son nuevos. El grupo A/H1N1 es el mismo grupo de la Pandemia de 1918 y que duró hasta mediados de los años cincuenta… Pero reaparece en 1977 POR HABER SIDO RESINTETIZADO O REFABRICADO EN UN LABORATORIO (Todos estos datos y sus detalles pueden consultarse en “The New England Journal of Medicine”, la Revista Médica de mayor impacto y más considerada en el mundo)… Lo único nuevo es la “cepa viral”, que se diagnostica por primera vez el 17 de abril de 2009 y se llama “Cepa S-OIV” (dos casos en California)…
2) SEGUNDO HECHO Y DATO CIENTÍFICO: Del 17 de abril al 15 de septiembre de 2009 (última revisión de estadísticas) están registrados en Europa 137 casos de muerte, lo cual es una mortalidad menor que la del “virus normal” de cada año según médicos prestigiados que ella cita…
3) TERCER HECHO, COMO IRREGULARIDAD GRAVE O HECHO OBJETIVO GRAVE INEXPLICADO y por el que la periodista austriaca Jane Bürgermeister ha denunciado a la OMS, a la ONU y a varias personas con altos cargos en gobiernos y empresas (cargos de “bioterrorismo e intento de cometer asesinatos en masa”): A finales de enero de 2009, poco antes de que este “virus nuevo” fuera descubierto, la Corporación Farmacéutica americana “BAXTER”, a través de su filial en Austria, distribuyó a cuatro países europeos (Austria, República Checa, Eslovenia y Alemania) material de vacunación (72 kilos, miles y miles de dosis) para la Gripe Estacional que debían administrarse en febrero y marzo… Por una “casualidad” inesperada, uno de los técnicos en un laboratorio de la República Checa, al parecer en forma autónoma, realizó una prueba extra de seguridad antes de que nadie hubiera aplicado esta vacuna: inoculó esta “vacuna” a varios hurones (pequeños mamíferos que se utilizan desde 1918 para pruebas de “gripe”) con el resultado de que MURIERON TODOS, lo cual supuestamente no debía suceder. Al darse cuenta dio aviso y entonces otros expertos analizaron el material de estas vacunas, pues si se trataba de “vacunas” era inexplicable que los animales hubieran muerto… La investigación hecha en el material de Baxter concluyó que se trataba de DOS VIRUS VIVOS NO ATENUADOS –contrario a lo que debía contener la vacuna: un solo virus, el de la gripa estacional, y atenuado-, uno era el virus de la gripe aviar de 2005, causante de una gran mortalidad aunque mínimamente contagioso y el otro era el virus estacional de mortalidad ínfima pero altamente contagioso… El significado de este hecho es elemental: esta mezcla de virus para distribuir a miles de personas está maximizando la probabilidad de que estos dos virus se unan, se recombinen, y aparezca un “virus nuevo” que sea a la vez muy letal y sumamente contagioso… Esto es un hecho. La Empresa Baxter lo ha aceptado. No ha dicho que sea mentira de la periodista o de quienes hicieron la investigación. En el material entero que ellos distribuyeron –no en un parte sino en los 72 kilos- estaba realmente esta mezcla letal de virus… ¿Podría haber ocurrido esto por “casualidad”? Eso es extremadamente poco probable. En ciencia no se puede decir “imposible”, pero extremadamente poco probable significa que estos laboratorios que operan con estos tipos de virus tienen bioniveles de seguridad 3 – el máximo y el que se debe aplicar en estos laboratorios- lo cual implica una probabilidad ínfima de que ello ocurriera por “casualidad” o “accidente”… Son además dos hechos juntos de altísima improbabilidad para “accidente” o “casualidad”: 1) Que estuvieran dos virus mezclados, y 2) Que no estuvieran atenuados –no sometidos a tratamiento de radiación para minimizar su acción enfermante-… Estos hechos improbables para “accidente” o “casualidad”, juntos, hacen que sea más probable deducir “mala intención” que no hacerlo, y por ello el asunto sigue actualmente bajo investigación… Un hecho adicional que se deduce es que si no se hubiera descubierto casualmente esta contaminación en la República Checa y se hubiesen entonces aplicado las “vacunas” de la Corporación Baxter, como estaba previsto, HOY HABRÍA REALMENTE UNA PANDEMIA DE PROPORCIONES ENORMES QUE ESTARÍA ENFERMANDO Y MATANDO A MUCHA GENTE y no la “falsa pandemia” que están maximizando…
4) CUARTO HECHO, AÚN MÁS INEXPLICABLE DESPUÉS DE ESTA IRREGULARIDAD GRAVE RECIÉN SEÑALADA: LA CORPORACIÓN BAXTER ES UNA DE LAS QUE SON RESPONSABLES PARA HACER LAS VACUNAS QUE SE APLICARÁN EN ESTE 2009… Es obvio que el sentido común de cualquier persona mínimamente informada sobre el “error”, accidental o intencional, que cometió esta Empresa y que ahora fabricará las vacunas que le invitarán u obligarán a ponerse, le haría decir un ROTUNDO NO, mientras no concluyan las investigaciones sobre lo descubierto en enero en la República Checa…
5) QUINTO HECHO, COMO IRREGULARIDAD GRAVE O HECHO OBJETIVO GRAVE INEXPLICADO: El 29 de abril de 2009, sólo doce días después de aparecer los dos primeros casos del “virus nuevo” A/H1N1, la Dra. Margaret Chan, Directora General de la OMS, apareció públicamente y dijo que había un estado de alerta mundial de Nivel 5 para la prevención de una Pandemia… El Nivel 5 es el nivel inmediato inferior a la declaración de Pandemia… El 11 de junio, mes y medio más tarde de señalado el Nivel 5, declara el Nivel 6, Nivel de Pandemia… ¿Cómo pudo hacer esto la OMS si el virus A/H1N1 tiene una mortalidad muy inferior a la mortalidad del Virus Estacional de cada año? ¿Cómo es que no se declara una Pandemia cada año, si es peor el virus de gripa estacional anual que este “virus nuevo”?... La respuesta es simple: En el mes de mayo de este 2009 LA OMS ACABA DE CAMBIAR LA DEFINICIÓN DE “PANDEMIA”… Antes de este cambio “Pandemia” se definía como: “Infección por un agente infeccioso, simultánea en diferentes países, con una MORTALIDAD SIGNIFICATIVA en relación a la proporción de población infectada”. En la nueva definición de “Pandemia” se ha eliminado esta característica de la “mortalidad” (British Medical Journal)… Es decir, sin esta “definición nueva” la llamada “Pandemia por A/H1N1” no tendría nada de excepcional y no tendría que estarse haciendo el escándalo que se hace, ni el gasto que se hace y hará, ni el temor que se genera… O, en todo caso, tendría que estarse haciendo el mismo escándalo por otras muchas enfermedades… En correlación con esta irregularidad de la OMS y como antecedente de la nueva definición de Pandemia hay que recordar que el 26 de abril de 2009 los Estados Unidos declaran “Emergencia Nacional Sanitaria” con sólo 20 infectados del A/H1N1 y CERO MUERTOS…
6) SEXTO HECHO Y DATO CIENTÍFICO: La “documentación” de cualquier caso de Influenza como caso de A/H1N1 no es fácil ni exacta. Y ADEMÁS YA NO SE ESTÁ REALIZANDO. Fue en el mismo junio o quizá julio de 2009 que la OMS dijo: No hagan más comprobaciones de laboratorio. Si hay síntomas de Gripe anótense como de “Gripe A/H1N1”. En Inglaterra, por ejemplo, basta con dar los síntomas telefónicamente para que se anote como Influenza A/H1N1… Por lo tanto la cuenta que se está haciendo de número de casos de infección o muerte por virus A/H1N1 no es realmente de casos comprobados por laboratorio y eso significa que se están inflando arbitrariamente los datos para este “virus nuevo”…
7) SÉPTIMO HECHO, COMO CONSECUENCIA POLÍTICA DE UNA DECLARACIÓN DE “PANDEMIA”: La OMS es una organización mundial que hace normalmente “recomendaciones” a los países y luego cada país es soberano para aplicarlas o no según su criterio, sus circunstancias y sus propios estudios internos… Pero esto cambió en 2005 para el caso de las “Pandemias”. PARA UN CASO DE “PANDEMIA” –declarada por la OMS- LA OMS NO HACE “RECOMENDACIONES” SINO QUE DA ÓRDENES QUE LOS PAÍSES TIENEN QUE ACATAR OBLIGATORIAMENTE… Nótese que para la definición de “Pandemia” en 2005 esto tiene algún sentido y tiene alguna justificación –pues se trata de alta mortalidad por contagio infeccioso-, pero respecto a la definición de “Pandemia” en 2009 estas “órdenes” son injustificadas y arbitrarias –pues la mortalidad por el virus A/H1N1 no es hasta ahora significativa-… En esto se basaría la VACUNACIÓN OBLIGATORIA –no como recomendación- PARA ESTE 2009… Quien no acepte vacunarse tendría como consecuencias multas (en Massachussets se ha propuesto una multa de 1000 dólares diarios) o cárcel… Otras formas de obligar, que ya se están haciendo, es con amenazas de despido en empresas públicas o privadas…
8) OCTAVO HECHO, COMO CONSECUENCIA ECONÓMICA Y POLÍTICA DE LA DECLARACIÓN DE “PANDEMIA”: La OMS ha “recomendado” TRES VACUNAS PARA ESTE AÑO, situación que por primera vez ocurre en la historia: La de la “Gripe Estacional” que ya se está distribuyendo y luego –en la mayor parte de los casos en dos dosis- la de la “Nueva Gripe (A/H1N1), CON LO QUE SE MULTIPLICA POR TRES LA POSIBILIDAD DE EFECTOS SECUNDARIOS… Hay tres factores que hacen distinta esta vacuna nueva de la estacional de cada año: 1) Que será en dos dosis… 2) Según denuncias documentadas se está utilizando en esta vacuna un “coadyuvante” (mezcla de polisorbitol y escualeno) que no se había autorizado antes y que no se ha probado hasta ahora, cuya función es estimular el sistema inmunitario para provocar una respuesta inmunitaria 10 veces mayor a lo habitual, y que se dio a los soldados en el Golfo Pérsico con efectos secundarios graves en sistema nervioso central. La justificación de las farmacéuticas es que la cantidad que se les ha pedido, alrededor de 4,6 billones de dosis, sólo sería posible con el uso de estos “coadyuvantes” pues así se utilizaría menos “antígeno” (menor cantidad de virus atenuado), lo que implica menor excitación “natural” y más excitación “artificial”. No se sabe, porque no se ha hecho antes, en qué medida esta estimulación artificial va a provocar enfermedades autoinmunitarias, una de las cuales es la “parálisis ascendente de Gillain-Barré” que podría multiplicarse como efecto secundario (en la vacunación en EEUU de 1976 hubo denuncias por alrededor de 3000 casos afectados con este síndrome; los CDC –Centers for Disease Control and Prevention- ya han anunciado que ocurrirán inevitablemente “algunos” casos de esta enfermedad grave)… Esta sola enfermedad grave hace absurda la idea de una vacunación para una gripa que NO TIENE MORTALIDAD SIGNIFICATIVA –es decir, puede haber más muertes por la vacunación que por la enfermedad misma-… Al menos debería informarse a todas las personas sobre esto para que cada uno decidiera si ponerse la vacuna o no, pero no se está haciendo… 3) Para esta vacuna las compañías farmacéuticas están exigiendo documentos escritos para quedar exentos de toda responsabilidad legal respecto a los efectos secundarios de esta vacuna, incluida la muerte (en EEUU la Secretaria de Salud ya ha firmado un documento semejante que da inmunidad-impunidad legal y económica a estas farmacéuticas y a los políticos que tomen estas decisiones). Esto implica que no hay garantías de ninguna especie para la población y tampoco esto se está informando…
9) NOVENO HECHO Y DATO OBJETIVO: En 70 años no ha habido ni “mutación” ni “segunda ola” para el Virus de Influenza A, y sin embargo se está hablando de eso como si fuese un hecho para este 2009… ¿Habrá alguna información que la mayoría desconocemos?... Si se juntan todos los hechos y datos señalados antes da la impresión que cualquier “Pandemia real”, con alta morbilidad y mortalidad, que sucediera después de las vacunaciones 2009, sería efecto de las vacunas y no de la propia infección viral… CON LOS DATOS SEÑALADOS HAY MÁS RIESGO EN LA VACUNACIÓN QUE EN LA ENFERMEDAD POR EL VIRUS A/H1N1…
10) DÉCIMO HECHO Y DATO OBJETIVO: Si una vacuna realmente protege contra un determinado virus y ha creado ya anticiuerpos contra ese virus, ENTONCES ES ABSURDO ESTAR VACUNANDO CADA AÑO –como se hace para la “Influenza estacional”-… Si el virus “mutara” –lo que no ha ocurrido en 70 años- entonces tendría que hacerse una nueva vacuna que se adapte a la nueva “mutación” específica y no repetir la que ya no es útil… No parece haber razones para esta vacunación anual, a no ser “razones” no médicas –políticas, económicas, etc.-…
11) ONCEAVO HECHO Y DATO OBJETIVO: Los “expertos”, profesionales, académicos, investigadores, más formados e informados en las cuestiones de la Salud tienen un problema cuando se trata de la verdad y de evaluar críticamente la gran cantidad de información sobre este asunto que está circulando: que de lo que digan o hagan depende su trabajo y su sobrevivencia en el sistema de salud al que pertenecen. Es claro que se ven presionados y forzados, incluso en forma natural y espontánea, a ir de acuerdo, no separarse mucho, de lo que el sistema en conjunto esté haciendo y diciendo. Es lógico que SI NO ESTÁN AL CIEN POR CIENTO SEGUROS DE ALGO NEGATIVO O FRANCAMENTE EQUIVOCADO NO ABRIRÁN LA BOCA EN UN SENTIDO CRÍTICO O DE CUESTIONAMIENTO… La Dra. Teresa Forcades misma señala que si ella dice lo que dice y hace lo que hace respecto a estos asuntos de salud pública es porque ya no depende actualmente del sistema médico… Aun así, muchos profesionales de la salud en todo el mundo, evitando interpretaciones y “sospechas” subjetivas, están dando a conocer datos objetivos semejantes a los que aquí se han señalado…
12) DOCEAVO HECHO Y DATO OBJETIVO: Las muertes en Europa –según la ECDC- por complicaciones asociadas a la Gripa común oscilan entre 40,000 y 220,000 por temporada, y nunca se están anunciando todos los días cuántos muertos van pues eso provocaría un pánico innecesario e injustificado en personas no acostumbradas o no conocedoras de los datos estadísticos… En el caso de la Gripa A/N1H1 se está provocando pánico innecesario al estar señalando la OMS y los medios de comunicación cuántos muertos van casi cada día en esta temporada, pues dan la impresión –sea o no su intención- que esa mortalidad es “nueva”, o “inesperada”, o “mayor” que en otra tipo de infecciones LO CUAL ROTUNDAMENTE NO ES ASÍ. De hecho, por la Gripa A/H1N1 las muertes han sido menores a las de la Gripa común en el mismo período de tiempo… Y eso sin tomar en cuenta lo ya dicho sobre la recomendación de la OMS de que ya no se haga el análisis específico para A/H1N1 en enfermos con síntomas gripales por lo que en muchos países TODAS LAS GRIPAS SE ESTÁN CONTABILIZANDO COMO SI FUESE DEL VIRUS A/H1N1…
PROPUESTAS Y RECOMENDACIONES QUE HACE LA DRA. FORCADES:
1) Mantener la calma. No tener miedo… A la Gripe A conocida hasta ahora, en cualquiera de sus formas, NO SE LE DEBE TENER NINGÚN MIEDO. ESPECIALMENTE NO SE DEBE TEMER AL “NUEVO” VIRUS A/H1N1 QUE, SEGÚN TODOS LOS DATOS OBJETIVOS, TIENE UNA MORTALIDAD MENOR A LA DE LA GRIPA DE CADA AÑO… Respecto a posibles “complots” o “conspiraciones” de personas o de grupos que pretendan, con “buena” o con mala intención controlar y dominar al mundo, TAMPOCO HAY QUE TENER MIEDO, HAY QUE EVITAR EL MORBO Y EL CATASTROFISMO, pues a lo largo de la historia siempre los ha habido y LA CONCIENCIA Y LA BONDAD DE LA MAYORÍA DE LOS SERES HUMANOS SIEMPRE HAN PREVALECIDO… EN LUGAR DE MIEDO HAY QUE INFORMAR, TOMAR CONCIENCIA Y ACTUAR PRUDENTE, EFICAZ Y OPORTUNAMENTE (en el punto 4 se señalan acciones urgentes concretas)…
2) Precauciones habituales, de sentido común, para no contagiarse…
3) NO VACUNARSE ESTE AÑO ANTE TODAS ESTAS CIRCUNSTANCIAS YA SEÑALADAS, que por simple sentido común están haciendo numerosas personas, profesionales de la salud y organizaciones…
4) Activar, con carácter urgente, TODOS LOS RECURSOS CIUDADANOS Y LEGALES PARA LOGRAR DOS COSAS EN NUESTROS PAÍSES: 1) QUE NO SE OBLIGUE A NADIE A RECIBIR UNA VACUNA QUE NO DESEA RECIBIR, y 2) Aquellos que libremente desean recibir la vacuna puedan tener el derecho de demandar responsabilidades y/o a ser compensados económicamente en caso de que la vacuna les causara enfermedad grave o la muerte… HAY QUE ACTUAR SOCIAL Y POLÍTICAMENTE PARA QUE SE LOGREN ESTAS DOS COSAS EN NUESTROS PAÍSES… Aquí en México la Resistencia Civil Pacífica ha logrado resultados extraordinarios que muestran la Fuerza Ciudadana que se manifiesta y sale a las calles, por lo que también en este ámbito de la Salud y de los Derechos Humanos Fundamentales podemos y debemos actuar...
Yo añado una quinta recomendación:
5) DIFUNDIR ESTA INFORMACIÓN CON NUESTR@S AMIG@S, FAMILIARES, VECINOS Y CONCIUDADANOS A TRAVÉS DE CORREO ELECTRÓNICO, BLOGS, COPIAS FOTOSTÁTICAS Y TODA OTRA FORMA DE COMUNICACIÓN… Como en otros momentos de la historia, está de por medio nuestra supervivencia y crecimiento como especie… ¡Tomemos conciencia, seamos generosos y responsables, y ACTUEMOS EN LA MEDIDA DE NUESTRAS POSIBILIDADES!
¡Un abrazo fraterno y solidario!
Álvaro, Ciudadano y Universitario de la IV República
“Duc in altum” (VVV)
“VE más lejos, VE más alto, VE más profundo”
Universidad de la IV República
Dsalud
09/11/09
El miedo a la gripe A desatado de forma irracional entre la población provocó en primer lugar que los antivirales se vieran como la gran solución mientras aparecía la anhelada vacuna. Sin embargo lo que el gran negocio de la venta de estos medicamentos ha impedido ver es que los antivirales son fármacos de muy limitado alcance por mucho que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) haya llegado a decir en su momento lo contrario incurriendo en flagrantes contradicciones entre lo que afirmaba y lo que los propios laboratorios reflejan en sus fichas técnicas. Porque la verdad es que son básicamente medicamentos inútiles en personas sanas –no previenen contagios-, con efectos secundarios y cuya seguridad no está demostrada en los grupos de riesgo. Incluyendo al Tamiflu, superventas gracias a la complicidad éticamente inaceptable de autoridades sanitarias y medios de comunicación.
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“A nivel mundial la mayoría de los enfermos infectados por el virus pandémico presentan los síntomas gripales característicos y se recuperan plenamente al cabo de una semana incluso sin recibir tratamiento médico. Por lo demás las personas sanas que padecen una gripe sin complicaciones no necesitan tratamiento con antivíricos”, aseguraría la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su nota informativa nº 9 sobre la gripe A. Bueno, pues a pesar de tan rotunda afirmación la actitud de los grandes medios de comunicación de masas y las ambiguas declaraciones de muchos responsables políticos y sanitarios han terminado desatando una auténtica campaña en todo el mundo a favor del consumo de antivirales al punto de que hay una polémica internacional sobre si su acceso debe ser libre, mediante receta o de uso hospitalario que es lo que finalmente decidió nuestro Ministerio de Sanidad el pasado 27 de abril.
Lo que sí parece claro es que tras la primera onda expansiva a favor de los antivirales la OMS ha tenido que ir matizando la postura respecto a su uso. De hecho a mediados de agosto ya insistía en que deben ser ingeridos sólo por personas que hayan contraído la gripe A “y se encuentren graves” así como por “aquellas personas con riesgo de complicaciones”. Añadiendo: “No necesitan administrarse a personas sanas con síntomas leves de gripe”. Pero claro, ya era tarde. Y la gente quiere ingerir como sea Tamiflu (porque del Relenza apenas han oído hablar).
Y es que los medios de comunicación le han hecho en los últimos meses al Tamiflu la mejor publicidad que una empresa pueda desear. ¡Y completamente gratis! No ha habido información referida a la gripe que no se haya ilustrado con imágenes de una caja de Tamiflu. Sin explicar siquiera qué es el oseltamivir, principio activo del fármaco. Ni siquiera explicaron que pertenece al grupo de las neuraminidasas. Ni hablaron del zanamivir, principio activo de otro antiviral muy conocido: el Relenza. En suma, casi todas las noticias referidas a la gripe A en televisión se complementaron con imágenes del Tamiflu. Y a eso no se le puede llamar ya ni publicidad subliminal sino publicidad gratuita directa y descarada. Y a ella se prestaron insólitamente casi todos los medios de comunicación de nuestro país.
¿Y tal actitud se justificaba al menos? Pues NO. Porque el Tamiflu (oseltamivir) es un antiviral que no previene ni cura nada. Como mucho alivia -y no siempre ni completamente- los síntomas de una gripe normal siempre y cuando comience a tomarse a las 48 horas como máximo de aparecer los primeros síntomas. Está pues muy lejos de ser un medicamento eficaz como se ha hecho creer. Ni siquiera es seguro como la gente piensa. Y es que a pesar de su popularidad hay muchas cosas que no se han contado sobre él. Veámoslas. Comenzando por su ficha técnica que está al alcance de cualquiera en Internet. Porque en ella hay para empezar dos advertencias especialmente significativas por lo que respecta a los niños:
1) “(…) No se ha establecido la eficacia y seguridad de oseltamivir en el tratamiento y prevención de la gripe en niños de menos de 1 año de edad (ver sección 5.3)”.
2) (…) No existen datos suficientes sobre la utilización de oseltamivir en mujeres embarazadas. (...) No debe utilizarse oseltamivir durante el embarazo salvo que el beneficio potencial para la madre justifique el riesgo potencial para el feto”.
Y claro, sabiendo esto, ¿cómo se explica que en su nota informativa número 8 la OMS afirmara lo siguiente?: “En el caso de los pacientes que padecen una gripe grave o cuyo estado clínico empieza a deteriorarse la OMS recomienda administrar de inmediato el tratamiento con oseltamivir(…) Esta recomendación rige para todos los grupos de pacientes, en particular las embarazadas y en especial los niños pequeños, incluidos los menores de 1 año (…) Como las embarazadas forman uno de los grupos con mayor riesgo la OMS recomienda administrarles el tratamiento antivírico tan pronto como sea posible una vez se hayan presentado los síntomas”.
Una recomendación injustificable cuando, como hemos visto, según la propia ficha técnica del producto en ninguno de los dos casos -ni en niños menores de 1 año ni en mujeres embarazadas- “se ha establecido la eficacia y la seguridad” por lo que el laboratorio deja a criterio del facultativo su uso.
Y el caso de los niños es especialmente significativo porque nuestro afán de superprotección nos está llevando a ofrecerles en sacrificio a la diosa Ciencia y sean así los primeros en tomar medicamentos o vacunas de las que apenas se sabe casi nada.
La Colaboración Cochrane –institución sin ánimo de lucro que reúne a un grupo de investigadores de más de 11.500 personas en cerca de un centenar de países que aplica un riguroso y sistemático proceso de revisión de los trabajos que sobre salud se hacen en el mundo- hizo hace un tiempo una revisión que publicó con el título Los inhibidores de la neuraminidasa para la prevención y el tratamiento de la gripe en niños- sobre estudios que abarcaron 1.500 casos de gripe de los que 997 estaban causados por el virus influenza y en sus conclusiones se dice: “Los inhibidores de la neuraminidasa son efectivos en la reducción de la duración de la enfermedad en niños sanos con gripe (en un día) pero la eficacia en niños ‘en riesgo’ todavía está por demostrar”. Y a pesar de estas importantes limitaciones no desaconsejan su uso en niños sanos. “El oseltamivir –dicen- también es efectivo en la reducción de la incidencia de complicaciones secundarias y puede ser eficaz para la profilaxis de la gripe”.
Sin embargo otro estudio más reciente -publicado este mismo año- de Mathew Thompson -médico clínico e investigador de alto nivel en la Universidad de Oxford- y Carl Heneghan -profesor clínico en la misma universidad- concluye que a los niños sanos no se les debe dar antivirales para la gripe A porque los daños potenciales son superiores a los beneficios. Y lo afirman tras revisar los ensayos en los que niños de edades comprendidas entre 1 y 12 años tomaron Tamiflu o Relenza para el tratamiento de la gripe estacional o como preventivo cuando alguien de su familia tenía gripe. Por eso los autores llegaron a aconsejar al Gobierno británico que revise su política sobre la distribución libre de ese medicamento. Y es que el Servicio Nacional para la Pandemia británico ha estado entregando antivirales a todo aquel que se ajustara a los criterios establecidos para la gripe aun cuando según datos de la propia Agencia de Protección de la Salud se ha constatado que sólo una de cada cuatro personas con síntomas tiene en realidad gripe A.
El caso es que estos investigadores de Oxford dicen que Tamiflu y Relenza reducen ¡en un sólo día! el tiempo en que los niños están enfermos pero siendo habitual que el fármaco les provoque vómitos. Y el vómito es más peligroso en niños que en adultos porque puede conducir rápidamente a la deshidratación y al ingreso hospitalario. Asimismo se encontraron con que ambos medicamentos tienen poco o ningún efecto sobre los brotes de asma y las infecciones de oído por lo que “analizando los pros y los contras puede concluirse que el medicamento hace más daño que bien en niños sanos”.
Como anécdota significativa cabe contar que Andy Burham, Secretario de Salud inglés, vivió uno de los peores momentos de los últimos meses cuando acudió al programa que el conocido presentador Andrew Castle lleva en la cadena de televisión GMTV pues éste, en directo, le recriminó la amplitud con la que se estaba prescribiendo el Tamiflu. Castle le explicaría que su propia hija, Georgina, de 16 años, había estado a punto de morir tras ingerirlo en mayo pasado cuando el fármaco se distribuyó a todos los alumnos de su escuela en Dulwich -al sur de Londres- porque un niño había regresado de unas vacaciones en Estados Unidos con el virus y al contar ella que era asmática y presentar algunos síntomas leves se le dio una dosis doble. Castle contaría que al poco tiempo de tomar el antiviral su hija sufrió un colapso respiratorio que obligó a llevarla rápidamente a Urgencias. Afortunadamente todo quedó en un susto. Así que usted verá si acepta que a su hijo le den Tamiflu simplemente para prevenir, sobre todo si sufre asma.
Prohibido en Japón para los adolescentes
A lo ya dicho deben añadirse algunas cosas más. En marzo del 2007 el Ministerio de Salud de Japón prohibió la administración del oseltamivir a los jóvenes de entre 10 y 19 años. El ministerio había decidido previamente -en mayo del 2004- cambiar los textos que acompañaban al oseltamivir e incluir como posibles efectos adversos “trastornos neurológicos y psicológicos como la alteración de la conciencia, el comportamiento anormal y las alucinaciones”. Según el Ministerio entre el 2004 y marzo del 2007 quince personas de entre 10 y 19 años resultaron heridas o murieron por saltos voluntarios o caídas de edificios tras tomar oseltamivir y uno de 17 murió por ponerse voluntariamente delante de un camión. Una nueva investigación que terminaría en abril de 2007 encontraría que desde 2001 se había informado de comportamientos anormales tras tomar oseltamivir en128 pacientes. Cuarenta y tres de ellos menores de 10 años, 57 de entre 10 y 19 y otros 28 de más de 20. Ocho de las cuales -entre ellos cinco adolescentes y tres adultos- habían muerto.
La FDA –la agencia que regula los medicamentos en Estados Unidos- revisó también el prospecto del Tamiflu y en abril del 2008 decidió lo siguiente: “(…) Ha habido informes post-comercialización (sobre todo en Japón) de delirios y comportamiento anormal causa de heridas -en algunos casos con consecuencias fatales- en pacientes con gripe que recibieron Tamiflu. Debido a que estos acontecimientos fueron informados voluntariamente durante la práctica clínica no se pueden hacer estimaciones sobre la frecuencia pero parece ser poco común sobre la base de datos de uso de Tamiflu. Estos hechos se registraron sobre todo entre los pacientes pediátricos y a menudo hubo un comienzo brusco y una rápida resolución. La contribución de Tamiflu a ello no ha sido establecida. Los pacientes con gripe deben ser en todo caso estrechamente monitorizados para detectar signos de comportamiento anormal. Si se producen síntomas neuropsiquiátricos los riesgos y beneficios de continuar el tratamiento debe ser evaluados para cada paciente”.
Para determinar si se debía levantar la prohibición del 2007 sobre el producto un equipo de investigación del Ministerio de Trabajo, Salud y Bienestar Social japonés estudió a 10.000 niños menores de 18 años diagnosticados con gripe desde el 2006. El estudio finalizó en abril del 2009. Teniendo en cuenta todos los grados de comportamiento anormal -incluidos los menores con problemas de conducta- el estudio encontró que los niños que tomaron oseltamivir eran un 54% más propensos a presentar un comportamiento anormal que los que no lo tomaron. Y cuando el equipo limitó su análisis a los niños que habían mostrado un comportamiento anormal que dio lugar a graves lesiones o a la muerte se encontraron con que aquéllos que habían tomado oseltamivir fueron un 25% más propensos a comportarse de manera inusual. Por eso tras una reunión celebrada el pasado mes de junio el grupo de trabajo recomendó a las autoridades del Ministro de Salud japonés que mantuviera la prohibición mientras la relación entre el consumo de oseltamivir y el comportamiento anormal no se aclare.
Eficacia en adultos
Por lo que se refiere a adultos la revisión Cochrane Los inhibidores de la neuraminidasa para la prevención y el tratamiento de la influenza en adultos sanos encontró que tanto el oseltamivir como el zanamivir pueden ser útiles para tratar los “síntomas” de la gripe pero quedó claro que no previenen la infección. “Debido a su baja eficacia –dice el informe- los inhibidores de la neuraminidasa no deben ser utilizados por rutina para el control de la gripe estacional. Y en una epidemia grave o pandemia deben ser utilizadas junto con otras medidas de salud pública. No estamos seguros de la generalización de nuestras conclusiones desde la gripe estacional a la pandemia aviar”. La duda de cómo puedan actuar frente a esta “nueva” gripe queda en el aire.
Añadiremos que este mismo año se ha desarrollado otro trabajo de investigación -La prescripción de fármacos contra la gripe en adultos sanos: una revisión sistemática y meta-análisis- efectuado por Jane Burch y otros que se publicará en Lancet Infectious Diseases- a instancias del Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica de Gran Bretaña cuyo fin era evaluar la eficacia clínica y el coste-efectividad de los inhibidores de la neuraminidasa en el tratamiento de la gripe estacional. Para lo cual se examinaron las bases de datos existentes. Pues bien, según los resultados en los adultos sanos -es decir, sin comorbilidades- hubo una reducción general en la media de tiempo de alivio de los síntomas de ¡medio día! Tanto para el zanamivir como para el oseltamivir. Y en los pacientes de riesgo la media fue algo mayor: 0,98 días con el zanamivir y 0.74 días con oseltamivir. “Vistas las ventajas y desventajas de las diferentes estrategias de manejo para el control de la gripe estacional en adultos sanos –concluyen- recomendar antivirales para tratar a las personas con síntomas no parece ser el método de actuación más apropiado”. Nuevo varapalo para el Tamiflu.
En definitiva, todo parecería indicar -como recomienda además la propia OMS- que el uso de las neuraminidasas -el oseltamivir (Tamiflu) y el zanamivir (Relenza)- debería circunscribirse al tratamiento de casos graves. “Los datos de la investigación examinados por el cuadro de expertos –decía en su nota informativa nº 9 la OMS- indican que el oseltamivir, cuando se prescribe correctamente, puede disminuir considerablemente el riesgo de neumonía (una de las principales causas de muerte por gripe pandémica o estacional) y la necesidad de hospitalización. En el caso de los pacientes que padecen una gripe grave o cuyo estado clínico empieza a deteriorarse la OMS recomienda administrar de inmediato oseltamivir”. Sin embargo de nuevo la OMS entra en contradicción con la propia ficha técnica del Tamiflu porque en ella se dice textualmente: “(…) No hay información disponible respecto a la seguridad y eficacia de oseltamivir en pacientes con alguna afección médica suficientemente grave o inestable que se considere que están en riesgo inminente de requerir hospitalización. (…) No se ha establecido la seguridad y eficacia de oseltamivir ni en el tratamiento ni en la prevención de la gripe en pacientes inmunocomprometidos.(…) No se ha establecido la eficacia de oseltamivir en el tratamiento de sujetos con enfermedad cardiaca crónica y/o enfermedad respiratoria.
No se observó en esta población ninguna diferencia en la incidencia de complicaciones entre los grupos de tratamiento activo y placebo”.
Es decir, que para pacientes en riesgo de hospitalización no hay declarada ni seguridad, ni eficacia. Y tampoco para los que tengan enfermedad respiratoria.
¿Entonces?
Bueno, pues cuando uno examina la ficha técnica del zanamivir (Relenza) el panorama tampoco es mejor para los denominados casos graves: “Debido al número limitado de pacientes tratados no ha sido posible demostrar la eficacia de zanamivir en ancianos, en pacientes con asma u otras enfermedades respiratorias crónicas, en pacientes con enfermedades crónicas inestables o pacientes inmunodeprimidos”. Sin comentarios. Y además, al igual que ocurre con el Tamiflu, el Relenza “no se recomienda en niños menores de 12 años, en embarazadas, ni durante la lactancia (…) No hay datos que sugieran que zanamivir prevenga las complicaciones graves o reduzca la mortalidad en pacientes de alto riesgo de desarrollarlas”.
¿Es o no inconcebible lo que está pasando? ¿A cuento de qué viene promocionar entonces esos antivirales si al final resulta que son productos cuya seguridad y eficacia sólo está constatada en personas sanas y en ellas lo único que consiguen en caso de que contraigan la gripe A es que los síntomas duren medio día menos? ¿Se han vuelto rematadamente memas las autoridades sanitarias y los médicos?
¡Todo por el dinero!
Es el momento de recordar que el Tamiflu se hizo famoso con ocasión de la gripe aviar del 2005. El fármaco había registrado en el 2004 una caída en las ventas del 19% bajando hasta “sólo” 254 millones. Fue entonces cuando el ex presidente George Bush saldría al rescate comprometiendo 1.200 millones de dólares del estado para la compra de antivirales con las que combatir el peligrosísimo virus N1H1 de la gripe aviar en una escenificación donde también se habló de la gripe española y otras pandemias y se metió en todo el mundo el mismo miedo que ahora con la misma indecente colaboración de los grandes medios de comunicación. Tras el anuncio los analistas económicos calcularon que ya para el 2006 el Tamiflu podría alcanzar una facturación cercana a los 1.800 millones de dólares anuales. Explicamos esa operación ampliamente en un reportaje que con el título La gripe aviar, el Tamiflu y el negocio del miedo publicamos ya en el nº 82 de la revista –léalo en nuestra web: www.dsalud.com- pero no está de más recordar algo de lo que entonces desvelamos.
Por ejemplo que la patente del Tamiflu pertenece a una empresa denominada Gilead Sciences Inc. de la que Donald Rumsfeld fue el máximo responsable operativo hasta su nombramiento por George Bush como Secretario de Defensa. Y que según el New York Times en el momento de la decisión de su amigo Bush… ¡Rumsfeld seguía siendo aún uno de los mayores accionistas! El caso es que Gilead Sciences había cedido los derechos de comercialización a la multinacional farmacéutica Roche años antes -en 1996- pero había decidido recuperarlos iniciando un proceso legal contra ella con la alegación de que no había hecho esfuerzos suficientes para comercializarlo.“Roche –explicaría John Martin, Jefe Ejecutivo de Gilead Sciences Inc- no ha demostrado el compromiso requerido con el Tamiflu desde su lanzamiento en Estados Unidos hace casi seis años, ni le ha asignado los recursos necesarios para hacer 'comprender' a médicos y consumidores el potencial del producto como tratamiento preventivo para la gripe”.
¿Y qué mejor manera de hacérselo “comprender” a médicos y consumidores que si existiera…una pandemia? Y así acaeció. En cuanto hubo acuerdo entre ambas empresas fue cuando surgió la peligrosa gripe aviar. Bush señaló al Tamiflu como la solución y el Tamiflu subió como la espuma. Lo malo es que la falacia de la epidemia de gripe aviar se les vino abajo en cuanto se publicaron muchos de los datos ocultos, entre ellos los reflejados en el artículo que publicó esta revista en el nº 82 y que, traducido a varios idiomas, se distribuyó por millones de e-mails en todo el planeta como nos consta de forma fehaciente. Así que años después nos encontramos viviendo la misma situación pero esta vez achacando la pandemia a un virus procedente del cerdo y asegurando la colaboración de los testaferros de la industria farmacéutica tanto en la OMS como en otros organismos. Porque, ¿cuál ha sido la solución propuesta mientras se busca una vacuna? ¡Ingerir Tamiflu!
Bueno, el Tamiflu de Roche y el Relenza de GlaxoSmithKline, productos ambos cuyas ventas habían caído en picado. Y que la operación ha funcionado lo demuestra un simple dato que reveló el New York Times el pasado 23 de julio: en la primera mitad del 2009 las ventas del Tamiflu se triplicaron hasta alcanzar la cifra de 931 millones de dólares gracias a la venta minorista y a las compras directas del medicamento ¡por parte de gobiernos y corporaciones! Solo en el segundo trimestre el Tamiflu recaudó 567 millones de dólares superando en más de 12 veces el nivel de ventas del segundo trimestre de 2008.
No debe extrañar por tanto que Severin Schwan, director ejecutivo de Roche, afirmara que en cooperación con contratistas externos van a aumentar su producción a 400 millones de cajas anuales para comienzos del 2010 cuadruplicando así su capacidad de producción actual. Considerable ampliación si tenemos en cuenta que en los últimos cinco años vendieron 300 millones de cajas en total.
GlaxoSmithKline también ha afirmado que espera este año un aumento significativo de sus ganancias gracias tanto a su “vacuna” contra la gripe A como a las ventas de Relenza, el antiviral que hoy “compite” con Tamiflu. De hecho ha anunciado que pensaba triplicar su capacidad de producción de Relenza para fines de año hasta lograr fabricar 190 millones de tratamientos anuales. Según Businessweek las ventas de Relenza en abril, mayo y junio fueron de 99 millones de dólares frente a sólo 5 millones en el segundo trimestre de 2008.
Terminamos diciendo que España negocia en la actualidad la compra de tres millones más de dosis de antivirales por valor de unos 50 millones de euros. Se sumarán así a los 10 millones de antivirales que ya se habían comprado para tratar la gripe aviar y que están custodiados desde entonces por el Ministerio de Defensa por si alguna vez aparecía una nueva epidemia (eso sí que es tener “visión de futuro” y no la de los videntes teniendo en cuenta que lo normal es que haya una pandemia cada tres o cuatro décadas). Y, por cierto, alguien debería decirnos la fecha de caducidad de esos antivirales almacenados.
En cualquier caso debemos decir que esta batalla ya la han ganado los laboratorios.
Pase lo que pase en el futuro. Porque ya se han inflado a ganar dinero con los antivirales y en otoño se harán de oro cuando los gobiernos que les han hecho el juego les paguen las vacunas encargadas. ¿Qué luego no se usan porque a la sociedad le termina llegando la verdad? Les da igual. Ellos ya las habrán cobrado. Que es lo único que les importa ya que no son organizaciones caritativas ni altruistas sino puramente capitalistas.
El Tamiflu se extrae del anís estrellado
El principal componente del Tamiflu es el anís estrellado o badiana -fruto de un pequeño árbol conocido como Illicium verum Hook- y en él se encuentra una notable cantidad de aceite esencial rico en anetol, felandreno y limoneno, aldehídos y cetonas, cineol y algo de safrol así como fosfato de oseltamivir, sustancia que en el organismo se convierte en oseltamivir, droga activa que tiene la facultad de inhibir las neuraminidasas, unas enzimas de los virus de la gripe constituidas por glucoproteínas. La actividad neuraminidásica es esencial para que las partículas víricas recién formadas abandonen las células infectadas y prosigan la diseminación infecciosa por el organismo siendo precisamente eso lo que según el fabricante impide el oseltamivir. Ahora bien, hoy se sabe que el anís estrellado puede producir delirios, alucinaciones, convulsiones, encefalitis, problemas mentales e ideas suicidas.
Dsalud
03/11/09
La situación de pánico que de forma irresponsable ha generado la Organización Mundial de la Salud (OMS) al alertar de una pandemia mundial sobre la gripe A que podía causar millones de muertos propició que los estados aceptaran la búsqueda de soluciones urgentes para atajar esa posibilidad y acordaran autorizar posibles vacunas saltándose todas las normas que de forma habitual se exigen para la aprobación de las mismas lo que ha llevado a que ni su eficacia ni su seguridad hayan sido convenientemente testadas y vacunarse con ellas comporte un riesgo que no se justifica en modo alguno. Es más, hay motivos para sospechar que tales vacunas pueden ser un timo porque no se justifica que ya de entrada se diga que su eficacia es del 80%. Además se trata de vacunas que contienen sustancias tan controvertidas como el timerosal o el escualeno. De hecho el escualeno no ha estado permitido en Estados Unidos hasta ahora y se va a autorizar “gracias” a la presunta pandemia cuando hay científicos que aseguran que sus consecuencias sobre el sistema inmune pueden llegar a ser devastadoras. Algo que en España no preocupa a las autoridades, los laboratorios y los profesionales implicados porque en el 2006 se aprobó una ley por la que están exentos de responsabilidad civil y administrativa en el caso de que las vacunas hagan enfermar a los vacunados. Sencillamente nauseabundo.
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Cientos de millones de personas de todo el mundo, guiadas por la fe ciega que propician la ignorancia y la falta de información fiable, se disponen a afrontar los riesgos de una vacuna experimental que no tiene como objetivo hacer frente a un ataque de bioterrorismo capaz de fulminar en pocas horas a las personas tras respirar una toxina esparcida en el aire, un virus mutado mortal o uno artificial diseñado para la guerra biológica sino a una infección de rango menor y escasa incidencia en la salud. Tiene por objeto prevenir una gripe que sólo provoca síntomas leves y pasajeros que desaparecen sin medicación y no tiene siquiera la “gravedad” de una gripe normal. Luego sabiendo que ni siquiera la vacuna contra la gripe común o estacional es eficaz, ¿a cuento de qué la actual obsesión por vacunar? Aunque lo más inexplicable –y sospechoso- de todo esto sea que la vacuna haya sido desde el principio la “solución” apuntada por Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que llegó a cifrar en ¡cinco mil millones! las dosis que deberían fabricarse para hacer frente a la gripe A.
Debemos decir que en España la Ministra de Sanidad y Políticas Sociales, Trinidad Jiménez, trataría de reconducir la situación afirmando entre otras cosas que “No hay por qué vacunarse” o que “La vacuna no es la panacea”. A pesar de ello ya había anunciado con carácter previo una compra inicial de 37 millones de dosis contra el A-H1N1 por las que se pagará a los laboratorios Novartis y GlaxoSmithKline cerca de ¡270 millones de euros! Previéndose entregar 27 millones de dosis a las comunidades autónomas y dejar 10 en reserva. Dosis suficientes para vacunar al 40% de la población española en una decisión apoyada inicialmente por la propia Organización Médica Colegial (OMC) que no obstante, al poco tiempo, empezaría a recular. “La gripe estacional –declararía el doctor Rodríguez Sendín, presidente de la misma- mata mucho más que ésta y no se supera el 40% de vacunación. No se entiende pues por qué se plantean otras hipótesis cuando la gripe A es más contagiosa pero bastante más benigna”.
No piensa así en cambio el Partido Popular que desde el principio se empeñó en reclamar “vacunas para todos” contribuyendo de forma absurda a consolidar la situación de infopánico creada. Claro que la utilización política de los temas sanitarios es habitual en él porque ya la utilizó contra el PSOE en el caso de la ley del tabaco reventándola con su particular aplicación en las comunidades donde gobierna así como en el caso de la vacuna contra el virus del papiloma humano forzando con ello al Gobierno a apoyar la vacunación a pesar de la oposición inicial de la entonces Ministra de Sanidad Elena Salgado.
El caso es que tras la reunión del Consejo Interterritorial de Salud celebrada el último día del pasado mes de agosto la ministra anunció que el número de vacunas encargado iba a ampliarse para cubrir al 60% de la población en lugar de al 40% aunque inicialmente sólo se preveía vacunar a las embarazadas, los enfermos crónicos, el personal sanitario y el de servicios esenciales -como las fuerzas de seguridad del estado, los bomberos y los miembros de Protección Civil-. Sólo unos días después el compromiso del Gobierno se ampliaba anunciando que habría vacunas para todo el que las quisiera pero sin aclarar si el estado sufragaría la totalidad o las que no correspondiesen a los “grupos de riesgo” deberían abonarlas los interesados.
Ahora bien, ¿cuánta gente –médicos, políticos y periodistas incluidos- sabe realmente qué es una vacuna? “¡Vaya obviedad!” -dirán muchos de ustedes-. “¡Todo el mundo lo sabe desde niño”. Y la verdad es que esa convicción no se ajusta a la realidad. Recurramos al diccionario: “Vacuna: sustancia orgánica o virus convenientemente preparado que, aplicado al organismo, hace que éste reaccione contra él preservándolo de sucesivos contagios”. Tal es la definición. Y claro, la inmensa mayoría de los ciudadanos piensa en la vacuna en esos términos, algo que nos retrotrae al origen de las mismas. Buceemos pues en ello.
Todo empezó en 1796, durante el momento de mayor extensión del virus de la viruela en Europa, cuando un médico rural inglés llamado Edward Jenner tomó una muestra de la viruela que padecen las vacas –y que infectaba a menudo a las personas que estaban en contacto habitual con ellas pero no era mortal- e insertó el fluido en el brazo de un niño de ocho años llamado James Phipps. Éste mostraría los síntomas de la infección pero finalmente se recuperaría. Luego, 48 días más tarde, Jenner inyectaría al niño el virus de la viruela humana. Y esa vez ¡no apareció ningún síntoma o signo de enfermedad! Había empezado la era de las vacunas. De ahí que hoy la mayoría de las personas piense que con una vacuna lo que se introduce en el organismo es un virus convenientemente preparado, es decir, previamente inactivado y en muy pequeña cantidad –o una parte de su ADN- para que nuestro organismo lo detecte y combata rápidamente a la vez que “archiva” al agresor en la memoria y la próxima vez reaccione de forma inmediata en cuanto se le vuelva a detectar. Solo que si así fuera quizás no existieran hoy cada vez más grupos en todo el mundo que se oponen a ellas. Porque la realidad es muy otra. La realidad es que hoy las vacunas –como las de la gripe y las que se están preparando para la gripe A- suelen contener además de microorganismos vivos atenuados o muertos muchas más cosas:
-Proteínas de huevo: incluyendo el virus contaminante.
-Gelatina: que puede causar reacciones alérgicas incluyendo anafilaxia y, en caso de hipersensibilidad, muerte súbita.
-Polisorbato 80: que puede causar reacciones alérgicas graves, incluyendo anafilaxia.
-Formaldehído: un conocido carcinógeno
-Triton X100: un detergente muy potente.
-Sacarosa: azúcar de mesa.
-Resina: sustancia responsable a menudo de reacciones alérgicas.
-Gentamicina: un antibiótico.
-Escualeno: sustancia que procede del aceite de hígado de tiburón.
-Timerosal (etilmercurio): controvertida sustancia usada como adyuvante al que dada la toxicidad del mercurio se responsabiliza de severos daños neurológicos.
¿Lo sabía? Y eso que cada vacuna es distinta y puede incluir cosas diferentes. Pero no es todo. El principal problema procede del hecho de que la industria ha conseguido que en todos los países del mundo se vacune cada año a cientos de millones de personas. Y que algunas de ellas sean obligatorias violando así los derechos individuales en aras de la supuesta protección de la salud del colectivo. Y claro, eso requiere una producción industrial en masa y bien por escasez de materia prima orgánica, bien por la baja inmunogenicidad -capacidad para activar el sistema inmune- de los cultivos utilizados en la elaboración de la vacunas los laboratorios han acabado por mezclar la materia prima -el antígeno- con otras sustancias que se supone ayudan a aumentar la respuesta inmune. Solo que muchos de esos adyuvantes son altamente tóxicos. Pero eso no se cuenta…
Cabe añadir que los argumentos de quienes defienden los beneficios de las vacunas –no sólo de la gripe sino de todas- son suficientemente conocidos pero no los de quienes opinan que éstos son muy discutibles.
Por otra parte, diremos que el principal razonamiento de los detractores es que la mayoría de los microorganismos que causan enfermedades entran en el cuerpo por la nariz, la boca, el tracto digestivo o una herida externa y es en esos lugares donde el organismo los busca primordialmente para combatirlos. El cuerpo, pues, no espera que se introduzcan de forma tan poco natural, directa y masiva como a través de una inyección, sea ésta en vena, de forma intramuscular o mediante una incisión en la piel. Recordemos que es en las membranas mucosas de los lugares habituales de entrada donde nuestro organismo tiene preparada su primera línea de defensa para luchar contra cualquier microorganismo patógeno reduciendo así mucho -o incluso haciéndolo innecesario- la necesidad de activación del sistema inmunitario al completo. Sin embargo, cuando un virus o una sustancia patógena es inyectada dentro de un cuerpo esa primera línea de defensa es eludida y es el sistema inmunológico global el que se ve obligado a reaccionar de forma rápida por lo que la vacuna provoca una hiperactivación que además se ve multiplicada por los ya citados adyuvantes químicos que se añaden y cuya función básica es precisamente ésa. “No debemos olvidar –nos remarca el doctor Diego Jacques, miembro del Consejo Asesor de Discovery DSALUD - que cada vez que vacunamos introducimos en el cuerpo de la persona antígenos extraños en cantidad masiva que provocarán una respuesta fuerte del sistema inmune. Y en función de la similitud molecular antigénica con las moléculas de nuestro complejo mayor de histocompatibilidad (HLA) abrimos las puertas al desarrollo de una enfermedad autoinmune que podría manifestarse varios años después. Además la hiperactivación inmunitaria provoca una gran cantidad de interferón gamma que a su vez puede provocar aparición de moléculas HLA 2 en células del organismo que no tendrían que tenerlas provocando a su vez un ataque de los agentes del sistema inmune en contra de ellas”.
El peligro de los adyuvantes
Bien, pues es precisamente el uso de adyuvantes -como el mercurio, el aluminio y el escualeno- que van a usarse en las nuevas vacunas de la gripe A lo que está en el centro de la polémica sobre ellas y su relación con posibles daños neurológicos como el autismo y otros daños autoinmunes. Sobre todo ¡entre los niños! La doctora Judy Converse, refiriéndose al impacto negativo de las vacunas en los niños, afirma en su libro ¿Por qué los pediatras niegan lo evidente? lo siguiente: “Por primera vez en la historia los niños están más enfermos que la generación anterior. No es que estén un poco peor, es que están mucho peor en todos los planos: físico, emocional, educativo y de desarrollo”. En la web de la Vaccine Risk Awareness Network pueden encontrarse datos significativos a este respecto. Y aunque las cifras que en ella aparecen se refieran a Canadá pueden extrapolarse a otros países desarrollados. Bueno, pues los datos demuestran cómo en los últimos 25 años, coincidiendo con la generalización de las vacunas, ha habido una disminución enorme en la salud de los niños. En muchos ámbitos:
-Autismo. Mil veces más en menos de una generación.
-Diabetes juvenil: el número de casos ha aumentado un 104% desde 1980.
-Alergias en general: se han multiplicado por seis.
-Alergias anafilácticas a los alimentos: se han duplicado… sólo en la última década.
-Obesidad: la padece casi el 20% de la población. Tres veces más que 1980.
-Trastorno por Déficit de Atención: hoy es ya de casi un 10%.
“La naturaleza química de los adyuvantes –afirma la doctora Viera Scheibner, reconocida investigadora en el campo de los daños provocados por las vacunas-, su modo de acción y sus reacciones (efectos secundarios) son muy variables en cuanto a la forma en que afectan al sistema inmune y la gravedad de sus efectos adversos es la resultante de la hiperactivación del sistema inmunitario. Si bien los adyuvantes permiten la utilización de menos antígeno para conseguir la respuesta inmune y reducir los costes de producción de las vacunas son extraños al organismo y, salvo unas pocas excepciones, causan reacciones adversas”. Scheibner es autora de dos libros básicos para entender la polémica sobre las vacunas: “Cien años de investigación ortodoxa demuestran que las vacunas representan un asalto médico al sistema inmune” y “Problemas de comportamiento en los jóvenes: La relación con las vacunas”.
Evidentemente no representa a la corriente dominante. De hecho el pasado 7 de julio el Panel Estratégico sobre Inmunización de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó que la vacuna de la gripe A se hiciera usando como adyuvantes aceite en agua –escualeno- y virus vivos atenuados para así poder aumentar la producción.
Resulta que los laboratorios fabricantes de la vacuna para la gripe A comprobaron pronto que la cepa del virus A-H1N1 produce entre un 30% y un 50% menos ingrediente activo del esperado. Y como una vacuna con adyuvantes puede contener diez veces menos de antígeno por dosis la OMS decidió utilizarlos. Recomendando de forma preferente el escualeno, uno de los de mayor potencia a la hora de activar el sistema inmune. Solo que, según denuncia el doctor S. Reed -del Instituto de Enfermedades Infecciosas de Washington-, en realidad no se conocen los mecanismos exactos de cómo el escualeno afecta a la respuesta inmune.
Así que tanto Novartis como GlaxoSmithKline –las multinacionales a las que España ha encargado las vacunas- utilizan escualeno en sus vacunas. Novartis el denominado MF59 y GlaxoSmithKline el ASO3. Además, claro está, de muchos otros componentes como los anteriormente citados. La vacuna de GlaxoSmithKline, por ejemplo, incluirá también el controvertido conservante timerosal, compuesto orgánico que contiene etilmercurio. Cuando el mercurio es un conocido neurotóxico -como el aluminio- y lleva años en el ojo del huracán de quienes le consideran responsables del aumento del autismo y otros daños neurológicos en el mundo. De hecho muchos países han prohibido ya que se use en las vacunas pero no es el caso de España.
Y se trata de una decisión muy arriesgada -por no decir estúpida- pues ya en junio del 2000 y en el marco de una reunión convocada por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Atlanta (Georgia, EEUU) entre funcionarios federales y representantes de la industria para discutir las evidencias de los daños causados por el timerosal Tom Verstraeten, un epidemiólogo encargado de analizar las bases de datos que incluían a más de cien mil niños, concluyó que éste parecía ser responsable de un aumento dramático en el autismo y otros trastornos neurológicos.
Verstraeten señaló en la reunión que estudios anteriores también indicaban un vínculo entre el timerosal y los retrasos del habla, el llamado Trastorno por Déficit de Atención, la Hiperactividad y el Autismo. Y dijo que si bien no podía explicar el mecanismo de acción que hacía que el timerosal provocara esas patologías la evidencia de su relación con tales trastornos neurológicos era estadísticamente grande. El doctor Bill Weil -consultor de la Academia Americana de Pediatría- y el doctor Richard Johnston -inmunólogo y pediatra de la Universidad de Colorado- hicieron planteamientos similares. Sin embargo la presión de la industria impidió que tales datos llevaran a su prohibición.
El escualeno, la gran amenaza
Bueno, pues por si no fuera bastante una nueva sustancia se ha sumado a la lista de adyuvantes: el escualeno: Y lo que se dice de él no es precisamente tranquilizador. Por supuesto para la Organización Mundial de la Salud (OMS), los fabricantes de vacunas y los médicos que la aconsejan –que normalmente no investigan nada y están a lo que se les diga- no representa peligro alguno y está suficientemente testado. Y sin embargo en Estados Unidos no estaba aprobado su uso en las vacunas contra la gripe. La propia FDA ha reconocido que está considerando utilizarlo en la vacuna de la gripe A por primera vez dada la limitada capacidad mundial de producción de la misma.
La propia OMS explica que “El escualeno es una sustancia de origen natural presente en plantas, animales y seres humanos. Se elabora en el hígado de todas las personas y circula por la sangre. El escualeno se extrae del aceite de pescado y, en concreto, del aceite de hígado de tiburón. Tras su purificación se utiliza en productos farmacéuticos y vacunas”. Y con respecto a su inocuidad añade: “Se han administrado más de 22 millones de dosis de vacuna antigripal con escualeno. La ausencia de acontecimientos adversos significativos relacionados con la vacuna después de haber administrado este número de dosis sugiere que la presencia de escualeno en las vacunas no supone un riesgo significativo. Esta vacuna se ha administrado principalmente a personas mayores. A medida que comience a utilizarse esta vacuna y nuevas vacunas con escualeno en otros grupos de edad será preciso realizar un seguimiento post-comercialización para detectar cualquier acontecimiento adverso relacionado con las vacunas”.
En suma, una nueva contradicción de la OMS. Porque ha sido precisamente esa organización la que más ha insistido en que es a los niños a los primeros a los que hay que vacunar de la gripe A cuando ella misma reconoce la falta de estudios que señalen los efectos de vacunas con escualeno en ellos.
En España el Consejo Interterritorial de Sanidad ha decidido -al menos de momento- que sólo se vacunará a los menores que sufran enfermedades crónicas a partir de los seis meses. Porque como reconoció la propia ministra de Sanidad no hay "garantías de su seguridad" como para incluir a los niños entre los grupos de riesgo.
Inconcebible. No las hay ni para ellos… ¡ni para nadie! Así que la disposición a vacunarse alegremente de médicos, farmacéuticos, educadores y taxistas resulta más que chocante. Entre lo que dice la OMS y los datos constatados hay más contradicciones. Aún más serias. Lea el lector con atención este extracto de la rueda de prensa ofrecida en Ginebra (Suiza) por la doctora Marie-Paule Kieny, directora de investigaciones de vacunas de la OMS. Ésta acababa de manifestar a los presentes que podemos estar tranquilos sobre las vacunas porque son seguras incluso reforzadas con los adyuvantes de aceite en agua cuando Helen Branswell, de Canadian Press, le preguntó: “Me gustaría obtener alguna información sobre los adyuvantes y los niños. Obviamente los jóvenes se encuentran entre las personas más afectadas por esta cepa pero hasta ahora no creo que haya muchas pruebas sobre la seguridad de los adyuvantes en ese grupo. Yo vi ayer un documento que demuestra que con el MS59, por ejemplo, se ha vacunado a 600 ó 700 niños lo que no es una amplia muestra sobre seguridad”.
Y atención a la respuesta que recibió de la doctora Marie-Paule Kieny: “Tiene usted toda la razón en que faltan datos de seguridad, al menos en términos de cifras, en ciertos grupos de población. Usted ha mencionado a los niños. Sin duda no hay datos en niños de más de 6 meses de edad y menos de 3 años, no se dispone de datos en mujeres embarazadas y no hay datos en los asmáticos por lo que hay un buen número de personas para las que no existen datos. El Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico (SAGE) de la OMS también ha manifestado que tan pronto como sea posible deberían obtenerse datos sobre estos grupos de población a fin de que sean vacunados con las nuevas vacunas. En términos de uso del nuevo adyuvante en los niños no hay una vacuna para niños muy pequeños que esté utilizando la fórmula.”
Es decir, reconocería que no hay datos sobre la seguridad de la vacuna ni en niños de 6 meses a 3 años, ni en mujeres embarazadas, ni en asmáticos. ¡Es decir, los grupos a los que la OMS quería vacunar primero! ¿Es o no un auténtico dislate todo lo que está pasando?
Edda West, directora de Vaccine Risk Awareness Network, cuenta en un artículo titulado Una mirada en el pavoroso mundo de los adyuvantes de las vacunas lo siguiente: “Los adyuvantes más eficaces se formulan con aceites pero han sido durante mucho tiempo considerados demasiado reactivos para su uso en seres humanos.
Los inmunólogos han sabido durante décadas que una dosis microscópica, incluso unas pocas moléculas de adyuvante inyectadas en el cuerpo, pueden causar perturbaciones en el sistema inmune y se sabe desde la década de 1930 que los adyuvantes a base de aceite son especialmente peligrosos por lo que su uso se ha restringido a los experimentos con animales”. De hecho durante mucho tiempo, agregaremos nosotros, cuando en los experimentos en laboratorio se ha pretendido forzar una enfermedad autoinmune se inyectaba a los animales este tipo de adyuvantes.
Una de las denuncias más contundentes sobre los experimentos médicos realizados por médicos y científicos que trabajaban para los militares norteamericanos -en los que el escualeno ocupa un lugar preferente- es el libro del premiado periodista de investigación Gary Matsumoto titulado Vaccine A: The Covert Government Experiment That's Killing our Soldiers and Why GI's are Only the First Victims sobre el programa de armas biológicas y el desarrollo de una vacuna experimental contra el ántrax conteniendo escualeno. Desde entonces ese adyuvante ha sido vinculado a las devastadoras enfermedades autoinmunes sufridas por innumerables veteranos de la Guerra del Golfo que se agruparon bajo la expresión Síndrome de la Guerra del Golfo.
La OMS niega la relación pero un estudio realizado en la Facultad de Medicina de Tulane en Nueva Orleans (Luisiana, EEUU) publicado en febrero de 2000 en Experimental Molecular Pathology incluía estas impresionantes estadísticas: “(…) La gran mayoría (95%) de las enfermedades de los pacientes desplegados en la Guerra del Golfo tenían anticuerpos contra el escualeno. Todos (100%) los pacientes vacunados para el servicio en la operación Tormenta del Desierto que no fueron desplegados pero que tuvieron los mismos síntomas que los desplegados tenían anticuerpos contra el escualeno”. Contundentes datos. Y las consecuencias fueron -y siguen siendo- desastrosas: “Los síntomas incluyen –escribe al respecto la antes mencionada Viera Scheibner en Adverse effects of adjuvants in vaccines - artritis, fibromialgia, adenopatías, erupciones, erupciones fotosensibles, erupciones cutáneas, fatiga crónica, dolores de cabeza crónicos, pérdida anormal de vello corporal, la no curación de lesiones de piel, úlceras, mareos, debilidad, pérdida de memoria, convulsiones, cambios de humor, problemas neuropsiquiátricos, anemia, elevación de la velocidad de sedimentación globular (VSG), lupus eritematoso sistémico, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica, fenómeno de Raynaud, síndrome de Sjorgren, diarrea crónica, sudoración nocturna y fiebre baja. Esta larga lista de reacciones muestra cuánto daño se hace por las vacunas, especialmente cuando se potencian por poderosos ‘inmunoestimuladores’ como el escualeno y otros adyuvantes”.
Según Matsumoto hay más de dos docenas de artículos aparecidos en revistascientíficascon datos de diez laboratorios de Estados Unidos, Europa, Asia y Australia que documentan que los adyuvantes de base escualeno pueden inducir enfermedades autoinmunes en ratones, ratas, cobayas y conejos. El Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia), por ejemplo, ha demostrado que el escualeno por sí solo puede inducir la versión animal de la artritis reumatoide. La Academia de Ciencias de Polonia, por su parte, asevera que en los animales el escualeno por sí solo puede producir lesiones catastróficas para el sistema nervioso y el cerebro. Y la Facultad de Medicina de la Universidad de Florida que en los animales el escualeno por sí solo puede inducir la producción de anticuerpos específicamente asociados con lupus eritematoso sistémico. Agregaremos que es cierto que también existen estudios en sentido contrario pero buena parte de ellos están ¡directamente vinculados a los laboratorios fabricantes! Y por tanto son de muy dudosa credibilidad.
“Los adyuvantes –señala Edda West en su artículo- pueden romper la ‘tolerancia, lo que significa que pueden desactivar el sistema inmune hasta el punto de que pierde su capacidad para distinguir lo que es “natural” de lo que es ajeno. Normalmente el sistema inmune no tiene en cuenta los componentes del propio cuerpo. Los inmunólogos llaman a eso ‘tolerancia’ pero si algo lleva a romper esa ‘tolerancia’ a continuación el sistema inmune se vuelve autodestructivo sin tregua, ataca al organismo que se supone debe defender. Los científicos teorizan que los adyuvantes a base de aceite tienen la capacidad de ‘hiperactivar’ el sistema inmune y, al hacerlo, crean el caos induciendo una respuesta tan potente que el sistema inmune se vuelve literalmente loco y empieza a atacar a elementos que normalmente ignora”.
El sistema inmune, de acuerdo con los estudios mencionados, reconoce al aceite de escualeno como una molécula propia ya que se encuentra en todo el sistema nervioso y en el cerebro. De hecho podemos consumir escualeno en el aceite de oliva y el sistema inmune no sólo lo reconocerá sino que también aprovechará los beneficios de sus propiedades antioxidantes. La diferencia pues entre escualeno “bueno” y “malo” estaría en la ruta por la que entra al cuerpo. Como ya hemos explicado la vacuna con escualeno pretende hiperactivar el sistema inmune y dotarle de memoria sobre los elementos que en el futuro debe perseguir y atacar pero al introducir el escualeno por una vía de entrada no normal el sistema inmune se ve luego impelido a atacar todas las moléculas de escualeno sin discriminarlas, ¡incluidas las propias! Y éste es vital para la salud del sistema nervioso. Y si eso ocurriera sólo en el momento en que alguien se pone la vacuna podría tener un pase pero existe la posibilidad de que a partir de entonces el sistema inmune ataque también al escualeno natural cuando éste sea generado por el organismo como elemento fundamental del sistema nervioso dando lugar a la posible aparición de patologías autoinmunes crónicas. Que a veces aparecen meses o años después de recibir una vacuna –por ejemplo contra la gripe común- y nadie asocia luego esa patología con ella.
La OMS responde que el escualeno se ha utilizado ya en millones de dosis de vacunas contra la gripe y es verdad pero mayoritariamente en personas de la tercera edad. ¿Y alguien responsabilizaría de la aparición de una artritis reumatoide o un trastorno neurológico en cualquiera de ellos a la vacuna?
“Una de las grandes características distintivas del sistema inmunitario –señala la doctora West- es algo similar a una inteligencia innata muy sensible que ha evolucionado a lo largo de eones para poder responder con precisión a lo que considera una amenaza para el cuerpo. Debido a que el cuerpo contiene muchos tipos de moléculas oleosas y lípidos puede ser que cuando uno se inyecta aceite el sistema inmune responda no sólo específicamente sino con mayor intensidad debido a que el aceite adyuvante se asemeja estrechamente a los aceites naturales encontrados en el cuerpo. Tiene lugar entonces una ‘reacción cruzada’ que provoca en el sistema inmune el caos destruyendo cualquier aceite en el cuerpo que se asemeje a los del aceite adyuvante. Enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple son un ejemplo de este proceso de destrucción autoinmune”.
El escualeno sigue siendo, en suma, una incógnita científica aunque no sus efectos en animales. Pero tanto este adyuvante como el timerosal -ambos presentes en las vacunas que se disponen nuestras autoridades a poner en la calle-están bajo serias sospechas de provocar daños graves en el organismo. Hasta la propia OMS reconoce que faltan datos concluyentes sobre su seguridad en importantes grupos de riesgo. Tom Jefferson, coordinador de la sección de vacunas contra la influenza de Cochrane Colaboration -una organización independiente que examina la investigación que anualmente se realiza sobre la gripe- ha afirmado: “Las nuevas vacunas no se comportan nunca de la manera que usted espera. De hecho puede que estén relacionadas con el Síndrome de Guillain-Barré, patología que no se la deseo a nadie. Y sin embargo podría terminar ocurriendo porque uno de los aditivos de una de las vacunas es una sustancia denominada escualeno y ninguno de los estudios que hemos examinado tiene una investigación completa sobre él”.
El síndrome de Guillain-Barré
El llamado Síndrome Guillain-Barré (GBS) es una enfermedad devastadora que ataca el sistema nervioso y puede provocar parálisis. Según el National Institute for Neurological Disorders and Stroke de Estados Unidos se trata de un grave trastorno en el cual el sistema inmune del cuerpo ataca parte del sistema nervioso periférico. Sus síntomas pueden ir aumentando en intensidad hasta que los músculos quedan inutilizados y el paciente casi paralizado. “Normalmente –señala la web del National Institute for Neurological Disorders- aparecen pocos días o semanas después de que el paciente haya tenido síntomas de una infección viral gastrointestinal o respiratoria. Ocasionalmente la cirugía y las vacunaciones pueden activar el síndrome”.
No es la primera vez que esta devastadora enfermedad autoinmune se relaciona con las vacunaciones masivas. En 1976 las autoridades de salud estadounidenses creyeron descubrir un nuevo virus de gripe en una base militar de Fort Dix en Nueva Jersey (EEUU). Un soldado murió después de haber sido sometido a una jornada agotadora de instrucción a pesar de tener fiebre. Su muerte se achacó a un nuevo virus de gripe porcina. Además alrededor de 200 personas enfermaron. Las autoridades decidieron entonces la vacunación masiva en medio de todo tipo de predicciones catastróficas. Cuarenta y cinco millones de personas fueron vacunadas contra el virus. La pandemia nunca tuvo lugar pero cerca de 500 personas vacunadas desarrollaron el Síndrome Guillain-Barré. El 21 de diciembre de 1976 el New York Times calificaba de fiasco, debacle, error espantoso y vietnam médico el “invento” de una epidemia de gripe porcina. La campaña de vacunación tuvo que ser suspendida y hubo que pagar en los años siguientes cientos de millones de dólares en indemnizaciones.
Luego, ¿puede provocar la nueva vacuna efectos similares? Sus defensores dicen que no pero el peligro sigue presente porque a día de hoy nadie ha descubierto la razón por la que la vacuna de 1976 contra un virus H1N1 enfermó a tanta gente de una patología en la que el sistema inmune del cuerpo ataca equivocadamente sus propios nervios. De hecho hay investigadores que aún cuestionan que la vacuna fuera la causa real del síndrome. Otros muchos, sin embargo, opinan que no hay duda de ello. El Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense llegó a la conclusión después de una extensa revisión en el 2003 de que existía “suficiente evidencia” para aceptar relación entre la vacuna de 1976 y el síndrome. El doctor Lawrence B. Schonberger, epidemiólogo en los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) constató en 1976 que las personas que recibieron la vacuna tenían siete veces más posibilidades de desarrollar el Síndrome de Guillain-Barré que aquellos que no la recibieron. En total la vacunación dio como resultado casi un caso de síndrome de Guillain-Barré por cada 100.000 personas vacunadas lo que se traduciría en aproximadamente 450 casos de los en torno a 45 millones de personas que recibieron la vacuna.
La pregunta más intrigante es cómo la vacuna provocó el síndrome. Y la explicación más probable es que algún elemento de la vacuna se asemejaba a un componente de las células nerviosas y cuando el sistema inmune del cuerpo montó un ataque contra ese componente también atacó a los nervios. La misma hipótesis que en la actualidad se baraja para explicar los daños que el escualeno produciría en el sistema inmune. Irving Nachamkin, profesor de Patología y Medicina de Laboratorio en la Universidad de Pensilvania (EEUU) examinó unas vacunas de 1976 que habían sido salvadas por un científico en Texas. Y en un artículo titulado Anti-ganglioside antibody induction by swine (A/NJ/1976/H1N1) and other influenza vaccines: insights into vaccine-associated Guillain-Barré syndrome publicado en 2008 en el Journal of Infectious Diseases él y sus colegas explicaron que la vacuna, administrada a ratones, fabricaba anticuerpos que reaccionaban con los gangliósidos, componentes de las células nerviosas. Y los gangliósidos constituyen el 6% de los lípidos de membrana de la materia gris del cerebro humano y, en menor cantidad, forman parte de las membranas de la mayoría de los tejidos animales no nerviosos. Que un anticuerpo ataque los gangliósidos es pues parte del mecanismo de la enfermedad de Guillain-Barré.
Así que la posibilidad de que las nuevas vacunas pudieran provocar una cadena de efectos secundarios graves es un temor latente entre los propios médicos, al menos entre los mejor informados. Y buen ejemplo de ello es que, tal y como informó en exclusiva el diario británico The Mail, la Agencia de Protección de la Salud (APH) -organismo oficial que supervisa la salud pública en Gran Bretaña- ha enviado dos cartas a los neurólogos para que estén alerta ante un posible aumento del Guillain-Barré (SGB) desencadenado por la nueva vacuna.
La primera carta -de fecha 29 de julio de este año- fue escrita por la profesora Elizabeth Miller, jefa del Departamento de Inmunización de la Agencia de Protección de la Salud. Y en ella afirma: “Las vacunas utilizadas para combatir la pandemia de gripe porcina prevista en 1976 demostraron estar asociadas con el Síndrome de Guillain-Barré y fueron retiradas (…) Reportar todos los casos de presentación de informes de Síndrome de Guillain-Barré, independientemente de la vacunación o historial de enfermedades, es pues esencial para la realización de análisis epidemiológicos sólidos capaces de identificar si existe un mayor riesgo de ella en los períodos de tiempo definidos tras la vacunación, o después de la gripe en sí, en comparación con el riesgo normal”. La segunda carta -de fecha 27 de julio- es de la Asociación de Neurólogos británica y está escrita por el doctor Rustam Salman Al-Shahi -presidente de su unidad de vigilancia- y el profesor Patrick Chinnery -presidente de su comité de investigación clínica-. Y en ella puede leerse: “(…) Necesitamos la participación de cada uno de los miembros en un nuevo estudio del Síndrome de Guillain-Barré que se iniciará el 1 de agosto y una duración de aproximadamente nueve meses. Tras el programa de vacunación de 1976 contra la gripe porcina en Estados Unidos un estudio retrospectivo encontró un posible aumento de ocho veces en la incidencia de Síndrome de Guillain-Barré. Es pues obligatorio comprobar de forma activa cada caso posible en el Reino Unido porque si hay señales de que aumenta el número de casos con Síndrome de Guillain-Barré tras empezar con el programa de vacunación el Gobierno podría decidir poner fin al mismo”.
También el editorial de la internacionalmente reconocida revista Lancet del pasado 3 de agosto reclamaba prudencia ante la aprobación de vacunas no suficientemente testadas: “Muchas agencias nacionales –se afirmaba en el editorial- han creado procesos de aprobación acelerados para la vacuna contra el H1N1 lo que significa que podría aprobarse sin los datos habitualmente exigidos de seguridad y eficacia. La seguridad de las vacunas, por tanto, debe ser monitoreada a través de vigilancia post-comercialización. Sin embargo algunos temen una repetición de lo ocurrido en 1976 en Estados Unidos cuando la vacunación masiva se vio asociada con complicaciones que obligaron a dar por concluida la campaña y retirar la vacuna. Los países deben evaluar cuidadosamente los riesgos y beneficios de una vacuna contra el H1N1 de rápida aprobación sobre todo porque la enfermedad ha sido hasta ahora leve con una recuperación total en la mayoría de los pacientes. También deben asegurarse de que tienen una fuerte vigilancia post-comercialización en el lugar antes de suministrarla”.
¿Qué hacer?
Claro que en la misma línea de Lancet se pronunció ya la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) que reconoce -¡faltaría más!- que al comienzo de la vacunación no habrá suficientes datos sobre su seguridad. “La premura determina –señala en su nota informativa nº 6- que los datos clínicos recabados cuando las vacunas antipandémicas se empiecen a administrar sean por fuerza limitados. Por eso las pruebas de inocuidad y eficacia tendrán que proseguir después de haberse empezado a administrar la vacuna”. Solo que para entonces millones de personas se habrán ya vacunado contra una gripe que no es más grave ni mortal que la de un año cualquiera.
Tampoco se ha molestado nadie en aclarar cuál puede ser la reacción en quienes habiendo pasado consciente o inconscientemente la gripe A decidan guiados por el temor vacunarse contra la gripe estacional y contra la gripe A. Dos por el precio de una. “Al mezclar varios genomas o trozos genómicos –explica el doctor Diego Jacques- se aumenta el numero de antígenos y por tanto aumenta el riesgo de desarrollar una respuesta excesiva del sistema inmune. Y como consecuencia aumentar las posibilidades de similitud antigénica y/o aparición de moléculas en superficie de nuestras células que provocarán su destrucción por el mismo sistema inmune. Riesgo que es mayor en los niños porque el sistema de salud pública ya les ha administrado una cantidad enorme de antígenos por las vacunas previstas en el calendario”.
No se deje pues engañar. Vacunarse es siempre asumir un riesgo -sobre todo si está sano- pero en esta ocasión con mucho mayor motivo. El doctor Juan Gervás, médico de Atención Primaria que imparte clases tanto en la Facultad de Medicina de la madrileña Universidad Autónoma como en la Escuela Nacional de Sanidad, conocido por su beligerancia contra la práctica farmacéutica de hacer “regalos” a los galenos y firmante del Manifiesto contra la Vacuna del Virus del Papiloma Humano hacía recientemente una propuesta muy razonable: “Ante la gripe A –decía- conviene hacer lo que siempre se hace ante la gripe: cuidarse con prudencia y tranquilidad. Buena hidratación, buena alimentación, buena higiene, y recurrir al médico cuando haya síntomas de importancia, tipo tos con expulsión de sangre y gran deterioro de la respiración. Conviene no ‘toserle’ a nadie, no tocarse la nariz, taparse la boca al estornudar y lavarse las manos antes de comer, después de ir al servicio y si uno se mancha con los mocos. El virus se elimina por la mucosidad nasal aproximadamente en los primeros cinco días de la enfermedad. El uso de mascarillas no parece que ayude a evitar la propagación de la epidemia. Tampoco conviene hacer mucha vida social los primeros días. Respecto al embarazo no hay nada que decir pues es saludable en cualquier caso, también durante la epidemia de gripe A”.
Respecto a las opciones terapéuticas propuestas -los antivirales y las vacunas- es claro: “No hay tratamiento preventivo alguno. Los medicamentos contra la gripe A no previenen la enfermedad (ni el oseltamivir ni el zanamivir). Y una vez que se tiene la enfermedad esos medicamentos son también casi inútiles (acortan medio día la evolución de la enfermedad). Además tienen efectos adversos (…) Quizás en algunos casos valga la pena su uso como tratamiento, por ejemplo en enfermos graves y en pacientes con enfermedades crónicas importantes, pero no son útiles ni en niños ni en adultos sanos. La vacuna contra la gripe es de poca utilidad en niños y adolescentes -con una efectividad del 33%- y absolutamente inútil en los menores de dos años. Hay además dudas sobre su eficacia en adultos y ancianos. De la vacuna contra la gripe A no sabemos nada pero en 1976 se produjo en Estados Unidos una vacuna parecida, también con todas las prisas del mundo por presunto peligro de pandemia, y el resultado fue una epidemia pero de efectos adversos graves por su causa (como el Síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad neurológica) que obligó a parar la vacunación. Las prisas no son buenas para nada y menos para parar una gripe como la A que tiene tan baja mortalidad”.
¿Llegados a este punto aún tiene dudas el lector sobre lo más conveniente? Pues pregúntese qué van a hacer los médicos. Porque según datos publicados en el British Medical Journal un grupo de científicos de la Universidad de Hong Kong entrevistó recientemente a más de 8.500 médicos, enfermeras y otros profesionales sanitarios sobre su disposición a ponerse la vacuna contra el virus A-H1N1 una vez la terapia haya pasado los reducidos ensayos clínicos y esté disponible a gran escala y el resultado sorprendió: menos de la mitad se mostró partidario de ponerse la vacuna. La mayoría dudaba de su seguridad y eficacia y alegó que no se la pondrían porque temen sus posibles efectos secundarios. La sorpresa de los expertos fue patente porque Hong Kong sufrió seriamente en el 2003 el brote de Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS). Paul Chan, uno de los autores del estudio, cree que los resultados son perfectamente extrapolables a otros lugares porque menos del 60% de los trabajadores de la salud en la mayoría de los países se vacuna contra la gripe.
En España se calcula que sólo se vacuna contra la gripe el 35% -al igual que en Estados Unidos- pero en Gran Bretaña sólo lo hace ya el 17%.
Agregaremos que en otra encuesta hecha a 1.500 enfermeras -publicada recientemente en la revista Nursing Times- la tendencia fue la misma. Una de cada tres enfermeras no es partidaria de vacunarse. Sólo el 37% de las entrevistadas respondió afirmativamente a la cuestión de si iba a ser vacunada. El 60% de quienes se negaron argumentó razones de seguridad.
Y como no hay dos sin tres en otro sondeo entre médicos de Atención Primaria elaborado por la revista Healthcare Republic el 60% de los 216 entrevistados declinó la opción de vacunarse y más del 70% respondió que era porque la vacuna no había pasado aún por suficientes ensayos clínicos.
Es suma; ¡ni los profesionales de la salud se fían de la vacuna de la gripe A!
Una pandemia indecente
No seríamos honestos si no añadiéramos que la pandemia decretada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en permanente contacto en todo momento con la industria farmacéutica, ha llegado en el momento más oportuno para las grandes multinacionales: en plena crisis económica mundial y de nuevas ideas. Y que circulan por Internet todo tipo de teorías sobre lo que cada vez más gente considera una auténtica conspiración de alcance mundial e intereses muy variados. En algunos casos indemostrables pero en otros con suficientes datos. Existe ya por ejemplo una denuncia formal puesta en Austria contra la multinacional Baxter por contribuir a “prácticas genocidas” mediante la adulteración de vacunas y sobre la que tendrán que pronunciarse los jueces. Tampoco es nada tranquilizador saber que con la excusa de “prepararnos para una posible epidemia” hace tiempo que la industria y los militares destriparon el virus de la gripe española y llevan años descomponiendo y recomponiendo todo tipo de virus en sus laboratorios. Como también es cierto que durante la era Bush una legislación de lo más comprensiva eximió a los laboratorios de cualquier responsabilidad por daños causados por las vacunas en casos de emergencia. Y que la misma decisión se tomó en nuestro país hace tres años aunque nadie parezca haberse enterado. En Estados Unidos, en virtud de un documento firmado el pasado mes de julio por la Secretaria de Salud y Servicios Humanos Kathleen Sebelius, los fabricantes de vacunas y los funcionarios federales serán inmunes a las demandas que resulten de cualquier nueva vacuna contra la gripe porcina. Y se hizo basándose en las disposiciones de una ley aprobada en el 2006 para casos de “emergencias de salud pública”. Bueno, pues ¡qué casualidad! –como si ésta existiese- en España se adoptó la misma medida ¡ese mismo año! Fue incluida en la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios que en su artículo 24, punto 5, establece lo siguiente: “La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios podrá autorizar temporalmente la distribución de medicamentos no autorizados, en respuesta a la propagación supuesta o confirmada de un agente patógeno o químico, toxina o radiación nuclear capaz de causar daños. En estas circunstancias, si se hubiere recomendado o impuesto por la autoridad competente el uso de medicamentos en indicaciones no autorizadas o de medicamentos no autorizados los titulares de la autorización y demás profesionales que intervengan en el proceso estarían exentos de responsabilidad civil o administrativa por todas las consecuencias derivadas de la utilización del medicamento salvo por los daños causados por productos defectuosos.”
Impunidad que se completó este mismo año con el Real Decreto 1015/2009, de 19 de junio, por el que se regula la disponibilidad de medicamentos en situaciones especiales ya que en el artículo 19 punto 1 del mismo se establece que “La Agencia Española del Medicamento podrá elaborar protocolos que establezcan las condiciones para la utilización de un medicamento no autorizado en España cuando se prevea su necesidad para una subpoblación significativa de pacientes. Dichos protocolos de utilización podrán realizarse a propuesta de las autoridades competentes de las comunidades autónomas”.
Como es evidente estas medidas legales convierten a la población que se quiera vacunar en conejillos de indias humanos sin recurso legal alguno si su salud, como consecuencia de una vacuna que no deja de ser experimental, sufre algún daño o muere. Pero también significa desgraciadamente que lejos de incentivar el interés por la seguridad de los laboratorios consigue lo contrario: liberar a la industria de la “molesta” presión de la seguridad del producto final. El negocio es así redondo para los laboratorios. En el peor de los casos, si la vacuna o los antivirales además de inútiles resultan ser dañinos y hubiera que retirarlos, las multinacionales no tendrán que hacer frente a indemnización alguna. Y ningún país les podrá reclamar un solo euro de lo comprado aunque haya que destruir todo en incineradores.
Y como quiera que los países más ricos pagarán casi 10 dólares por dosis –según explica Businessweek- se calcula que la Big Pharma –nombre que recibe el conjunto de las grandes multinacionales farmacéuticas- podría llegar a ingresar en torno a los 50.000 millones de dólares al año solo con la vacuna de la gripe A. Y es que los grandes laboratorios –incluyendo a Baxter, GlaxoSmithKline, Novartis, Sanofi-Aventis y AstraZeneca- han firmado ya contratos con más de cincuenta gobiernos.
¿Alguien puede seguir creyendo en serio tras leer el dossier que en este número publicamos que el miedo irracional por una gripe que es menos problemática que la común se justifica y, sobre todo, que todo esto no es más que una conspiración montada tras el fiasco de la gripe aviar para que unos individuos sin escrúpulos se enriquezcan? ¿O cree que es casualidad que en el 2006 se aprobaran en numerosos países leyes que permitieran a los implicados no tener que responder ante los tribunales? Es más, ¿le parece razonable el gigantesco gasto asumido por los gobiernos de todo el mundo para preservar a la población de una gripe tan leve como ésta cuando la común causa medio millón de muertos al año? ¿Cuando mueren dos millones de personas al año por la malaria y otros dos millones a causa de algo tan fácilmente evitable como la deshidratación por diarrea? Y no son más que dos ejemplos…
Marc Gentilini, ex presidente de la Cruz Roja francesa y antiguo jefe de servicio de las enfermedades infecciosas y tropicales en el hospital parisino la Pitié-Salpétrière, piensa como muchos de nosotros: “Mil millones de euros (sólo en Francia) para una vacuna de la que no sabemos absolutamente nada es muy precipitado. Ese dinero bien podría servir para otra cosa. Es una situación éticamente inaceptable. Esta es LA PANDEMIA DE LA INDECENCIA”.
¿Qué componentes tiene una vacuna?
Con el fin de que el lector no versado lo sepa conviene explicar que en toda vacuna pueden diferenciarse cuatro tipos de elementos:
1. El componente activo que se busca sea el responsable de la respuesta inmune protectora.
2. El líquido de suspensión en el que va disuelto o emulsionado el componente activo para que sea posible su administración.
3. Las sustancias preservantes cuya función es evitar que se produzca la contaminación de la vacuna por bacterias u hongos durante su almacenamiento y transporte.
4. Las sustancias adyuvantes que aumentan la respuesta del individuo al componente activo de la vacuna.
En algunas vacunas los efectos secundarios o las contraindicaciones no se deben pues al componente activo sino a alguno o algunos de los componentes del líquido de suspensión (por ejemplo, las proteínas de los medios donde se incuban los microorganismos), de los preservantes (por ejemplo, los antibióticos) o de los adyuvantes (aluminio, mercurio, escualeno…).
Pues bien, en el Manifiesto Contra la Vacuna Obligatoria -firmado por muchos expertos en ese ámbito como los doctores William R.Deagle, Andrew Moulden, Mayer Eisentstein y Daniel Ellis, entre otros- existe un apartado en el que se señalan las sustancias que suelen formar parte de las vacunas en general. Y son éstas: hidróxido de aluminio, fosfato de aluminio, sulfato de amonio, anfotericina B, tejidos animales -sangre de cerdo, sangre de caballo, cerebro de conejo, riñón de perro, riñón de mono, embrión de pollo, huevo de pollo, huevo de pato, suero bovino, betapropiolactona, suero fetal bovino-, formaldehído, formalina, gelatina, glicerol, células diploides humanas (de tejidos humanos procedentes de fetos abortados), hidrolizados de gelatina, glutamato monosódico, neomicina, sulfato de neomicina, fenoxietanol (anticongelante), difosfato de potasio, monofosfato de potasio, polimixina B, polisorbato 20, polisorbato 80, ganado porcino (cerdo), hidrolizado de caseína de páncreas, proteínas MRc5, sorbitol, sacarosa, timerosal (mercurio), tri (n) butilfosfato, células Vero (una línea continua de células de riñón de mono y glóbulos rojos de carnero). De los que se consideran tóxicos los derivados de aluminio, la betapropiolactona, el glutamato monosódico, el formaldehido, el fenoxietanol, el polisorbato 80, el tri(n)butilfosfato y el timerosal (mercurio).
Bueno, pues según los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos en las vacunas contra la gripe – como Fluarix, Flulaval, Fluvirin y Fluzone FluMist- pueden encontrarse además de los antígenos los siguientes componentes:
-En Fluarix: albúmina, formaldehido, hidrógeno, fosfato de sodio, dodecahidrato, gentamicina, hidrocortisona, buffers de fosfato, Triton X-100, polisorbato 80, desoxicolato de sodio, cloruro de sodio, tocoferil, células de riñón de pollo y embrión de huevo.
-En Flulaval: albúmina, formaldehido, buffers fosfato, desosicolato de sodio y embrión de huevo.
-En Fluvirin: betapropiolactona, neomicina, polimixin B, Triton X-100, embrión de huevo..
-En Flumist: gentamicina, glutamato monosódico, sacarosa y embrión de huevo.
El timerosal está incluido cuando la presentación de la vacuna es en multidosis.
Como puede observarse en ninguna de las dos relaciones está incluido el escualeno -lea el cuerpo central de este reportaje- que según todos los datos disponibles hasta el momento se utilizará en las nuevas vacunas contra la gripe.
Y los riesgos inherentes al uso de preservativos y adyuvantes -aunque esté “avalado” por la comunidad científica- nunca puede descartarse tal y como reconoce la propia Agencia Europea del Medicamento: “Incluso aunque ningún efecto adverso grave –se dice en un documento sobre el uso de los adyuvantes- se observe en un amplio estudio de seguridad y toxicología no clínica, no se puede garantizar que la nueva vacuna y formulación adyuvante no presente riesgos para los vacunados y que acontecimientos inesperados no puedan ocurrir. La imprevisibilidad de los efectos de los adyuvantes en los seres humanos resulta de una compleja interacción entre factores tales como la vía de administración, la dosis de antígeno y la naturaleza del antígeno. Por esa razón una evaluación sobre la seguridad final de la recientemente desarrollada formulación de la vacuna sólo puede llevarse a cabo sobre la base de ensayos clínicos”.
La opinión del Dr. Xavier Urtiarte, presidente de la Liga para La Libertad de Vacunación
El doctor Xavier Uriarte -autor de El peligro de las vacunas- es presidente de la Liga para La Libertad de Vacunación, una “asociación plural, sin fines lucrativos e independiente de intereses corporativos, económicos e ideológicos” que pretende dar a conocer información contrastada y crítica sobre las vacunas y las consecuencias que provoca. Pues bien, sobre las nuevas vacunas para la gripe A aconseja simplemente “no inoculárselas porque no existe todavía información epidemiológica suficientemente contrastada sobre las mismas”.
-Doctor, ¿pueden obligarnos a vacunarnos?
-No hay en España, ni en gran parte del mundo, obligación de vacunarse. Es un derecho presente en la constitución pero se puede elegir. La vacuna de la gripe A en ningún momento será obligatoria.
-¿El gran problema de las vacunas modernas son, más que los microorganismos, los adyuvantes?
-Los problemas que causan las vacunas vienen generados por la línea de los microorganismos (bacterias, virus, ADN, exotoxinas, polisacáridos, etc.) y de las sustancias acompañantes o adyuvantes (anestésicos, huevo, antibióticos, derivados mercuriales, timerosal, sales de aluminio, etc.).
-¿Provocar la hiperactivación del sistema inmune puede volverse contra el enfermo?
-Toda vacuna puede estimular de manera descontrolada nuestro organismo. Las reacciones más conocidas y frecuentes aparecidas tras la vacunación masiva son del tipo alergias, intolerancias digestivas, autoinmunes (diabetes, autismo, esclerosis en placas, mielitis o paràlisis progresivas, púrpura, insuficiencia renal, etc) e hiperplásicas o tumorales (cánceres de sangre).
-¿Alguien que haya pasado más o menos de forma consciente la gripe A puede tener problemas si se vacuna al introducir de nuevo en su organismo trazas del microorganismo?
-Los virus de la influenza son numerosísimos y habitan saprófitamente en nuestras mucosas desde la gestación. Su presencia desde los albores de la vida no significa contaminación, ni transmisión, ni enfermedad. Tienen la función de regular beneficiosamente nuestro organismo. La introducción de virus artificiales creados en laboratorio en cambio sólo puede complicar nuestras funciones orgánicas e incrementar tanto la incidencia de la gripe como la frecuencia de las complicaciones postvacunales.
-¿Qué puede ocurrir con la mezcla de dos trazas, gripe estacional y gripe A, en el organismo?
-La diferencia entre la gripe estacional y la falsamente denominada pandemia de gripe A es nula. Estamos hablando de la misma gripe. Únicamente hemos de saber que la gripe estacional siempre está presente pero tiene su onda epidémica entre diciembre y febrero de cada año. Durante el resto del año, de marzo hasta noviembre, existe la gripe pero con una incidencia menor. No hay ni epidemia ni pandemia.
-¿Tiene que ver el aumento de patologías infantiles con la vacunación?
-Las vacunaciones infantiles masivas e indiscriminadas desde la instauración del nuevo estado de las autonomías en España (1980) son un elemento a tener en cuenta en la aparición del autismo, de los trastornos evolutivos, de la epilepsia, de la muerte súbita del lactante, de las parálisis progresivas, de las cegueras y sorderas, de la diabetes, de la insuficiencia renal, de las alergias, de las intolerancias digestivas e, incluso, de algunas de las enfermedades infantiles como la tos ferina, la polio, la hepatitis, las paperas, etc.
-¿A qué edades se debe y a cuáles no vacunar?
-Las familias “vacunalistas” habrían de tener paciencia y no poner ninguna hasta los 2-3 años. Existen experiencias beneficiosas en el mundo que indican que retrasar la vacunación disminuye las alteraciones en el comportamiento y la muerte súbita del lactante.
-¿Cuál es su consejo para aquellos padres que, llevados por el miedo, están dispuestos a vacunar a sus hijos con la vacuna de la gripe A?
-La mejor medida de salud pública protectora para los niños actualmente es… no vacunarlos. Ni con las viejas vacunas ni con las nuevas que vayan surgiendo.